27 de agosto de 2017

Comer Animales: ¿Nuestra "Elección"?



En nuestras discusiones sobre veganismo, una presunción habitual —a menudo incuestionada— es que el veganismo es una cuestión de elección. Lo que esto quiere decir no es simplemente que podemos elegir no comer, vestir ni usar productos animales, debido a que esta elección no está prohibida por la ley, sino también que no tenemos la obligación de elegir ser veganos. El veganismo sería como elegir una película o una música que nos gusta. Aquí no hay nada que tenga que ver con lo que es moralmente correcto o incorrecto.

Queremos analizar este asunto y argumentar que sí se trata de una cuestión moral acerca de lo correcto y lo incorrecto y que tenemos la obligación moral de ser veganos. Más aún, queremos mostrarles que en realidad ya estarían de acuerdo con nosotros.

Cada día aparecen noticias sobre cómo alguien le hizo algo terrible a un animal sin una buena razón. Esas noticias a menudo se refieren a perros y gatos, pero también a menudo aparecen otros animales. No creemos que resulte controvertido decir que nuestra moralidad convencional acerca de los animales establece que ellos importan menos que los humanos y que es moramente aceptable preferirirnos a nosotros antes que a ellos, pero sólo en situaciones en las que existe compulsión o necesidad. La mayoría piensa que es indiscutible el postulado de que es moralmente erróneo infligir innecesariamente sufrimiento o muerte a los animales. No pensamos que sea una cuestión de elección; pensamos que es un tema de obligación moral.

Y lo que la necesidad significa en este contexto también está falto de polémica. Todos acordamos que está mal infligir sufrimiento y muerte a los animales porque nos resulte placentero, conveniente o divertido. ¿Por qué el 84% de la sociedad británica se opone a la caza del zorro? Es sencillo. Ellos piensan que el placer o la diversión de los cazadores no justifica infligir un terrible sufrimiento y una muerte violenta a un zorro. Ellos no piensan que los cazadores deberían tener el derecho a elegir organizar la caza del zorro. Aquí se trata de lo que es correcto e incorrecto, y lo juzgan moralmente incorrecto.

Utilizamos a los animales para una variedad de propósitos, pero el uso más numéricamente significativo es el uso de animales para alimento. Matamos y comemos una cifra estimada de sesenta mil millones de animales y un billón de animales marinos cada año. Los animales que son criados y matados de la forma más "humanitaria" —sea lo que signifique esto— experimentan dolor y estrés durante toda su vida y en el momento de su muerte. Las cámaras en los mataderos no afectará a esto. Obviamente necesitamos poder justificar el sufrimiento que imponemos a los animales que comemos. Necesitamos encontrar una razón que plausiblemente incluya alguna clase de necesidad o compulsión.

El problema es que no podemos encontrarla.

No hay necesidad de consumir productos animales para lograr una salud óptima. Las autoridades gubernamentales y las organizaciones profesionales alrededor del mundo reconocen que podemos vivir de forma saludable sin consumir carne, lácteos y huevos. De hecho, un creciente número de organizaciones profesionales de la salud declaran que consumir productos animales es perjudicial para la salud humana. Y no hay ninguna duda de que la ganadería es claramente un desastre medioambiental.

Así pues, ¿cuál es la mejor justificación que tenemos para infligir sufrimiento y muerte a los animales que comemos? El placer del paladar. La diversión. Eso es todo. ¿Y en qué se diferencia esto del placer y la diversión de quienes cazan zorros?

Llegados a este punto, deben estar pensando que ciertamente hay una diferencia entre ustedes y aquellos que practican la caza del zorro —ellos participan directamente y ustedes sólo compran productos animales en una tienda. Esto puede representar una diferencia psicológica pero no es una diferencia moral entre la persona que mata y la persona que paga a esa otra persona para que mate. De hecho, la ley señala que la persona que aprieta el gatillo y la persona que paga al que aprieta el gatillo son igualmente culpables de asesinato.

Pueden estar pensando: "¿Pero y si nos encontráramos en una isla desierta?". La respuesta breve es: no lo están, nunca lo estuvieron, y es altamente improbable que lo estén en algún momento. Pero incluso si lo estuvieran, entonces el elemento de la compulsión y la necesidad mostrarían que matar a un animal sería moralmente excusable. Nadie que esté leyendo esto puede estar experimentando esa compulsión o necesidad que elimina las opciones morales en el esquema.

Está claro que como sociedad, y como individuos, nos estamos debatiendo sobre la cuestión de nuestra obligación moral hacia los no-humanos. La única cosa que está clara es que incluso si permanecemos en nuestra moralidad convencional, que es bastante antropcéntrica, y no deseamos adentrarnos en la filosofía de los derechos animales, sigue habiendo algo correcto e incorrecto aquí. La aplicación del veganismo a la alimentación es la conclusión necesaria a la que llegamos a partir de lo que ya creemos. Y una vez que dejamos de comerlos, empezamos a tener claro por qué debemos no explotarlos en otros contextos como son la vestimenta, el entretenimiento, y demás.

Anna Charlton & Gary Francione


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