19 de septiembre de 2015

Come Con Conciencia: Este libro de lectura fácil te ayudará a pensar con claridad acerca de los animales




Te preguntarás, ¿por qué no lo había pensado de esta manera antes?

El Prof. Gary L. Francione y la Prof. Anna Charlton, quienes han sido veganos por muchos años, explican por qué nuestro uso de animales como comida va en contra de nuestra intuición ampliamente compartida que hacer daño a animales innecesariamente está mal. Ellos abordan las preguntas y objeciones más frecuentes con respecto a una dieta vegana y demuestran que ninguna de nuestras excusas para comer animales funciona. Lleno de claridad y sentido común sobre la ética animal, sin jerga ni teoría abstracta, este libro corto y escrito con claridad cambiará la forma en como piensas acerca de lo que comes.

14 de septiembre de 2015

Los Huevos "Libres de Jaula" de McDonalds, Peter McSinger y el Movimiento McAnimalista




En 2012 entró en vigor la "prohibición" de la Unión Europea sobre las jaulas de batería para gallinas usadas como ponedoras. Escribí una entrada en el blog y analicé cómo, incluso teniendo en cuenta que esa supuesta "prohibición" no era sobre las jaulas de batería sino que sólo obligaba a los productores a usar jaulas "enriquecidas" para las gallinas, y que incluso los bienestaristas más conservadores sabían que las jaulas "enriquecidas" constituían un "fracaso" acerca de los "graves problemas de bienestar" de las jaulas convencionales, Peter Singer, el así llamado "padre del movimiento de derechos animales", declaró, en un artículo para la CNN titulado: "Singer: Los Huevos Éticos de Europa" que debemos:
"celebrar un mayor avance en el bienestar animal, y, por tanto, para Europa, un paso adelante en convertirnos en una sociedad más civilizada y humanitaria"
Bueno, si Singer estaba feliz con la "prohibición de 2012, ahora está exultante dado que McDonalds anunció el martes 8 de septiembre que espera poder reemplazar todos los huevos que usan por huevos "libres de jaula" en diez años. En su ensayo, "McDonald’s rattles the hen cage", Singer declara:
«El martes sucedió la que podría ser la mayor victoria conseguida hasta ahora: McDonalds anunció que que dejarán de usar huevos provenientes de gallinas enjauladas en los Estados Unidos y Canada.»
¿"La mayor victoria conseguida hasta ahora"?

Esto:


y esto:



es "la mayor victoria conseguida hasta ahora"?

Y dice Singer que conseguir esta "victoria" costó cuarenta años. Aunque, en realidad, serían más bien cincuenta, Peter. Olvidaste añadir los diez años adicionales de la fase de transición. 

Es tremendo que Singer declare esto como alguna clase de "victoria". Pero Singer no sólo actúa como un promotor del movimiento de explotación animal feliz: él fundó ese movimiento en 2005 cuando envió una carta abierta –firmada conjuntamente con todos los grandes grupos animalistas– a John Mackey, director de Whole Foods, expresándole "agradecimiento y apoyo" por el "pionero" programa de Whole Foods para una explotación animal feliz:



Cuando se le preguntó acerca de si su apoyo en esta carta de 2005 fue "un apoyo para Whole Foods en favor de aplicar la palabra ´compasión´ a la matanza de animales y el procesamiento de sus cuerpos", Singer respondió
«Así lo creo. No lo niego. Obviamente están matando animales y procesando sus cuerpos. Hay gente que diría: "No puedes ser compasivo si al final acabas matando animales". Yo creo que eso es erróneo...
Yo considero que si los estándares son realmente compasivos, en tanto que pueden proporcionar una vida decente a los animales antes de matarlos, entonces no tengo ningún problema con eso.»
Lo siento, señores, pero alguien que reclama la paternidad del "movimiento de derechos animales" y dice tales cosas necesita pasar por una prueba de ADN porque resulta muy dudosa esa declaración de paternidad.

Ya desde 2005, ha habido una constante competición entre los grandes grupos animalistas por promover la idea especista de que el uso de animales está bien siempre que su trato sea "compasivo".

Y hay un discurso grabado en el que Mackey explica que los grupos como HSUS, PeTA, Viva!USA y Farm Sanctuary sirven de "colaboradores" y participan en las discusiones acerca de decidir –especie por especie– cuáles son los estándares de una explotación feliz que Whole Foods debe adoptar en relación al programa referido en la carta de Singer. Yo encuentro esto absolutamente sobrecogedor.

Ahora bien, no es novedad que Singer no tiene una preocupación especial por los pollos:
«Tú puedes decir que está mal matar a un ser siempre que ese ser sea sintiente o consciente. En ese caso deberías decir que está igual de mal matar a un pollo o a un ratón que matarme a mí. Yo no puedo aceptar esa idea. Quizás esté equivocado, pero millones de pollos son matados cada día. No puedo pensar que eso es una tragedia al mismo nivel que la muerte de millones de humanos. ¿Qué diferencia a los humanos? Los humanos son seres previsores, y tienen esperanzas y deseos para el futuro. Eso parece una respuesta plausible a la cuestión de por qué es tan trágico que mueran los humanos.»
Ni tampoco es nuevo que Singer explícitamente rechaza el veganismo como base moral, denigrando el veganismo consistente como "fanático" y una cuestión de ser "puro a nivel personal". El habla sobre el "lujo" de comer productos de origen animal y se autodenomina como un "vegano flexible", alegando que:
«Hay un pequeño espacio para la indulgencia en nuestras vidas. Sé que algunas personas son veganas en sus casas pero cuando salen fuera a un restaurante se permiten el lujo de no ser veganos durante ese rato. No veo que haya nada malo en ello...
He sido vegetariano desde 1971. Gradualmente me fui haciendo vegano. Soy vegano en gran medida, pero un vegano flexible. No voy al supermercado a comprar productos no-veganos para mí mismo. Pero cuando viajo o visito las casas de otras personas puedo disfrutar de una comida vegetariana en lugar de una vegana.»
Así que Singer no tiene problema en comer huevos y otros productos de origen animal. Y dentro de otros diez años podremos ir a un McDonalds y disfrutar de sus productos hechos con huevos "libres de jaula" con un "victoria" en cada mordisco.




Pero seguramente incluso él mismo debe darse cuenta de que McDonalds no está haciendo nada por la ética hacia los animales. McDonalds está probando nuevas formas de mercado. Los consumidores están demandando que McDonalds sirva desayunos durante el día entero. Y los analistas ven el anuncio de los huevos "libres de jaula" como una oportunidad para McDonalds de crear un menú de desayuno continuo a un precio más elevado debido a esos "mejores" huevos que McDonalds va a introducir durante la próxima década.

Desde el punto de vista empresarial, la jugada de McDonalds es brillante. No sólo van a aumentar sus beneficios sino que tendrán al "movimiento animalista" –desde Singer hasta los grupos bienestaristas reaccionarios como la HSUS y Mercy for Animals– haciéndole publicidad y multitud de alabanzas. De hecho, esos autodenominados "defensores de los animales" están declarando que eso es un "movimiento subterráneo". McDonalds tiene realmente a estos "defensores de los animales" asegurando al público que está bien seguir consumiendo animales.

Es sin duda algo bueno para los grupos animalistas que, como ya señalé, ganarán mucho dinero uniéndose a Singer en la proclamación de "victoria" y todos ellos se la adjudican.

Pero ¿qué pasa con los animales?

¿Que pasa con los animales que seguirán estando confinados en jaulas masivas sin oportunidad de moverse?

¿Qué pasa con los animales que seguirán sometidos y torturados en otras formas desde que nace hasta que mueren en una horrendo matadero?

¿Qué pasa con los pollitos macho que son matados al nacer en los criaderos?

Todo esto continuará sucediendo, pero con el "movimiento animalista" aportando su sello de aprobación.

Por desgracia, los animales sólo son recursos para los explotadores empresariales, así como para McDonalds y los "defensores de los animales", que son a todos los efectos compadres de los explotadores empresariales. 

Singer nos recuerda que costó cuarenta años –en realidad, cuarenta años más otros diez adicionales– para conseguir esta "victoria".

Cincuenta años para pasar de una situación de tortura a otra situación de tortura continua con la diferencia de que los "defensores de los animales" están promoviendo esta tortura. ¿Qué será lo siguiente?

¿Otros cuarenta o cincuenta años para conseguir un poco más de espacio en un corral "libre de jaula"?

¿Y luego qué? Otras tantas décadas de campañas para conseguir un poco más de espacio al aire libre?

Esto seguirá y seguirá. Nunca termina. Imagina las oportunidades de conseguir financiamiento. Eso es lo atractivo de las campañas de reforma bienestarista. Crean ilimitadas oportunidades. Y cualquier cambio insignificante concluye en que los "defensores de los animales" declaren una "victoria" y te pidan más dinero.




El enfoque de "cualquier cosa es una victoria" es un gran modelo para miles de "defensores de los animales" que crean una forma de vida basada en el sufrimiento de los animales y pidiendo una explotación feliz. Es estupendo para Singer, quien puede presumir de estar haciendo algo más aparte de proporcionar un soporte intelectual a esta insidiosa traición a los animales. Es estupendo para el público en general, a quien los "defensores de los animales" dicen que es coherente preocuparse por los animales y ser "compasivo" al mismo tiempo que consumen productos del sufrimiento, la muerte y la injusticia en sus bocas. Y es ciertamente estupendo para McDonalds.

Esto es realmente una victoria en la que todos ganan. Sólo los animales pierden.

Sin embargo, podemos estar de acuerdo en que esto es un "movimiento subterráneo": el "movimiento animalista" ha redefinido el "activismo" como una forma de beneficiar a McDonalds –uno de los mayores explotadores de no-humanos, humanos y de la tierra– como un orgulloso miembro del "movimiento animalista".

Ahora, las grandes organizaciones, y su Padre, son el Movimiento McAnimalista.

11 de septiembre de 2015

Abuso Animal: Ellos y Nosotros




Esta semana, en un programa de radio de Boston se ha anunciado que un juzgado municipal de Ohio ha condenado a una mujer acusada de obligar a su perro a pasar ocho horas al día en el vertedero de una casa mugrienta. La gente está elogiando la decisión del juez; después de todo, eso que hizo la mujer no fue nada "humanitario". Ella abusó de un perro. Y eso es algo que a nosotros no nos gusta.

También esta semana, los medios informativos estuvieron calientes informando sobre Walter Palmer, el dentista de Minnesota que mató al león Cecil y que se enfrenta a una solicitud de extradición a Zimbabwe, que ha regresado a su trabajo entre las protestas y la furia de mucha gente por haber matado a Cecil sin otro motivo que el placer que eso le producía. Él provocó un sufrimiento innecesario y la muerte a Cecil. Y eso a nosotros no nos gusta. 

Hay un sinfín de historias similares y la reacción de la gente es casi siempre la misma: rechazamos que alguien imponga sufrimiento y muerte a los animales cuando no hay necesidad de hacerlo. Ellos abusan de los animales. Y eso no nos gusta. Tal vez el ejemplo más representativo de este fenómeno sea el caso del jugador de fútbol americano Michael Vick, quien, en 2007, fue acusado de organizar peleas de perros. A pesar de que Vick pasó un tiempo en la cárcel y ha reconocido públicamente que lo que hizo está mal, mucha gente aún no le ha perdonado. El causó sufrimiento y muerte a esos animales. Y eso a nosotros no nos gusta.

El problema es que esa distinción "ellos/nosotros" —la idea de que algunos de nosotros somos abusadores de animales pero que otros no lo somos— está basada en una tremenda hipocresía. Estamos todos en el mismo barco.

Pensemos por un momento en nuestro mayor uso de animales: para comida. Matamos a 60 billones de animales terrestes cada año, y un número indefinido pero presumiblemente mayor de animales acuátivos, para usarlos de comida. Si imponer sufrimiento y muerte sin necesidad constituye un abuso, entonces todas esas muerte constituyen un abuso y todos los que participamos en ello somos abusadores de animales.

Antes de que piensen que esto es diferente de aquello otro debido a que necesitamos utilizar y matar animales para nuestra salud, permítanme que sea muy claro: no es necesario comer animales para estar sanos. 


La mejor excusa que tenemos para imponer sufrimiento y muerte a billones de animales cada año es que ellos saben bien. Disfrutamos con el sabor de la carne, los lácteos, los huevos,... Obtenemos un placer en nuestro paladar consumiendo productos de origen animal.

¿En qué se diferencia esto de cualquier otra actividad que implique imponer sufrimiento y muerte por parte de gente como Walter Palmer, Michael Vick o cualquier otro que sea tachado de "abusador"? La respuesta es simple: no es diferente. Sí, puede que haya una diferencia psicológica entre quienes se involucran personalmente en la matanza de animales y aquellos que van al supermercado a comprar animales que alguien ha matado antes. Puede que haya una diferencia psicológica entre alguien que mata personalmente a un ser humanos y alguien que paga a un sicario para que lo haga por él. Pero ambos son igualmente culpables morales y por eso la ley los considera por igual como culpables de asesinato. Cualquier diferencia psicológica entre Walter Palmer y el resto de nosotros es irrelevante en lo que concierne a la moralidad.

Y la cuestión no consiste en asegurarnos de que los animales que utilizamos de comida sean tratados o matados "humanitariamente". ¿Estaría alguien menos indignado con Palmer si hubiera matado a Cecil de una forma más "humanitaria" en lugar de ser disparado con flechas hasta desangrarlo y que Palmer lo rematara con su rifle? No, claro que no. El concepto de trato "humanitario" no tiene aplicación en este contexto de sufrimiento y muerte que en sí mismo es completamente innecesario.

Por desgracia, muchos supuestas "organizaciones en defensa de los animales" promueven la idea de que el uso "humanitario" de animales para comida no sólo no es objetable sino que es moralmente correcto. Esta misma semana, el New York Times anunciaba que McDonald´s comenzará a sustituir los huevos de batería por aquellos provenientes de jaulas enriquecidas que permiten que las gallinas pueden moverse un poco. McDonald´s estima que les llevará 10 años completar la sustitución. Las organizaciones Humane Society of the United States [HSUS] y Mercy for Animals [MFA] están tremendamente entusiasmadas con esto. HSUS ha declarado que esto supone "un punto de inflexión para el movimiento por el bienestar animal" y califica a McDonald´s de "admirable" y, en palabras de su presidente Wayne Pacelle, que esto supone la eliminación de "el confinamiento más cruel en la industria de alimentación" al menos en lo que se refiere a McDonald´s. MFA proclama que su investigación sobre los proveedores de huevos de McDonald´s fue la responsable del acontecimiento.
«Aplaudimos a McDonald´s por su compromiso en rechazar las jaulas de baterías para su cadena en Norteamérica", dijo el presidente de MFA, Nathan Runkle. "Ya era hora de que McDonald´se diera cuenta de que amontonar animales en jaulas que apenas son más grandes que sus cuerpos es inhumano e inmoral.»
Runkle afirma que:
«McDonalds debe continuar este encomiable progreso adoptando estándares de calidad para los pollos matados para hacer McNuggets»
MFA avisa a la gente que:
«!Tú puedes ayudar! Dile a McDonald´s que los pollos criados para carne merecen tanta protección como aquellos criadas para huevos.»
Una vez más, vemos la distinción ellos/nosotros: aquellas empresas que usan los huevos convencionales son abusadores; aquellos que usan los huevos "libres de jaula" son promovidos por los "defensores de los animales" como moralmente apropiados. Nosotros consideramos que eso está mal.

En primer lugar, es un disparate mantener que los huevos "libres de jaula" implican algo más que trasladar a los animales de una jaula a un hangar en el que los animales viven hacinados en condiciones miserables. Paul Shapiro, vicepresidente del departamento de protección de animales de granja en HSUS, es citado en el New York Times alabando la decisión de McDonald´s. Él envió un correo electrónico con el título "guau" diciendo que "la batalla sobre las jaulas de batería está muy lejos de su final" pero que los animalistas "deben utilizar esta coyuntura para situar a las jaulas de batería ahí donde merece estar: en el basurero de la historia".




Pero en 2004, antes de que Shapiro fuera a trabajar a HSUS, el asumía una visión muy distinta sobre los sistemas "libres de jaulas":
«Pero "libre de jaula" no significa necesariamente una mejora en la calidad de vida de las gallinas. Los huevos etiquetados como "libres de jaula" a menudo provienen de gallinas hacinadas en barracones masivos, afirma Shapiro.»
Así es. Eso era antes de que Paul fuera a trabajar para la HSUS. Increíble. 

El hecho es que los huevos "libres de jaulas" no conllevan una protección significativa de los intereses de los animales. En realidad, los huevos "libres de jaulas" no son más que una cruel traición a los animales. Esto es lo que Shapiro, HSUS y Runkle están celebrando:


Menudo "punto de inflexión".

Segundo, una vez más, estos supuestos "defensores de los animales" se alian con la industria de explotación "feliz" para conseguir que la gente se sienta más cómoda con su participación en la explotación animal. Una vez más normalizan la explotación animal celebrando su existencia.

Las personas como Pacelle, Shapiro y Runkle harían bien en conocer el trabajo de Elizabeth Heyrick, una abolicionista del siglo XIX que rechazaba la idea de la "emancipación gradual" de los esclavos en favor de una "emancipación inmediata". Ella comprendía que la "emancipación gradual" ayudaba a los esclavistas porque eso servía para normalizar la esclavitud y hacerla aceptable como institución en lugar de condenarla como la injusticia fundamental que es. En un panfleto publicado en 1838 y titulado «Abolición Inmediata, No Gradual» ella escribió:
«Hasta ahora los enemigos de la esclavitud han arruinado su causa con la llamada a una emancipación gradual. Es asombroso que los sabios y los buenos se hayan forzado hasta doblegarse bajo ese astuto artífice de los esclavistas, que son los que han originado el proyecto de la emancipación gradual. El esclavista sabe muy bien que tiene ganado su objetivo en el momento en que los abolicionistas sean persuadidos para que pidan una emancipación gradual en lugar de una abolición inmediata. Él sabe muy bien que la idea de una emancipación gradual va a generar una gradual indiferencia hacia la idea de la emancipación en sí misma.»
Y eso es precisamente lo que los bienestaristas como la HSUS y la MFA están haciendo: trabajan con los explotadores institucionales para normalizar la explotación "feliz".

En todo caso, la idea de una explotación "humanitaria" en la que usamos a los animales de comida entra en colisión con un principio moral que pretendemos asumir y que sirve de base para la distinción "nosotros/ellos": sea lo que sea que pensemos acerca de nuestra ética con los animales, imponer sufrimiento y muerte a un animal en ausencia de necesidad o compulsión no puede ser moralmente aceptable.

El problema con la distinción "nosotros/ellos" es que la mayoría de nosotros terminamos en el lado de "ellos". Si consideramos que los animales importan moralmente, necesitamos trazar una línea entre quienes comen, visten y utilizan animales nohumanos y por tanto apoyan y perpetúan la violencia deliberada e intencional sobre seres inocentes —la esclavitud animal— y aquellos que no lo hacen.



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