30 de junio de 2013

Claridad de pensamiento acerca del Bienestar Animal






La reformas del Bienestar Animal se centran en la parte productora de la explotación. La idea consiste en conseguir una producción "humanitaria" de productos animales. Se trata también en hacer una producción más cara para que los consumidores compren menos productos animales. 

Pero la teoría y la realidad no coinciden. Incluso los que son partidarios del Bienestar Animal siguen comprando productos convencionales - productos de "bajo bienestar" - (en mi opinión, todos los productos animales implican "bienestar bajo") y aunque el precio de algunos productos animales se incrementa como resultado de las reformas de Bienestar Animal (en oposición a otros muchos factores que afectan al precio), la demanda no cambia sustancialmente porque la demanda de productos animales sería lo que los economistas denominan "inelástica" o no sensible a los incrementos de precios dentro de una medida particular.

E incluso si el precio subiera hasta el punto de que afectara a la demanda, los consumidores simplemente comprarán otros productos animales que sean más baratos. Es decir, no hay razón para pensar que si el precio de la ternera suba, los consumidores entonces comprarán tofu.

La única manera efectiva de afrontar el problema de la explotación animal es focalizar en la demanda y educar a la gente acerca de por qué no deben consumir productos animales. Punto. Hay muchísima gente ahí fuera a quienes les importan moralmente los demás animales. En lugar de decirle a esa gente pueden aliviar su conciencia mediante el consumo de productos animales "felices", deberíamos educarla para que comprendan que la única respuesta sensata, ante el reconocimiento que de los animales importan, es dejar de consumirlos y hacernos veganos. 

Para decirlo de otra forma: si crees que lo que hizo Michael Vick estuvo mal, porque no debemos imponer sufrimiento y muerte a otros seres sintientes simplemente porque disfrutamos haciéndolo, entonces estás obligado a no consumir animales, ya que esa práctica sólo se puede intentar justificar por mero placer. Si el placer no justifica a Michael Vick, entonces tampoco vale para nosotros. 

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