25 de octubre de 2010

La cara amistosa de la tortura, la muerte y la explotación animal




Si preguntan si la reforma de bienestar animal se hace en el interés de la industria, no miren más allá del artículo del 21 de octubre de 2010 del New York Times acerca del aturdimiento en atmósfera controlada de las aves de corral, el cual, como argumenté en un artículo aquí, en el 2008, es promovido por PeTA y la diseñadora de mataderos Temple Grandin, ganadora del premio PeTA.

Del artículo del New York Times:
«Cuando agarran un pollo, lo ponen boca abajo y lo colocan en la línea de producción, es estrés, estrés, estrés,” dijo Scott Sechler, el dueño de Bell & Evans. “Nuestro sistema está diseñado de manera que los ponemos a dormir sin estrés y los matamos sin estrés.
……
Anglia Autoflow, la compañía que está construyendo el sistema de las dos procesadoras que deja inconscientes  a los pollos, denomina al proceso “matanza en atmósfera controlada,” pero Mr. Pitman (el dueño de Mary’s Chickens] dijo que su compañía estaba considerando la frase “aturdimiento por sedación” para usar en sus paquetes. También en la preselección: “matados humanitariamente,” ”procesados humanitariamente” o “manejados humanitariamente.”
El truco, dijo, es comunicar el objetivo del nuevo sistema, que es asegurar que las aves “no tengan ningún dolor o molestia extra en los últimos pocos minutos de sus vidas.”
……. 
Mr. Sechler dijo que el sistema estaba diseñado para poner a dormir a las aves con delicadeza, del mismo modo en que una persona cae bajo los efectos de la anestesia antes de la cirugía.
Para suscitar esa imagen, él quiere poner las palabras “anestesia de inducción lenta” en sus paquetes y avisos, los cuales ya le dicen a sus clientes que las aves son criadas en espacios amplios, con luz natural, y reciben comida libre de antibióticos o productos animales. Los clientes que quieran saber más podrán ir al sitio web de la compañía.
Mr. Sechler dijo que el sistema que elige, después de años de investigación, es mejor que el sistema similar de aturdimiento con gas usado en Europa. Aquellos sistemas, dijo, con frecuencia privan a las aves de oxígeno demasiado rápido, lo cual puede causarles sufrimiento. Están además diseñados para matar a las aves, en vez de simplemente ponerlas inconscientes, algo con lo que Mr. Sechler no se siente cómodo.
 “No quiero que el público diga que gaseamos a nuestros pollos,” dijo él.»
Y, por supuesto, un mejor trato significa mejor carne:
«Mr. Sechler y otros que promueven el nuevo sistema dijeron que esperan que la carne sea de más alta calidad, porque las aves enfrentan menos estrés, y también porque habría menos moretones y alas quebradas cuando mueren.»
PeTA, que promueve el gaseado de los pollos, también sostiene que el gaseado es en el interés económico de los productores. En su Análisis de la matanza en atmósfera controlada vs. Inmovilización eléctrica desde un punto de vista económico, PeTA defiende el gaseado de las aves de corral, sosteniendo que el método de aturdimiento eléctrico de matanza “baja la calidad del producto y la producción”, porque las aves sufren de huesos quebrados y el proceso resulta en una contaminación peligrosa para la salud humana. El método de aturdimiento eléctrico, además, “incrementa los costos laborales” en varios modos. PeTA argumenta que el gaseado “incrementa la calidad del producto y la producción” porque los huesos quebrados, los moretones y las hemorragias son supuestamente eliminados, la contaminación es reducida, “la duración de la carne” se incrementa, y  se obtiene “carne de pechuga más tierna.” PeTA también afirma que el gaseado “baja los costos laborales”, reduciendo la necesidad de ciertas inspecciones, reduciendo los accidentes, y bajando la rotación de los empleados. Gasear provee de “otros beneficios económicos” a la industria de producción de aves de corral, al permitir a los productores ahorrar dinero en costos energéticos y al reducir los productos de descarte y la necesidad de usar agua.

Esta clase de campaña no está logrando nada, excepto hacer que el público se sienta mejor acerca de la explotación animal. Verdaderamente, los grandes grupos de bienestar animal se han convertido en socios activos de la explotación animal, ayudando a la industria a poner un pequeño y sonriente rostro feliz a la muerte, tortura y explotación, mientras al mismo tiempo, ayuda a la industria a hacer a la explotación económicamente más eficiente y lucrativa.

Esta explotación “feliz” sin sentido representa un paso hacia atrás. Las personas jamás se harán veganas si creen que pueden explotar moralmente. Y ése es exactamente el mensaje que el movimiento de la explotación “feliz” está tratando de encauzar: podemos continuar explotando animales y permitirnos a nosotros mismos los productos animales, siempre y cuando los animales sean tratados “humanitariamente.” Como Peter Singer ha establecido:
«Para evitar infligir sufrimiento a los animales –sin mencionar el costo medioambiental o la producción animal intensiva− necesitamos cortar drásticamente los productos animales que consumimos. Pero, ¿significa eso un mundo vegano? Ésa es una solución, pero no necesariamente la única. Si infligir sufrimiento es lo que nos preocupa, en vez de la matanza, entonces podemos también imaginar un mundo en el cual las personas coman mayormente comida vegetal, pero ocasionalmente se permitan a sí mismos el lujo de huevos provenientes de gallinas criadas a campo libre, o posiblemente incluso la carne de animales que vivieron buenas vidas bajo condiciones naturales de acuerdo a su especie, y que son luego matados humanitariamente en la granja.» The Vegan, otoño de 2006
El movimiento de la explotación “feliz” representa la promesa de la explotación “compasiva”, de modo que podemos darnos el gusto del “lujo” de la explotación animal.

Ése es un “lujo” que los animales no pueden afrontar.

No hay tal cosa como explotación “humanitaria” e incluso si la hubiera, seguiría significando la matanza injustificable de seres no humanos sintientes. Singer y su movimiento de explotación “feliz” no están molestos con matar, porque no creen que los animales tengan interés en continuar viviendo, como discutí en otros ensayos, incluyendo estos: 1, 2, así como en mi nuevo libro, «The Animal Rights Debate: Abolition or Regulation?» en el que discuto el movimiento de la explotación “feliz” con el profesor Robert Garner.

Si se oponen a la explotación animal; si consideran a los animales como miembros de la comunidad moral; si rechazan la ideas de que los no humanos son sólo cosas que existen como recursos para los humanos, tiene una opción: hacerse veganos. Es fácil, mejor para su salud y para el planeta, y, lo más importante, es lo correcto y justo para hacer. Es lo que le debemos a los otros animales. Si no son veganos, entonces están participando directamente en la explotación animal. No se libran de culpa comiendo pollos gaseados. 

Si son veganos, entonces eduquen a otros acerca del veganismo de maneras creativas y no violentas.



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