14 de febrero de 2010

Acerca de la violencia




Desafortunadamente, hay personas que se identifican a sí mismas como "defensores de los animales", y que afirman que la solución al problema de la explotación animal es la violencia.

Algunas de ellas realmente cometieron actos de violencia contra los explotadores institucionalizados. Otras incitan a cometer actos de violencia, clamando para que las personas usen la “intimidación” contra los explotadores de animales o los dejen “temerosos” de una violencia en represalia.

Dejando de lado los aspectos morales/espirituales de la violencia, aquéllos que promueven la violencia están profundamente confundidos acerca de las bases económicas de la explotación animal. Los usuarios institucionales se involucran en la explotación animal porque el público la demanda. Los usuarios institucionales, en su mayor parte, son indiferentes a estar vendiendo bistecs o bananas. Ellos pondrán su capital donde sea que consigan el mejor retorno.

La mayoría de las personas consideran el uso de los animales como “normal”, en el mismo sentido en que respirar y beber agua son considerados como “normales.” Ellas demandan productos animales. Si ustedes destruyen diez mataderos hoy, dado que la demanda continúa, serán construidos diez mataderos más, o los diez existentes expandirán la producción —y probablemente harán la producción económicamente más eficiente. Si ustedes cierran un proveedor de animales para vivisección, y el público continúa apoyando la vivisección, lo que claramente hace, entonces otro proveedor aparecerá. Así que, como cuestión puramente práctica, la violencia es una estrategia que no puede funcionar.

Mientras que el uso de los animales sea considerado como normal y no suscite una cuestión moral fundamental, nada cambiará. Pero nosotros no vamos a conseguir que las personas piensen acerca del uso de los animales a través de la intimidación, el miedo y los actos de violencia. Para ser efectiva, la educación nunca puede ser violenta; nunca puede tratar de intimidar o hacer que las personas tengan miedo. Ésta tiene que abrir sus corazones y sus mentes. La estrategia no violenta no es nada pasiva; involucra nuestro trabajo activa, constante y creativamente para cambiar un paradigma fundamental —la noción de que los animales son cosas, recursos, propiedad; que ellos son exclusivamente medios para fines humanos.

Y queda claro que nuestros esfuerzos para educar están funcionando. Está emergiendo un diálogo acerca del uso de los animales, que va más allá de las cuestiones del tratamiento “humanitario”. Hay un constante flujo de historias acerca de cómo las personas están volviéndose cada vez más conscientes acerca de la esquizofrenia moral que caracteriza las relaciones entre humanos y no humanos.

Aquéllos que promueven la violencia no sólo están confundidos acerca de las cuestiones económicas básicas, sino que también están impidiendo ese progreso porque proveen un objetivo fácil que da a las personas una excusa para descartar el problema de la explotación animal. En este sentido, las personas pro-violencia son similares a aquéllos que promueven el sexismo.

¿Habría hecho Martin Luther King una campaña por los derechos civiles, afirmando “Prefiero andar desnudo que sentado en el fondo del ómnibus”?

Por supuesto que no.

¿Nos habrían King o Gandhi impulsado a “intimidar” a otros, y hacer que otros estén “temerosos” de llegar a ser víctimas de actos de violencia?

Por supuesto que no.

A veces, cuando veo algunas de las cosas que las personas pro-violencia dicen o hacen —o cuando veo un video con una mujer desnudándose “por los animales”— sacudo mi cabeza y me pregunto lo que las personas podrían hacer que fuera peor, en términos de conseguir que el público tome este tema seriamente. Verdaderamente, parece que esas personas están tratando de sabotear un cambio significativo.

Para una mayor discusión de estos temas, escuchen el Comentario que hice acerca del tema, o lean Un comentario acerca de la violencia, Acerca de la vivisección y la violencia , y Más acerca de la violencia y los Derechos Animales, todos los cuales están en este sitio.

También discuto la cuestión de la violencia en mi próximo libro, el cual escribí en coautoría con el Dr. Robert Garner, «The Animal Rights Debate: Abolition or Regulation?» el cual será publicado por la Columbia University Press en mayo del 2010.



3 de febrero de 2010

Veganismo: moralidad, salud y medioambiente




Por lo menos cinco veces por semana recibo alguna versión de la siguiente pregunta:
«Al argumentar a favor del veganismo, ¿deberíamos quedarnos sólo con el argumento moral, y si es algo “malo”, o es “traicionarse” si nos apoyamos en los argumentos basados en la salud y el medioambiente?»
Voy a hacer un podcast respecto de esto en un futuro cercano, pero quiero ahora dejar claro un punto: las líneas entre esos argumentos no son tan nítidas como pueden pensar, en el sentido de que los argumentos de salud y medioambiente tienen dimensiones morales.

Cuando hablo acerca de los Derechos Animales, enfatizo el argumento moral basado en una reinterpretación de la tradición filosófica de Occidente. También discuto el componente espiritual de ahimsa o no-violencia, el cual, para mí, ha sido una parte importante de mi veganismo desde hace 28 años. El componente espiritual no es ciertamente necesario para llegar a una conclusión abolicionista; no me apoyo en él, por ejemplo, en la argumentación filosófica que hice en «Introducción a los Derechos Animales». Pero mi compromiso con la no-violencia es una parte significante de mi pensamiento.

También hablo acerca de la salud y el medioambiente como parte del análisis moral y espiritual.

Tenemos una obligación moral para con nosotros mismos, de ser sanos; ingerir productos que nos causen daño es una forma de violencia que nos infligimos a nosotros mismos. La evidencia empírica se torna más fuerte cada día: los productos animales no sólo no son necesarios para la salud; de hecho, causan daño a nuestros cuerpos de muchas maneras. Incluso pequeñas cantidades de productos animales pueden ser dañinas. Simplemente tenemos una obligación de asegurar que las cosas que ponemos en y sobre nuestros cuerpos no cause daño. Tenemos esta obligación no sólo para con nosotros mismos, sino para con los humanos y no-humanos que nos aman y que dependen de nosotros.

De manera similar, aunque no creo que podemos tener obligaciones morales que debamos directamente hacia los seres no sintientes, sin duda tenemos una obligación hacia todos los seres sintientes que viven en el medio ambiente no sintiente. En verdad, debido a que hay tantos seres sintientes que habitan el medioambiente, es difícil ver el medioambiente como no sintiente de algún modo que afectaría nuestras obligaciones morales. Un árbol puede no ser sintiente en el sentido de ser perceptualmente consciente, pero hay muchos seres sintientes que viven en o sobre el árbol o que dependen del árbol. Y todos los seres sintientes —humanos y no humanos— dependen del medioambiente para un ecosistema sano. La destrucción del medioambiente alcanza muchas cuestiones morales y espirituales serias. Un sistema basado en animales está destruyendo el medioambiente y a todos los seres sintientes que en él se encuentran.

Una objeción común al veganismo es que si todos comemos una dieta basada en plantas, tendríamos que cultivar más tierra, y que esto resultaría en nuestra matanza de más seres no humanos sintientes. Pero esto no es verdad. Actualmente, alimentamos a los animales con la mayor parte de las plantas que se cultivan para comida, los que requieren kilos y kilos de proteínas vegetales para producir un kilo de carne. Si comemos las plantas directamente necesitaríamos menos plantas y no necesitaríamos destruir los ecosistemas a fin de poder tener más áreas para ganadería y pastoreo.

Entonces, finalmente, aunque sostengo que el argumento moral a favor de los derechos animales y el argumento espiritual en favor de la no-violencia son las nociones más importantes, también tenemos obligaciones morales hacia nosotros mismos —y para con los humanos y no humanos que dependen de nosotros— de mantener y mejorar nuestra salud, y la obligación hacia los humanos y no humanos de no destruir el medioambiente.

Entonces, si no son veganos, háganse veganos. Es realmente fácil. Es mejor para su salud, es mejor para el planeta. Pero, lo más importante, es lo moralmente correcto para hacer. Todos decimos que rechazamos la violencia. Tomemos lo que decimos en serio. Demos un paso importante para reducir la violencia en el mundo comenzando con lo que ponemos en nuestras bocas o en nuestros cuerpos.




¿Toda campaña es una campaña de un solo tema?




En respuesta a mis comentarios (1, 2) relativos al asunto de Johnny Weir, y a mi comentario general acerca de las campañas de un solo tema, algunos han sugerido que, si el asunto de Johnny Weir es una campaña de un solo tema, entonces todas las campañas, incluidos los esfuerzos por promover la adopción/rescate, los santuarios e incluso el veganismo, son campañas de un solo tema.

Esta sugerencia revela la profunda falta de comprensión de la naturaleza de una campaña de un solo tema.


Una campaña de un solo tema implica identificar algunos usos específicos de los animales nhumanos o alguna forma de tratamiento, y hacer eso el objeto de una campaña para terminar con el uso o modificar el tratamiento. El problema de una campaña de un solo tema es que presenta algún uso o tratamiento particular como moralmente distinguible de otras formas de uso o tratamiento, y que haciéndolo así, explícita o implícitamente sugiere que otras formas de explotación son menos problemáticas en el plano moral.


El asunto Weir presenta el clásico ejemplo del problema. Fue una Carta abierta escrita a Weir, quejándose del hecho de que él use piel sobre el hombro de su traje de patinador. No fue una Carta abierta escrita para todo el equipo, relativa al uso de las pieles de animales nohumanos, incluyendo sus patines de cuero o cualquier prenda de lana o seda. La Carta abierta se centró en un solo producto animal, siendo usada por una sola persona en una sola instancia.


El problema principal con esta clase de campaña es que no hay distinción moral coherente entre las pieles, el cuero, la lana o la seda. Weir, muy eficazmente, desvió la atención de la Carta abierta haciendo, por sí mismo, esa simple observación:
“Cada patinador está usando patines hechos de vaca,” dijo Weir. 
“Tal vez estoy usando un hermoso y pequeño zorro mientras todos los demás están usando vacas, pero todos estamos usando animales.”
Además, la Carta abierta no sólo promovió una campaña de un solo tema, sino que lo hizo en el contexto de la tradicional reforma de "Bienestar Animal", porque habla acerca del trato, y no acerca del uso. La Carta abierta focaliza en la “industria,” y el tratamiento de la matanza de los animales en granjas peleteras o en la naturaleza. Hablar de las granjas peleteras y las trampas es invitar a responder: “Bien, entonces debemos encontrar una manera de hacer la producción de pieles más “humanitaria.”

En lo que concierne a los animales "domesticados", los animales en las granjas, y los animales salvajes que necesitan hogares, los intentos o esfuerzos para proveerles de esos hogares no constituyen campañas de un solo tema o, al menos, no en el sentido de que signifique los problemas que identifiqué. Domesticando a los nohumanos, los hemos metido en un lío espantoso, y si podemos sacarlos de un refugio que mata, o de las calles, deberíamos hacerlo. Dado que tenemos la oportunidad de proveer un hogar al animal domesticado o salvaje, eso está muy bien. Estos son esfuerzos que implican ayudar a los animales individuales; no son campañas que tienen por objetivo los usos o prácticas que identificamos como peores que otros usos o prácticas necesaria e implícitamente aprobados por nosotros por las razones discutidas en mi ensayo anterior. Son actividades cualitativamente diferentes.

Y siempre hablo respecto de la adopción/rescate dentro de un marco específico que rechaza el uso y enfatiza el veganismo ético como el tema central. Nunca hablo acerca de la adopción/rescate como una actividad aislada sino sólo como una parte más, entre las muchas que comprende el total enfoque abolicionista. Aunque apoyo la adopción de los nohumanos sin hogar porque esos individuos necesitan hogares, siempre soy claro en que deberíamos dejar de producir o facilitar la producción de nohumanos domesticados en general.

La “Carta abierta” a Johnny Weir no hace nada de esas cosas. Habría sido posible escribir una carta a Weir que mencionara las pieles como un aspecto de un mensaje abolicionista global, que también discutiera explícitamente el uso de las pieles de animales y que mencionara el veganismo. Tal carta habría presentado un fuerte mensaje, en vez de un mensaje débil que hace aparecer a las pieles como moralmente distinguibles del cuero (o de otros productos animales que ni siquiera son mencionados) y que Weir efectivamente descartó en dos oraciones.

También apoyo los santuarios pero, nuevamente, hablo acerca de los santuarios como una parte del enfoque abolicionista global, y promuevo aquellos santuarios que conllevan un explícito mensaje abolicionista. Dentro de la medida en que un santuario proporcione un hogar para los animales, eso es bueno, pero, dentro de la medida en que un santuario también apoye un mensaje reformista bienestarista, o promueve campañas centradas en un solo tema, ellos deshacen por lo menos parte de lo bueno que hacen.

También pienso que los santuarios pueden ser usados por grupos adinerados para obtener donaciones. Si quieren contribuir con un santuario, deberían explorar sus finanzas y averiguar acerca de los pagos de salarios a la gente que está implicada en la organización que dirige el santuario.

También, varias personas sugirieron que no deberíamos criticar el bienestarismo o las campañas de un solo tema de un grupo que también dirige un santuario, porque eso podría afectar las donaciones al grupo, lo que dañaría a los animales. Esto es una variante del argumento general que escuchamos todo el tiempo: “El Grupo X hace cosas buenas por los animales, así que no critiques al Grupo X porque dañará sus esfuerzos por ayudar a los animales.” Esto es una cierta prescripción para un desastre y para la muerte de un movimiento social. Es precisamente este pensamiento el que ha conducido a la corriente principal del movimiento a permanecer en silencio frente a la obscenidad que es la matanza del 85% de los animales que PeTA “rescata” y su inexorable uso del sexismo como estrategia de auto-publicidad.

En cuanto al veganismo como una campaña de un solo tema, no estoy seguro de qué decir, porque la sugestión revela tal profunda confusión, que puede no ser posible de manejar. De cualquier modo, cuando hablo de veganismo, hablo de no comer, vestir o usar cualquier animal o productos derivados de animales para ningún propósito humano. Pero aún si restringen su conceptualización de veganismo a “una dieta vegana,” aún están defendiendo la eliminación de una práctica que involucra más animales que todos los otros usos de animales nohumanos combinados, porque todos consumen animales y productos animales.

Más aún, todo uso de animales nohumanos deriva del hecho de que comemos animales nohumanos y productos derivados de ellos. Si eso cambiara, todo le seguiría. Por ejemplo, alguien que acepta el hecho de que tiene una obligación moral de no comer animales ni productos animales, necesariamente aceptará también el hecho de que no debe usar pieles o asistir a los circos. Más aún, el veganismo es cualitativamente diferente de las campañas de pieles que apuntan a una sección relativamente pequeña de personas o una campaña vegetariana que explícita o implícitamente distingue la carne de otros productos animales y da el mensaje de que está bien consumir productos animales que no sean carne.

Espero que esto ayude a clarificar el tema de las campañas de un solo tema. Realmente no funcionan y sólo crean confusión al reforzar la falsa idea de que ciertas formas de explotación animal son menos objetables que otras.



1 de febrero de 2010

Campañas de un solo tema en contextos humanos y no humanos




La tarde pasada, recibí el siguiente email, en respuesta a mis posts relativos a las campañas centradas en un solo tema:
"Prof. Francione: 
Si las campañas centradas en un solo tema no son buenas, entonces, ¿esto significa que no deberíamos apoyar el auxilio al sufrimiento en Haiti debido a que no estamos auxiliando al sufrimiento en cualquier otro lugar? ¿Eso no lleva a no hacer nada?"
Es una buena pregunta. Me la han formulado antes, pero a la luz de mis recientes posts, es bueno que la formulen de nuevo.

Cuando asistimos a los esfuerzos por ayudar en Haití, no estamos haciendo ninguna declaración de que el sufrimiento en cualquier otro lugar es bueno. Todos reconocemos que el sufrimiento de humanos inocentes es malo, ocurra donde ocurra. El hecho de que elegimos ayudar a Haití no significa que pensemos que el sufrimiento de los humanos en, digamos, Darfur, es bueno o que aquellos en Darfur importan menos. De la misma manera, el hecho de que elegimos trabajar en los temas de abuso infantil, no significa que creamos que la violación es aceptable, o que es moralmente menos objetable.

En suma, si X, Y, y Z son todos vistos como moralmente indeseables, la elección de trabajar en X no conlleva el mensaje de que Y y Z son moralmente aceptables.

Cuando se trata de animales, el análisis es diferente. La mayoría de la gente piensa que comer carne, lácteos y todos los otros productos animales, o vestir o usar productos animales, es tan natural como beber agua o respirar aire. Así que cuando escogemos una forma de explotación animal, necesariamente la distinguimos por propósitos morales.

Esto es, si la mayoría de la gente piensa que comer carne y lácteos y huevos es “natural”, y que no implica un problema moral, focalizar en la carne necesariamente conlleva la idea de que los lácteos y los huevos son diferentes y que el uso es moralmente aceptable o, al menos, moralmente distinguible.

En suma, si X, Y, y Z son todos vistos como moralmente aceptables y eligen X como moralmente problemático, implícitamente dicen al público que Y y Z son diferentes de X y de que ellos no son moralmente inaceptables, o que son, al menos, moralmente distinguibles de X.

Vemos este problema cada día: las personas piensan que las pieles son moralmente diferentes del cuero, la lana o la seda; piensan que la carne es moralmente diferente de otros productos animales.

Este es el problema de las campañas de un solo tema en el contexto de la explotación animal. El mismo problema no existe cuando se trata de temas relativos a seres humanos.

Y no necesitamos campañas de un solo tema para involucrarnos en el activismo incremental. Hay algo que cada uno de nosotros puede hacer cada día: ser vegano e involucrarse en la educación vegana creativa y no violenta.

Si quieren involucrarse en las campañas de un solo tema, por favor al menos dejen bien claro el mensaje de la “no explotación”: si un circo viene a la ciudad, y quieren protestar por ese evento, al menos asegúrense —además de ser pacíficos y no violentos en su protesta— que son explícitos en incluir en su folletería y en todas sus discusiones con la gente, que los circos son meramente representativos del problema general de la explotación animal, y de que debemos dejar de comer, vestir y usar animales del todo. Usen el circo como un “punto de discusión”, pero no lo representen como moralmente distinguible de otras formas de explotación animal.





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