22 de marzo de 2009

La “realidad usual en la producción de ganado para consumo”




Home Box Office (HBO) transmitió recientemente un documental, Death on a Factory Farm [Muerte en una granja industrial]. El documental se refiere a una investigación secreta llevada a cabo por Wiles Hog Farm, en Ohio. El investigador, quien trabajó para la Humane Farming Association, filmó secretamente el espantoso tratamiento dado a los animales y llevó su evidencia al fiscal local, quien entabló diez cargos penales contra Wiles, contra su hijo, y contra un empleado.

¿El resultado de la acción? Solamente un cargo resultó en condena. ¿La pena? Una multa de 250 dólares y la obligación de entrenarse en el manejo y transporte de los cerdos. Los demandados y otros granjeros apoyados por los demandados argumentaron que las prácticas descriptas en el documental no eran criminales y que representaban “la usual realidad de producir ganado para consumo.”

Y tenían razón.

Lo que se describe en el documental es, verdaderamente, nada menos que tortura. Pero lo que pasó en Wiles Farm no es diferente de lo que sucede en todas las grandes granjas industriales. Lo que se describe en el documental es lo usual, la realidad habitual. Si ustedes comieron cerdo anoche, ese animal fue sometido a más o menos el mismo tipo de tratamiento.

Por esto es que los defensores de los animales no deben apoyar los esfuerzos de las organizaciones de bienestar animal que tratan de hacer la explotación animal más “humanitaria.” La explotación animal en la escala necesaria para alimentar incluso una porción pequeña de la población humana del mundo no puede ser más “humanitaria” de ningún modo significativo. Las cuestiones económicas relacionadas con la producción y la condición de propiedad de los animales lo hacen imposible –no sólo difícil– imposible. Tendríamos todavía que responder, por supuesto, a la pregunta ética de si el uso de los animales puede justificarse independientemente de cuán “humanitario” sea, pero podemos estar seguros de que nunca será “humanitario” porque siempre implicará algún grado significativo de tortura.

Las reformas bienestaristas, como la Proposición 2 o la campaña a favor de gasear a los pollos, son similares al poner un bonito empapelado en las paredes de una cámara de tortura. De la misma manera que el papel en la pared puede hacer que los torturadores se sientan mejor en cuanto a lo que los rodea, esas reformas hacen que aquéllos que explotan a los animales —y que incluye a cada uno que sostiene la demanda al consumir carne, lácteos, huevos, etc... se sientan mejor en cuanto al hecho de que consumen animales. Así como el empapelado no hace nada de significativo para las víctimas humanas de la tortura, las reformas de “fachada” del bienestar animal hacen muy poco por las víctimas animales de la tortura.

Realmente, hay sólo una respuesta, moralmente aceptable y práctica, a la explotación animal: hacerse vegano y dedicar todo el tiempo y los recursos que tengan, a la educación vegana creativa y no-violenta.



Más acerca de la violencia y los derechos animales


En las pasadas semanas, varias personas me escribieron preguntándome si tenía escrito algún blog acerca del uso de la violencia en la lucha por los derechos animales. Ya escribí un ensayo sobre este tema —Un comentario acerca de la violencia y sugiero a los interesados que lo lean. El próximo libro que publicaré, «The Animal Rights Debate: Abolition or Regulation?» que estoy escribiendo con el politólogo Robert Garner de la Universidad de Leicester, también tratará la cuestión.

Me gustaría complementar mi anterior ensayo con la siguiente reflexión.


Hay quienes afirman que la educación vegana creativa y no violenta, que es lo que propongo que persigamos con el objetivo de cambiar el paradigma moral, es insuficiente, porque ese enfoque no trabaja lo suficiente rápido, dada la severidad del problema y de varias consecuencias sociales, políticas, económicas y ecológicas de la explotación animal.


No tengo ninguna duda de que el uso de los animales no humanos es un desastre en todos los aspectos y de que es el factor más significativo entre los que contribuyen a la peligrosa situación en que se encuentra nuestro planeta. Pero está más allá de la pura fantasía creer que la violencia — incluso si fuera moralmente justificable, lo cual afirmo que no es— vaya a ser la solución para mudar las cosas más rápido, y tratar esta situación, innegablemente alarmante, de un modo efectivo.


Como mencioné en mi anterior ensayo, la mayoría de los humanos consideran al uso de los animales no humanos como la posición automática, “normal”. Los actos de violencia no pueden ser vistos de otra manera que no sea como ataques a una conducta que es considerada, por la mayoría de la gente, como moralmente aceptable, por completo y sin objeciones —por lo menos mientras sea “humanitaria”.


Involucrarse con la violencia, que necesariamente será interpretada por la mayoría de las personas como algo patológico, no llevará a que las personas piensen que el uso de los animales nohumanos es pasible de objeción; si para algo, la violencia servirá a los fines de aquéllos que quieren describir cualquier esfuerzo para cambiar el paradigma —incluso los esfuerzos pacíficos y no violentos— como parte de una ética por completo patológica y objetable. Promover la violencia no es sólo incoherente con una ética de la paz, también va a impedir su aceptación.


La educación vegana creativa y noviolenta es un trabajo duro. Pero, a diferencia de las alternativas, es la única opción que cambiará el paradigma y resultará en un modo fundamentalmente diferente de valorar la cuestión moral subyacente. A diferencia de las alternativas, la educación vegana creativa y noviolenta puede causar una revolución del corazón.


Al final, esas son las únicas revoluciones que funcionan.





20 de marzo de 2009

Los argumentos de la “puerta de entrada”




Quiero consignar un conjunto de argumentos relacionados, comúnmente conocidos como argumentos de la puerta “de entrada”. Los tres principales argumentos de la puerta de entrada son: [1] que deberíamos promover alguna versión del vegetarianismo que permita comer productos lácteos, huevos, o incluso peces, como puerta de entrada al veganismo; [2] que deberíamos promover la carne y productos animales “felices”, tal como los pollos de KFC, que han sido gaseados en vez de electrocutados, o los huevos provenientes de gallinas “libres de jaulas”, como una entrada hacia el lacto-ovo-pesco vegetarianismo y luego el veganismo; y [3] que deberíamos promover las reformas del bienestar animal como un medio de abolición de la explotación animal.

Rechazo estos argumentos de la puerta de entrada tanto por razones tanto teóricas como prácticas.

Como cuestión teórica, incluso si el vegetarianismo fuera una puerta de entrada al veganismo, o la carne “feliz” fuera una puerta de entrada al vegetarianismo, o la reforma bienestarista fuera una puerta de entrada a la aceptación social de la abolición, ¿deberíamos promover algo que es moralmente erróneo, como una puerta de entrada para conseguir algo que es moralmente correcto? Por supuesto, es mejor si un violador no golpea a la víctima además de violarla. Pero ¿esto significa que debemos hacer campaña a favor de una violación “humanitaria” como una entrada a favor de no violar? Algunas formas de racismo son mejores que otras formas de racismo, pero ¿podría seriamente alguien sugerir que debemos hacer campaña a favor de aquellas supuestamente “mejores” formas de racismo? Es mejor torturar a una persona menos severamente que más severamente, pero ¿deberíamos hacer campañas por una tortura más “humanitaria”?

Por supuesto que no. En lo que a los casos en que hay humanos involucrados concierne, la mayoría de nosotros puede ver bien el problema y pocos, si es que alguno de nosotros, harían campaña por una violación “humanitaria” o un racismo “humanitario” o una tortura “humanitaria”.

Pero en lo que a los no humanos concierne, muchos de nosotros estamos listos para subirnos a bordo y promover cosas que reconocemos que violan los derechos fundamentales de los animales. No hay diferencia moral significativa entre comer carne y lácteos o entre carne y pescado. Hay tanto sufrimiento —sino más— en un vaso de leche como en una libra de bistec, y un pez valora su vida tanto como lo hace una vaca. La carne y productos animales “felices” no involucra ninguna protección mayor para los intereses de los animales, y todos estos animales siguen siendo tratados de maneras que implican lo que sería considerado como tortura si involucrara a seres humanos. La reforma bienestarista es un equivalente directo de promover la violación “humanitaria” o el racismo “humanitario”.

Por lo tanto, esos argumentos de entrada tienen la perturbadora característica de promover conductas o prácticas que explícitamente violan los derechos fundamentales de los animales, cuando nunca haríamos eso en un contexto humano. El enfoque de la puerta de entrada es flagrantemente especista.

Como cuestión de hecho, los argumentos de entrada tienen en común una premisa empírica: que el lacto-ovo-pesco-vegetarianismo conducirá al veganismo: que la carne y los productos animales “felices” conducirán al vegetarianismo y al veganismo; que la reforma bienestarista creará un clima social y político más favorable a la abolición. Con el objetivo de que los argumentos de entrada funcionen, tiene que ser el caso de que hay una clara conexión causal entre el componente del argumento de entrada —vegetarianismo, carne/productos animales “felices”, reforma bienestarista— y el objetivo deseado —veganismo, vegetarianismo, abolición de la explotación.

El problema es que no hay ninguna evidencia para apoyar estas aseveraciones de conexión causal. Aunque hay ciertamente vegetarianos que se convirtieron en veganos, también hay muchos vegetarianos que nunca se hicieron veganos. Con respecto a la afirmación de que la carne/productos animales “felices” conducirán al vegetarianismo que conducirá al veganismo, a esas afirmaciones no sólo les falta argumentos de apoyo, sino que la evidencia parece apuntar en la dirección contraria. Esto es, que el movimiento de la carne “feliz” está de hecho moviéndonos hacia atrás, en el sentido de que más y más personas –incluyendo aquellas que alguna vez fueron vegetarianas o incluso veganas– están de nuevo sintiéndose cómodas acerca de consumir productos animales. 

Después de todo, si PeTA da un premio a Whole Foods como Best Animal-Friendly Retailer, alegando que “Whole Foods, en forma consistente, ha hecho más por el bienestar animal que cualquier vendedor minorista de la industria, al exigir que sus productores adhieran a normas estrictas,” está dando un mensaje bien claro de que comer los cuerpos y otros productos animales vendidos por Whole Foods es algo moralmente aceptable para hacer, aunque no sea moralmente ideal.

La afirmación de que la reforma bienestarista es una puerta de entrada que conducirá a la aceptación social y alcanzará la abolición de la explotación no sólo no tiene ningún soporte fáctico sino que es claramente falsa. El enfoque del bienestar animal ha sido el paradigma moral y legal predominante a lo largo de 200 años, y estamos usando más animales no humanos, de modos más horrorosos, que nunca antes en la historia de la humanidad. No hay ninguna evidencia histórica de que la regulación sea una puerta de entrada para la abolición o que conduzca a la abolición de alguna manera; no hay evidencia histórica de que la reforma bienestarista conduzca a otra cosa que no sea más explotación animal.

No podemos justificar la explotación animal como una cuestión de moralidad básica. Los argumentos de la puerta de entrada son inconsistentes con los derechos fundamentales de los no humanos a no ser tratados como recursos humanos, y se sostienen en premisas fácticas que no sólo no tienen apoyo argumentativo sino que son demostrablemente falsa.

Posdata del 6 de agosto de 2009:

¿Qué pasa con el argumento de que muchos veganos fueron primero vegetarianos y por tanto debemos promover el vegetarianismo en lugar del veganismo?


Incluso aunque sea cierto que muchos veganos fueron primeramente vegetarianos, eso no significa que debamos promover el vegetarianismo. Si explicamos a alguien las razones morales en defensa del no consumo de animales pero esa persona no está dispuesta en ese momento para ser vegana, entonces adoptará los pasos incrementales que considera oportunos, incluyendo el vegetarianismo. Pero hemos dejado claro que el veganismo es el objetivo y que no podemos trazar una distinción moral entre la carne y otros productos de origen animal. Si promovemos el vegetarianismo en lugar del veganismo, reforzamos la errónea creencia de que hay una distinción entre la carne y los lácteos u otros productos de origen animal. Así que, incluso si los veganos habitualmente empiezan siendo vegetarianos, debemos promover el veganismo. Tengo que añadir que todavía estoy sopesando si el hecho de que la gente elija el vegetarianismo se debe a que están motivados por los activistas que están confusos sobre esta cuestión.



18 de marzo de 2009

“Derecho Animal”: haciendo más “humanitario” el uso de ganchos y varas


Los estudiantes universitarios frecuentemente me consultan, diciéndome que quieren ir a la facultad de derecho para poder estudiar “derecho animal”, y me piden entonces consejo acerca de cómo convertirse en “abogados de los animales.” 

Les respondo que lo que comúnmente se menciona como “derecho animal —casos de mala práctica veterinaria, casos de custodia de “mascotas”, casos de fideicomisos para “mascotas” cuyos guardianes han fallecido, y casos de crueldad— de ninguna manera alejan a los animales no humanos de su condición de propiedad de los humanos. Verdaderamente, por las razones explicadas en nuestro video de derecho animal, el llamado “derecho animal” los enreda aún más en ese paradigma. 

Les digo a estos estudiantes que si quieren hacer algo útil, ellos deberían: [1] hacerse veganos; [2] educar a otros acerca del veganismo; y [3] trabajar en forma gratuita como abogados, para los defensores que están promoviendo el veganismo y que necesitan protección legal, lo cual es el caso con frecuencia. Representé a muchos de esos activistas a lo largo de los años.

Los problemas con el “derecho animal” están ilustrados en un juicio en curso, iniciado por un grupo de organizaciones bienestaristas y un ex entrenador de elefantes contra Ringling Brothers y Barnum y Bailey Circus. El tema es si el uso de ganchos y varas con puntas afiladas de metal para controlar a los elefantes, viola la Ley de Especies en Peligro de Extinción (Endangered Species Act).

De acuerdo con un artículo  [”Animal Rights, circus lawyers differ on elephants”] en relación al juicio:
«Bajo interrogatorio por parte del juez, Meyer [la abogada por los demandantes] reconoció que no todo uso de cadenas y varas violaría la ley. Ella dijo que tiene la esperanza de que [el juez] ordenará que el circo consiga permisos del U.S. Fish and Wildlife Service [Servicio de Pesca y Vida Salvaje de EE.UU.] para usar las herramientas. Pero ella no podría decir específicamente qué tratamiento podría ser permitido, o cuánto tiempo, legalmente, podría mantenerse encadenados a los elefantes.»
Conozco a Katheleen Meyer, la abogada que representa a los demandantes. Es una buena abogada. Sin embargo, es triste que la posición de los “derechos animales” sea que necesitamos regular el uso de ganchos y varas, y requerir que los circos obtengan permisos. La idea de que la posición de los “derechos animales” concierne a cuánto tiempo pueden los elefantes mantenerse encadenados es perturbadora en varios niveles.

¿Cuántos dólares donados para ayudar a los animales son usados en este esfuerzo? Y lo que es más importante, ¿por qué alguien piensa que este tipo de juicio puede hacer algo para conducir en la dirección de abolir la explotación animal, o incluso resultar en algún aumento de la protección para los animales? Quizás debemos considerar que el dinero estaría mejor gastado en educar a las personas acerca de por qué ellas no deben ir a los circos que usan cualquier animal no humano. Es un juego que suma cero; cada dólar que gastamos en regular el uso de ganchos y varas es un dólar menos que gastamos en disminuir la demanda para tales espectáculos a través de la educación vegana creativa y no violenta.

Pero siempre se regresa al tema del veganismo. Dado que matamos 56 mil millones de no-humanos por año para comida —sin contar a los animales acuáticos— siendo nuestra mejor justificación que disfrutamos el sabor de los productos animales, es improbable que vayamos a desarrollar la conciencia que conducirá a algún lado excepto a la supuestamente más “humanitaria” explotación. Regular el uso de cadenas y ganchos no llevará a proveer mucho beneficio, si es que alguno, a los animales; nos hará, sin embargo, sentirnos más confortables acerca de la idea de explotarlos.

Pero entonces, hacer que nosotros nos sintamos mejor —hacernos sentir que somos “buenas” personas; hacernos sentir que somos una sociedad “humanitaria”— es la esencia del bienestar animal y del derecho animal.


16 de marzo de 2009

Peter Singer y la posición bienestarista acerca del menor valor de la vida nohumana







Algunos activistas animalistas afirman que no hay una verdadera diferencia entre el enfoque abolicionista y el enfoque neobienestarista de Peter Singer.

Discutí los puntos de vista de Singer en ensayos previos de este sitio (ver, por ej., 1, 2) y en mis libros y artículos, en un esfuerzo por ilustrar lo que considero como las diferencias teóricas y prácticas significativas en nuestros enfoques. Otro ejemplo se encuentra en una entrevista reciente de Singer. Él declara:
«Podrían decir que está mal matar a un ser, cuando es un ser sintiente o consciente. Pero entonces tendrían que decir que es tan errada matar a un pollo o a un ratón como lo sería matarlos a ustedes o a mí. Yo no puedo aceptar esa idea. Puede que ambas cosas sean igualmente erradas, pero matan millones de pollos cada día. No puedo pensar que esto sea una tragedia de la misma escala que millones de humanos siendo asesinados. ¿Qué es diferente acerca de los humanos? Los humanos son seres previsores, y tienen expectativas y deseos para el futuro. Esta parece ser una respuesta plausible para la pregunta de por qué es tan trágico cuando mueren los humanos.»
Singer articula con bastante claridad la noción bienestarista de que las vidas de los no humanos son de menor valor moral que las vidas de los humanos.

Los comentarios de Singer son problemáticos por varias razones. Primero, Singer asume que los pollos y otros sintientes no humanos no son seres previsores. He tenido poca experiencia personal con los pollos pero conozco suficiente acerca de ellos como para concluir que su comportamiento no puede ser explicado a menos que les adjudiquemos alguna forma de cognición equivalente a lo que caracterizaríamos como previsores en los humanos. Los pollos tienen claramente intereses, preferencias y deseos y son capaces de satisfacer sus intereses y preferencias. Cuando matamos a estos no humanos, frustramos su aptitud para disfrutar de la satisfacción de sus intereses, preferencias y deseos –tal como cuando matamos a humanos–.

He tenido una vasta experiencia con perros y puedo decir con bastante confianza que me asombraría muchísimo si alguien aseverara que los perros no son seres previsores o que no tienen expectativas y deseos.

La premisa subyacente en la posición de Singer es que el único camino para ser previsores, tener expectativas y deseos, es tenerlos de la misma manera en que los humanos los tienen. Pero ésa es claramente una posición especista. Los humanos tienen conceptos que están intrincadamente ligados a la comunicación simbólica. La cognición de los no humanos es, en su mayor parte, probablemente muy diferente de la cognición humana, porque los no humanos no usan la comunicación simbólica. Pero esto ciertamente no significa que los no humanos no tienen un fenómeno cognitivo equivalente.

Segundo, y lo que es más importante, es el valor moral que Singer asigna a la capacidad de hacer planes para el futuro. ¿Qué pasa con los humanos que tienen amnesia global transitoria? Ellos tienen un sentido de sí mismos en el presente pero son incapaces de recordar el pasado o planear para el futuro. ¿Sería moralmente erróneo matarlos? Por supuesto que sí. ¿Lo juzgaríamos como algo peor (moral o legalmente) que matar a una persona que no tuviera esta condición? Por supuesto que no. Consideraríamos a ambas matanzas como igualmente culpables porque en ambos casos hemos privados a los humanos de sus vidas, lo cual es importante para ellos. La vida de un pollo es tan importante para él como mi vida lo es para mí o como la vida de una persona con amnesia global transitoria lo es para ella.

Más aún, en el análisis de Singer, la vida de un humano que tuviera mayor cantidad de expectativas y deseos sería más valiosa que la vida de un humano que tuviera menos esperanzas y deseos. Así que la vida de una persona deprimida, quien puede no estar particularmente entusiasmada por o planeando el futuro, o la vida de una persona pobre, cuyas esperanzas y deseos están focalizados en la próxima comida o en un lugar donde dormir la próxima noche, es menos valiosa que, digamos, la vida de un profesor de Princeton, quien tiene muchas, muchas expectativas y planes para el futuro.

Los comentarios de Singer reflejan –una vez más– la noción bienestarista de que nuestro uso de los animales no es el principal, o incluso ni siquiera es un problema moral, porque, como cuestión de hecho, los animales no tienen interés en sus vidas. Es decir, los bienestaristas sostienen que los no humanos tienen interés en no sufrir pero que, como no tienen expectativas o deseos futuros, podemos usarlos para nuestros propósitos siempre que los tratemos “humanitariamente”. Singer acepta, claramente, el principio bienestarista de que los no humanos son de menor valor que los humanos. Clara, explícita y reiteradamente rechaza el concepto de derechos animales a pesar de su afirmación –hecha de nuevo en esta entrevista– de que él busca “crear un movimiento por los derechos animales”.

Los comentarios de Singer en esta entrevista no representan nada nuevo. Ha dicho estas cosas por años a partir de Liberación Animal, un libro que no es acerca de los derechos animales pero le valió a Singer el título de “padre del movimiento por los derechos animales.” Es poco menos que sorprendente que tantos defensores de los animales afirmen que no hay una diferencia real entre la posición de Singer y el enfoque abolicionista de los derechos animales.

Para aquellos defensores de los animales que no ven las diferencias, quiero expresar mi sincera y profunda consternación.


AGREGADO EL 22 DE MARZO DE 2009:

Ayer recibí un email de alguien que comentó:
"Asistí recientemente a una conferencia de Peter Singer. Estaba horrorizado y perplejo al escuchar que manifestó explícitamente que matar animales no es un acto especista si es hecho sin dolor. He leído algo de tu trabajo y, por supuesto, se opone a esta afirmación. Salí de la conferencia sintiendo enojo y desilusión. ¿Es realmente el autor de la “Biblia del movimiento por Los Derechos Animales” diciéndome que está bien matar animales?"
Como dije anteriormente, a nadie debería sorprenderle o chocarle el hecho de que Singer no considere condenable per se la matanza de animales. Él ha estado tomando esta posición al menos durante los pasados 33 años –desde que escribió Liberación Animal–. Singer no considera especista la matanza de animales porque no piensa que los animales tengan interés en continuar viviendo, así que no los dañamos cuando los matamos sin dolor. Tal como argumenté arriba (y en otros lugares) la posición de Singer de que esta afirmación no es especista se apoya en la explícitamente especista premisa de que los animales pueden tener interés en continuar viviendo sólo si tienen la clase de auto-consciencia refleja que asociamos con los adultos humanos normales.

Lo que es sorprendente y chocante es que un movimiento por los “derechos animales” promueva “Liberación Animal“ como la “‘biblia’ del moderno movimiento por los derechos animales” o adopte y promueva a Singer como el “padre del moderno movimiento por los derechos animales”.

Muchas personas critican a Singer debido a que él caracteriza su posición como una visión de “derechos animales”. Peter ciertamente no debería hacerlo, dado que no es exacto y él lo sabe, e incluso lo ha reconocido explícitamente en varias ocasiones.

Pero la responsabilidad principal corresponde a los defensores de los animales que aparentemente nunca se han molestado en leer “Liberación Animal“ antes de convertirlo en la “biblia” y que en ningún caso se han tomado el tiempo para pensar críticamente acerca del significado del término “derechos animales.”

Nunca antes, en la historia humana, hubo un movimiento social tan profundamente inmerso en la confusión como éste.


2 de marzo de 2009

Defectos de nacimiento: ¿Dieta vegana o simplemente insuficiencia de B12?






Leí un artículo en la edición de hoy del diario británico Telegraph. El título del artículo es Vegan diet increases the risk of birth defects, scientists warn [La dieta vegana incrementa el riesgo de defectos de nacimiento, alertan los científicos]. El subtítulo del artículo es: 
Las mujeres que son estrictamente vegetarianas o veganas pueden tener mayor riesgo de tener un hijo con defectos de nacimiento, porque ellas probablemente tengan una deficiencia de vitamina B12, alertan los investigadores” 
El artículo presenta un nuevo estudio publicado en el diario Pediatrics.

Pero aparte del título y del subtítulo del artículo, no hay ninguna otra mención del veganismo o del vegetarianismo.

Así que fui al sitio web de la biblioteca de mi Universidad para bajar el artículo de Internet pero no estaba disponible, dado que la edición en la que aparece acaba de publicarse. Sin embargo, pude encontrar el resumen del artículo en línea.

Curiosamente, el resumen ni siquiera contenía la palabra “vegano” o “vegetariano” Los términos “vegano” y “vegetariano” no aparecían en la lista de palabras clave describiendo al autor.

Tendremos que esperar a ver qué dice verdaderamente el artículo pero, a menos que los autores hayan hecho un pobre trabajo describiendo su artículo en el resumen —y éste podría ser bien el caso— parece como si el estudio sólo muestra una correlación entre bajos niveles de B12 y cierto tipo de defectos de nacimiento y que no se centra en dietas veganas y la B12. En términos generales, y como el artículo del Telegraph establece, se aconseja a las mujeres asegurar los niveles de ácido fólico sean adecuados durante el embarazo para protegerse contra estos defectos de nacimiento. 

El artículo del diario no parece ser una acusación formal de la dieta vegana; más bien parece afirmar que adecuados niveles de B12 pueden reducir el riesgo de estos defectos congénitos.

Todos los veganos saben, o deberían saber, que tienen que ser cuidadosos a fin de asegurar una cantidad adecuada de B12. Las mujeres que están embarazadas, sean veganas o no, tienen que ser conscientes acerca de sus niveles de ácido fólico y, si este estudio es correcto, también acerca de los niveles de B12. Los veganos necesitan asegurarse de que están tomando su B12 de sus fuentes vegetales tanto como los que comen productos animales tienen que asegurarse de que toman un adecuado suministro de fuentes provenientes del cuerpo de los animales. Sin embargo, en cualquier caso, es irresponsable sugerir que las dietas veganas están relacionadas con los defectos congénitos.

Una dieta vegana puede seguramente presentar problemas de salud. Imagino que si una persona come nada más que repollitos de Bruselas todos los días, tres veces por día, se enfermaría. Pero de la misma manera le pasaría a alguien que come nada más que carne todos los días, tres veces por día.

Es la nutrición inadecuada y no la dieta vegana la que se correlaciona con defectos de nacimiento.

Para aquéllos que afirman que una dieta vegana no es “natural” debido a que los veganos tienen que preocuparse por la B12, por favor recuerden que todos tienen que preocuparse por la B12 y deben consumir algún alimento para obtenerla. Yo consumo levadura nutricional, los carnívoros consumen carne. Decir que la levadura es menos “natural” que la carne es afirmar como verdadero algo que aún no fue probado.

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