9 de abril de 2008

Educación Vegana Simplificada. Segunda parte




Recientemente un amigo me hizo la siguiente pregunta:
«¿Qué le decís a la gente que son veganos y que educan a otros acerca del veganismo pero que también están preocupados en relación a los circos, caza, y otras formas particulares de explotación animal? ¿Le aconsejas que no se dirijan hacia esos temas en absoluto y que simplemente se centren en el veganismo?»
Por supuesto que no.

Ciertamente es el caso en el que aconsejo que los defensores no gasten su tiempo y recursos en campañas centradas en un solo tema. La razón es simple: las campañas centradas en un solo tema invariablemente transmiten la impresión de que algunas formas de explotación animal son moralmente distinguibles de otras que son peores o que deberían singularizarse por una crítica en especial. Por ejemplo, una campaña contra las pieles transluce la impresión de que hay alguna relevancia moral entre la piel y otras formas de vestimenta con animales, tales como el cuero o la lana. Una campaña contra comer cuerpos animales transmite la impresión de que comerlos es moralmente más objetable que beber leche o comer huevos. Una campaña contra las jaulas en batería convencionales sugiere que los huevos de gallinas criadas “a campo libre” son deseables en un sentido moral.

Este problema es inherente a las campañas centradas en un solo tema, en una sociedad en la cual la explotación animal es considerada como normal. Si tales prácticas X, Y, y Z, son todas consideradas como normales en una sociedad y están muy emparentadas, entonces una campaña contra X, pero no contra Y y Z, sugiere que hay alguna diferencia relevante entre X por un lado y Y y Z, por el otro. Por ejemplo, vivimos en una sociedad en la que es considerado como normal o “natural” comer cuerpos y otros productos animales. Una campaña que se centre en la carne da la impresión de que hay una diferencia moral entre la carne y otros productos animales, lo cual no es el caso. La prueba de esto se encuentra en el hecho de que muchos defensores de los animales son vegetarianos pero no veganos. Y ellos hacen esta distinción, entonces ¿qué podemos esperar del público en general?

Esta situación se diferencia de otra en la que X, Y, y Z son todas consideradas como actividades o prácticas objetables. Por ejemplo, todos consideramos el genocidio como una cosa mala, sea que ocurra en Darfur, Somalía, o Bosnia. Si tenemos una campaña para que se detenga el genocidio en Darfur, eso no significa que pensemos que el genocidio en otros lugares es aceptable. Consideramos la violación y la pedofilia como moralmente objetable. Una campaña contra una no implica ninguna aprobación tácita de la otra o ninguna idea de que una es moralmente distinguible de la otra.

Este problema inherente a las campañas centradas en un solo tema se exacerba por el hecho de que los grupos animalistas que promocionan estas campañas con frecuencia alaban explícitamente a los explotadores que pueden parar o modificar alguna práctica de explotación, pero que continúan manteniendo otra práctica relacionada. Por ejemplo, algunos defensores de animales alaban a los huevos de “campo libre” como la alternativa “socialmente responsable” a los huevos de gallinas criadas en “jaulas en baterías”. Muchas grandes organizaciones de defensa animal sostienen o aprueban las etiquetas “humanitarias” que se colocan en los productos animales. Un prominente filósofo de ética animal afirma que ser un “omnívoro consciente” es “una posición ética defendible.” Este tipo de conducta conlleva un mensaje moral muy claro y explícito: Algunas formas de explotación animal son moralmente aceptables.

Más aún, las campañas centradas en un solo tema no sólo crean la impresión errónea de que algunas formas de explotación son, en un sentido moral, cualitativamente diferentes de otras, sino que con frecuencia resultan en falsas “victorias”. Por ejemplo, la campaña de un solo tema en California contra el paté de foie gras (1, 2) resultó en una ley que, de hecho, fue apoyada por el único productor de paté de foie gras de California, porque la misma lo protegió de cualquier acción legal que se pudiera hacer contra él, hasta el 2012, y probablemente será derogada antes de que ni siquiera entre en vigencia si la producción de paté de foie gras puede ser hecha más “humanitariamente”.

Así que no soy partidario de poner tiempo y dinero en campañas centradas en un solo tema. Sostengo que nuestro tiempo, esfuerzo, y otros recursos son mejor utilizados en la promoción del veganismo. Dado que el 99% del planeta considera que comer alimentos animales y consumir o usar productos animales es aceptable, nunca cambiaremos el paradigma que necesitamos cambiar si vamos a dejar fuera la noción de que los humanos tenemos un derecho moral a explotar a los no humanos. Necesitamos construir un movimiento no violento para la abolición que tenga al veganismo como su basamento moral.

Pero eso no significa que no deberíamos oponernos a formas particulares de explotación. Por ejemplo, el fin de semana pasado, un caballo, Eight Belles, que corre en el Kentucky Derby fue asesinado inmediatamente después de la carrera y sobre la pista cuando sus tobillos se agotaron como resultado de una carrera más larga y veloz que la que ella estaba preparada para soportar. Fui entrevistado en un show radial y me preguntaron acerca de mis puntos de vista acerca de Eight Belles. Expliqué que me oponía a todas las carreras de caballos pero como parte de mi idea general de que los humanos no tenemos justificación moral para usar no humanos en absoluto, incluyendo para comida. El anfitrión del programa entró en conversación y habló acerca de cómo y cuánto quería y cuidaba a su perro pero tenía una parrillada aquel fin de semana pasado en la cual consumió otros animales. Así que, en cuestión de unos pocos minutos, fue hecha la conexión entre las carreras de caballos y otras formas de explotación, particularmente el consumo de productos animales.

Cuando discutimos y criticamos una forma particular de explotación, es importante dejar en claro que consideramos la práctica en particular como moralmente injustificable, y no que pensamos que la práctica o la actividad pueda ser mejorada si la regulamos de manera que sea más “humanitaria”. Y es crucial dejar en claro que nuestra oposición a la práctica o actividad es parte de nuestra oposición total hacia todo uso de animales. No deberíamos eludir el dejar claro que buscamos la abolición de toda la explotación animal.

Así que cuando estén enfrentando una práctica o actividad en particular y quieran dar o les pidan un comentario, deberían hacerlo, si les parece. Sólo sean claro en que la solución al problema no es hacer la actividad o práctica más “humanitaria”, sino reconocer que la práctica es nítidamente frívola, como es la mayoría de nuestro uso de los no humanos, y que debería ser abolida –como debería serlo toda la explotación animal–.

Aquí hay dos ejemplos:

Pregunta: Estoy leyendo acerca del paté de foie gras. ¿La manera en que se hace es terrible, no es cierto? 
Respuesta: Sin duda lo es. Pero no es realmente diferente de cualquier otra cosa que también comemos. El bife que comiste esta noche, o el vaso de leche que tomaste esta mañana, implican un proceso de producción tan horrible como el que está implícito en el paté de foie gras. Y no tenemos ningún derecho a matar animales no humanos sólo porque pensamos que ellos tienen un rico sabor, independientemente de lo bien que los tratemos. 
Pregunta: El circo está llegando a la ciudad. Como defensor de los animales, ¿qué pensás acerca del uso de los animales en los circos? 
Respuesta: Pienso que es terrible. Les imponemos sufrimiento y muerte a los animales por mero entretenimiento y esto es realmente inconsistente con lo que afirmamos creer cuando expresamos nuestro acuerdo con la idea de que está mal infligir sufrimiento “innecesario” a los animales. Pero entonces, usar animales en los circos, realmente no es diferente de comer animales, lo cual es también algo que involucra nuestro placer o entretenimiento y es simplemente inconsistente con lo que decimos que creemos. No hay manera de darle sentido lógico alguno al hecho de que tratamos a algunos no humanos animales como miembros de nuestras familias y le clavamos el cuchillo a otros, o los torturamos para nuestro disfrute en circos, zoológicos, o rodeos. 
Si deberían o no emplear su tiempo y energía en legislación concerniente a circos, es otra cuestión. Como ya dije, en este momento el contexto cultural es tal que hace que de lejos tenga más sentido emplear nuestro tiempo focalizando en el uso de los animales para comida, que es la práctica primaria que, en efecto, legitima otras formas de explotación. Pero si deciden hacer campañas contra los circos, su campaña debería, como mínimo, oponerse al uso de todos los animales en los circos sin ninguna excepción, y dejar claro que los circos no son mejores o peores que otras formas de uso de animales, todas las cuales deberían ser abolidas si nos vamos a tomar a los animales en serio.

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