28 de agosto de 2007

Algunas reflexiones más acerca de Michael Vick




El 2 de agosto, publiqué en este blog un ensayo titulado “Una observación acerca de Michael Vick“. El comportamiento de Vick fue obviamente reprochable. Escribí el blog porque estaba cansado de oír críticas a Vick por parte de gente que se cree muy ética y que come carne, va a rodeos, caza o participa de muchas formas de explotación animal que, a diferencia de las peleas de perros, son aceptadas como actividades legítimas por la mayoría de las personas, pero que causan tanto sufrimiento a los animales como lo hacen las otras.

Francamente, no esperaba una reacción muy grande. Después de todo, he estado exponiendo lo mismo durante algunos algunos años en mis escritos –nosotros sufrimos de una especie de “esquizofrenia moral” en lo que a los animales concierne. Por un lado, tratamos a algunos no humanos, tales como perros y gatos, como miembros de nuestras familias y nos horrorizamos ante las historias que escuchamos acerca de la tortura de esos animales. Por otro lado, ignoramos por completo –de hecho, participamos de– otros usos de animales, que resultan en la tortura de otros animales a quienes no consideramos como “especiales.” Este era un punto central en mi libro “Introducción a los Derechos Animales“.

Bueno, estaba equivocado en cuanto a la reacción a mi ensayo en el blog

Recibí docenas de emails. Como la mayoría de los lectores estaban escribiendo después de leer el ensayo en mi sitio web o algunos otros sitios pro-abolicionistas en los que había sido re-publicado, los comentarios en general fueron favorables; pero hubo aún cierta “gente animalista” que no reaccionó muy bien con mi análisis de la situación.

Y entonces, el 22 de agosto, el Philadelphia Daily News publicó el ensayo y fue inundado con comentarios. El 23 de agosto, fui uno de los invitados de Michael Smerconish Morning Show que es muy popular en el área de Philadelphia y es transmitido en vivo por Internet.

Desde la semana pasada, recibí cerca de 200 emails y mensajes de voz en mi despacho de la Universidad Rutgers.

Estos comentarios vinieron más del público en general que de la “gente animalista,” y aunque muchas personas habían dado su apoyo e interés en relación a una perspectiva que nunca habían considerado antes, muchas otras fueron críticas casi hostiles.

Los comentarios se agrupan en 4 categorías:

1. Religión: Diría que aproximadamente el 60% de los comentarios que recibí alegaban que yo ignoraba la cuestión de que dios había querido que nosotros comamos animales, mientras que no había pensado mucho acerca de las peleas de perros. Aunque la mayoría de los lectores europeos no pueden entender esto muy bien, en EE.UU., las cuestiones morales son discutidas en el contexto de la Biblia. Para muchos norteamericanos, la Biblia provee la respuesta –y la única respuesta– a cualquier pregunta.

Tengo dos respuestas.

Primero, si toman el libro del Génesis, el primer libro de la Biblia, verán que en el capítulo 1, versículos 29-30 dice:
Y Dios dijo: “He aquí que os doy cuantas plantas de semilla hay sobre la faz de la tierra, y todo árbol que en sí tiene fruto con semilla de árbol; para que os sirva de alimento. También, a todo animal salvaje, a todo pájaro de los cielos, a todo ser que se desliza sobre la tierra y en el que hay hálito de vida, doy toda hierba verde por alimento.”
¿Cuánto más claro se puede ser? En la historia original de la creación, todos los animales somos veganos.

Matar y comer animales ocurrió sólo más tarde, después de que la humanidad quebró el pacto y fue expulsada del Jardín del Edén.

Segundo, es muy difícil usar la Biblia, y particularmente el Viejo Testamento, como una fuente de autoridad moral, porque allí pueden encontrar apoyo para casi cualquier cosa y entonces se requeriría hacer una selección, lo cual es necesariamente arbitrario.

Por ejemplo, la Biblia es frecuentemente usada para apoyo de la pena capital. Y aunque la Biblia ciertamente prescribe la pena de muerte en caso de asesinato, también la prescribe para una amplia variedad de otras acciones, incluyendo maldecir a sus padres, blasfemar, homosexualidad, adulterio, brujería, y una amplia variedad de otras acciones. ¿Cómo podemos decir, selectivamente, que un crimen merece la muerte según la Biblia, pero descartar a otros crímenes para los cuales la Biblia prescribe la muerte?

Más aún, la Biblia también aprueba ciertas instituciones y acciones que la mayoría de nosotros claramente rechazamos como inmorales. Por ejemplo, el Viejo Testamente claramente condona la esclavitud humana y permite que reglas diferentes sean aplicadas a los esclavos. Por ejemplo, si un amo golpea a su esclavo tan severamente que el esclavo muere, el amo será condenado –pero no con la muerte. Si el esclavo permanece vivo por un día o dos antes de morir, entonces el amo no será condenado porque el esclavo “es su propiedad” (Éxodo 21:20-21) Todos rechazamos la esclavitud humana pero, parecería, que si fuésemos fieles a la Biblia, no la rechazaríamos.

2. Dieta: Cierta cantidad de personas que me escribieron o llamaron parecen pensar que precisamos comer animales para nutrirnos. Encuentro esto más bien sorprendente. Estamos en el 2007 y es difícil creer que alguien duda de que no podemos vivir –de un modo muy sano– con una dieta basada en vegetales. De hecho, parece que la corriente principal de los profesionales de la salud nos están diciendo, cada día más, que la carne y los productos animales, tales como lácteos y huevos, están causando varias enfermedades humanas. Y la cría de animales para comida es un completo desastre para el medio ambiente.

3. Evolución: Algunas personas piensan que, debido a que evolucionamos como omnívoros, deberíamos ser omnívoros. Ciertamente somos capaces de comer carne y productos animales, aunque nuestra estructura mental es diferente de la mayoría de los carnívoros en que no podemos arrancar la carne cruda del hueso. Más aún, a diferencia de la mayoría de los carnívoros, tenemos un largo intestino. En todo caso, dado el creciente número de enfermedades que parecen estar ligadas a la ingesta de carne y productos animales, es bastante claro que no debemos continuar con su consumo, sea como sea que hayamos evolucionado. Y los hechos de la evolución no resuelven las cuestiones morales. Uno podría argumentar que podemos haber evolucionado para ser una especie violenta. ¿Hace esto a la violencia moralmente correcta? Mike Tyson puede arrancar un pedazo de oreja de alguien con los dientes, ¿esto quiere decir que él debería hacerlo?

4. Legalidad: Un número sorprendente de personas escribió o llamó y dijo que lo que Vick hizo es ilegal, pero comer carne es legal.

¿Y entonces qué?

La esclavitud humana fue alguna vez legal; esto no la hace moralmente correcta.

A lo que voy es a que somos moralmente incoherentes porque tornamos ilegales las peleas de perros, pero tratamos como legales o “normales” el hecho de comer animales, cazarlos o usarlos en rodeos. El hecho de que actuemos de manera tan confusa no es una justificación para actuar de manera tan confusa -

Podemos condenar a Vick todo lo que queramos, pero lo que él hizo no es diferente de aquello de lo que la mayoría de nosotros participa, directa o indirectamente, todos los días de nuestras vidas.

Mantengo lo que dije: Todos somos Michael Vick. Debemos reconocer que nuestra crítica a él es una crítica de nosotros mismos y del sufrimiento y muerte de animales que todos causamos y de los cuales todos somos moralmente responsables.

Háganse veganos.

13 de agosto de 2007

Un comentario acerca de la violencia



Me preguntan con frecuencia cuál es mi punto de vista en relación a las personas que apoyan el uso de la violencia contra los explotadores de animales.

Mi respuesta es simple: estoy violentamente en contra de la violencia.

Tengo tres razones para mi posición.

Primero, en mi opinión, la posición de los Derechos Animales es el rechazo máximo de la violencia. Es la afirmación máxima de la paz. Veo al movimiento por los Derechos Animales como la progresión lógica del movimiento por la paz, el cual procura poner fin al conflicto entre los humanos. El movimiento por los Derechos Animales procura, como ideal, dar un paso adelante y poner fin al conflicto entre humanos y no-humanos.

La razón que nos hace estar en medio de esta confusión global en la que estamos ahora, es que a través de la historia nos hemos involucrado, y continuamos involucrándonos, en acciones violentas, a las cuales intentamos justificar como medios indeseables para conseguir fines deseables. Cualquiera que usó alguna vez la violencia afirma que lamenta haber tenido que recurrir a la misma, pero argumenta que un objetivo deseable supuestamente justifica su uso. El problema es que eso facilita un ciclo interminable de violencia, donde cualquier persona con una fuerte convicción acerca de algo puede adoptar la violencia hacia otros como un medio para alcanzar un bien mayor, y aquéllos que son el objetivo de esa violencia, pueden encontrar una justificación para su propia respuesta violenta. Y así seguirá sucesivamente.

Esto es un pensamiento moral consecuencialista, y está destruyendo el mundo así como conduciendo a algunas contradicciones muy peculiares. Una gran parte de Occidente afirma abrazar el Cristianismo. Aunque pueda no ser claro acerca de algunas cuestiones, el Nuevo Testamento ciertamente deja claro que la violencia debe ser rechazada. Sin embargo, líderes supuestamente cristianos, junto con su electorado supuestamente cristiano, justifican las más violentas acciones, con un supuesto gran rechazo, con el fin de alcanzar un bien supuestamente mayor, cualquiera que pueda ser. Aquéllos contra quienes estos actos violentos son dirigidos también afirman adherir a religiones que rechazan la violencia, pero se sienten justificados para usar la violencia como respuesta. Así, tenemos tanta gente alegando que rechaza la violencia como una cuestión religiosa fundamental, pero que está involucrándose en la violencia. ¡Y decimos que los humanos son racionales y los no humanos no lo son!

La violencia trata a otros como medios para fines en vez de tratarlos como fines en sí mismos. Cuando actuamos violentamente contra otros - sean humanos o no humanos -, ignoramos su valor inherente. Los tratamos sólo como cosas que no tienen ningún valor, excepto el que nosotros decidamos darles. Esto es lo que lleva a las personas a involucrarse en crímenes de violencia contra la gente de color, mujeres, gays y lesbianas. Esto es lo que nos lleva a cosificar a los no humanos y tratarlos como recursos que existen solamente para nuestro uso. Todo esto es erróneo y debe ser rechazado.

Segundo; según aquéllos que defienden la violencia, ¿contra quiénes, exactamente, es dirigida esta violencia? El productor cría animales porque un número abrumador de humanos demanda comer carne y productos animales. El productor cría esos animales en condiciones intensivas porque los consumidores quieren que la carne y los productos animales cuesten lo menos posible. Pero ¿es el productor el único culpable aquí? ¿O la responsabilidad compete también a aquéllos de nosotros que comen productos animales, incluyendo todos los omnívoros conscientes, la “gente animalista” no vegana que consume “huevos de gallinas libres de jaula” y carne “feliz”, que originan la demanda sin la cual los criadores estarían haciendo alguna otra cosa con sus vidas? Supongo que es fácil caracterizar a los criadores como el “enemigo”, pero eso ignora la realidad de la situación.

¿Y qué hay acerca del vivisector, un objetivo común de aquéllos que defienden la violencia? Dejando de lado el debate acerca de si la vivisección produce realmente datos útiles para hacer frente a los problema de la salud humana, la mayoría de las enfermedades por las cuales los vivisectores están usando animales podrían ser totalmente evitadas, o drásticamente reducidas, si los humanos dejaran de comer alimentos provenientes de animales, y abandonaran comportamientos destructivos como el hábito de fumar, de beber alcohol en exceso, de usar drogas y de no hacer ejercicio. Nuevamente, ¿quién es el verdadero culpable? Yo ciertamente no pienso que el vivisector se justifique por ninguna razón, pero encuentro curioso que aquellos que defienden la violencia puedan ver a los vivisectores separándolos del resto de las condiciones sociales que llevan a la vivisección, y en estas condiciones todos somos cómplices.

Más aún, no debemos olvidar que siempre hay múltiples formas de abordar los problemas de salud. La vivisección es una de ellas y, según la opinión de muchos —entre los que me incluyo— no es una elección particularmente eficiente. La decisión de invertir recursos sociales en la vivisección, en vez de hacerlo en otros medios probablemente más eficientes, refleja una decisión tanto política, y probablemente más política, como científica.

Por ejemplo, el considerable gasto en investigación del SIDA usando animales, ha producido poca utilidad para el sufrimiento de los humanos con SIDA, y la mayor parte de lo que resultó en una más larga y mejor vida para los que sufren de HIV y SIDA provino de investigación clínica con humanos que dieron su consentimiento para esas pruebas. Es ciertamente plausible afirmar que si el dinero gastado en investigación con animales hubiera sido gastado en campañas públicas educativas acerca de sexo seguro y recambio de jeringas, y en distribución de preservativos, el promedio de nuevos casos de HIV habría bajado drásticamente. La elección de hacer experimentos con animales para tratar el problema es, en varios aspectos, una decisión tanto política como social. La experimentación en animales es considerada una forma aceptable de resolver el problema del SIDA, mientras que la educación acerca de sexo seguro y la distribución de preservativos y jeringas son cuestiones políticamente controvertidas.

Entonces, nuevamente, el vivisector no es el único culpable aquí. En realidad, se puede argumentar que los principales responsables por el uso de animales en investigación del SIDA son los políticos reaccionarios que responden a una política reaccionaria que rechaza medios más efectivos de tratar con el SIDA.

Tercero, no está claro para mí qué es lo que aquéllos que apoyan la violencia esperan alcanzar en la práctica. Ciertamente ellos no están haciendo que el público vea con más simpatía los intereses de los animales no humanos. Y es bien posible que lo contrario sea verdad y que, en cuanto a la percepción del público, esas acciones tengan un efecto negativo. Vivimos en un mundo donde prácticamente cualquier persona en condiciones de poder comer productos animales, lo hace. En tal mundo, no hay contexto en el cual la violencia pueda ser interpretada de ningún otro modo que no sea como algo negativo.

En otras palabras, en un mundo en el cual comer productos animales es considerado, por la mayoría de las personas, como algo tan “natural” o “normal” como beber agua o respirar aire, es bastante probable que la violencia sea vista como nada más que un acto de lunáticos y no contribuya para nada a promover una reflexión social más avanzada con respecto a la cuestión de la explotación animal.

La explotación animal impregna a toda nuestra sociedad. Esto ocurre porque pensamos que los fines [los supuestos beneficios que obtenemos del uso de los animales] justifican los medios [imponer sufrimiento y muerte a billones de no humanos cada año] y porque tratamos a los animales exclusivamente como mercancías e ignoramos su valor inherente. La situación no puede ser tratada de forma seria y significativa aplicando esas nociones para justificar la violencia contra los humanos.

El hecho de que al menos algunos “defensores de animales” que apoyan la violencia, ni siquiera sean veganos, es para dejarnos verdaderamente perplejos. A esas personas les importa tanto los animales que infligen daño a otros humanos que explotan no humanos, pero parece que ellas mismas no pueden dejar de explotar no humanos.

La conclusión es clara. El único medio de que un día podamos tener un impacto significativo en cuanto al problema, es a través de la educación no-violenta. Esta comienza con nuestra conversión en veganos y rechaza la violencia contra los animales en nuestras propias vidas, y se difunde a través de la educación vegana creativa y no-violenta.

Planeo tratar este tema con más profundidad en futuros ensayos, pero quería compartir algunas reflexiones preliminares con ustedes.


2 de agosto de 2007

Una observación acerca de Michael Vick




Los medios han hecho una extraordinaria cobertura del supuesto funcionamiento de peleas de perros patrocinado por Michael Vick, jugador del Atlanta Falcons.

Vick y otros tres hombres fueron acusados por violación de leyes criminales federales, alegando que Vick había patrocinado peleas de perros ilegales, que apostó en las peleas y que permitió actos de crueldad contra los animales en su propiedad.

Los programas televisivos se llenaron de entrevistas realizadas a miembros de las “asociaciones humanitarias”, condenando las peleas de perros y exigiendo que Vick sea condenado, si realmente era culpable. Nike y Reebok suspendieron la venta de sus productos respaldados por Vick.

Por favor, que quede bien claro: pienso que las peleas de perros son una cosa terrible.

Pero debo decir que el caso de Vick está más bien demostrando, de manera dramática, lo que llamo nuestra “esquizofrenia moral” respecto de los animales. Esto es, si una cosa es clara, es que no podemos pensar claramente acerca de nuestras obligaciones morales hacia los animales.

Tan sólo en este país, matamos más de diez mil millones de animales terrestres para comida, anualmente. Los animales que comemos —incluso aquéllos criados supuestamente en forma “humanitaria”— sufren tanto como los perros que son usados en las peleas. No tenemos ninguna “necesidad” de comer carne, lácteos, o huevos. De hecho, esas comidas están cada vez más asociadas a varias enfermedades humanas, y la cría de animales para comida es un desastre medioambiental para el planeta. Nosotros les imponemos dolor, sufrimiento y muerte a esos billones de no humanos sintientes porque disfrutamos al comer sus carnes y los productos que hacemos a partir de ellos.

Hay algo indudablemente bizarro en el hecho de condenar a Michael Vick por usar perros en una forma repugnante de entretenimiento, cuando el 99 por ciento de nosotros también usa animales que son, en todo, tan sintientes como los perros, en otra forma repugnante de entretenimiento que no es más justificable que las peleas de perros: comer animales y productos de origen animal.

Hay algo indudablemente bizarro en el hecho de que muchos “amantes de los animales” coman carnes que portan la etiqueta “Certified Humane Raised and Handledrespaldada por The Humane Society of the United States (HSUS), mientras la HSUS nos dice lo malo que es Michael Vick.

HSUS y PeTA están exigiendo que Vick sea suspendido de la liga de fútbol NFL. Hasta donde sé, ninguna organización exigió que Michael Jordan sea suspendido de la liga de la NBA por haber promovido las salchichas Ball Park Franks.

Hay algo indudablemente bizarro en el hecho de que Reebok y Nike, que usan cuero para fabricar zapatos, suspendan los productos respaldados por Vick. Esas empresas no van a permitir que un tipo que supuestamente tortura perros, respalde productos que contienen vacas torturadas.

En mi libro «Introducción a los Derechos Animales» presenté a Simón el sádico, a quien le daba placer torturar perros quemándolos con un soplete. Todos consideraríamos monstruosa tal conducta porque todos concordamos en que está mal infligir sufrimiento “innecesario” a los animales. Y el placer, el entretenimiento, y la conveniencia no pueden encuadrarse dentro del requisito de la “necesidad”.

Pero entonces yo hice la siguiente pregunta: ¿en qué somos diferentes de Simón, los que comemos carne y productos animales? Él disfruta quemando perros con un soplete, nosotros disfrutamos el sabor de la carne y los productos animales. Pero tanto nosotros como Simón matamos a seres sintientes —aunque podamos pagar a otros para hacer el trabajo sucio— porque eso nos permite obtener placer.

De acuerdo a los informes, las autoridades retiraron de la propiedad de Vick un “soporte para violación” usado para sujetar a los perras para cruzarlas. Y “soportes de violación” son también usados para sujetar a las vacas para la inseminación. Cuando se trata de una perra, quedamos perturbados; cuando se trata de una vaca, lo ignoramos.

Michael Vick puede disfrutar mirando peleas de perros; alguien más puede encontrar eso repulsivo pero no ve nada malo en el hecho de comer un animal que ha tenido una vida tan llena de dolor y sufrimiento como las vidas de los perros de pelea. Es extraño que consideremos a la segunda persona diferente de la primera, o incluso superior a ella. La gente que grita en torno a la arena de pelea, ¿en qué es diferente del grupo que ríe alrededor de la parrillada veraniega?

Todos nosotros somos Simón. Todos nosotros somos Michael Vick.

Háganse veganos.


¿El heterosexismo es diferente?



Desde que inauguramos la nueva página de Intenet he recibido docenas de preguntas diarias. Desafortunadamente, no me es posible contestarlas a todas en forma personalizada, pero de verdad aprecio el interés que tienen en el enfoque abolicionista.

Sin embargo, hay algunas preguntas que me siento obligado a responder, porque van directamente al encuentro de la filosofía que estoy tratando de difundir.

La semana pasada, alguien escribió lo siguiente:
Entiendo que el especismo es problemático porque es como el racismo y el sexismo, dado que atribuye un valor negativo a la especie, del mismo modo que el racismo atribuye un valor negativo a la raza o el sexismo atribuye un valor negativo al hecho de ser una mujer. Pero usted también equipara frecuentemente el especismo con el heterosexismo, y yo pienso que hay una diferencia aquí, porque, al contrario de la raza o el sexo, que no tienen valor moral inherente, las relaciones sexuales entre los miembros del mismo sexo pueden ser consideradas inmorales porque tal conducta no es natural.”
No es la primera vez que escuché expresar esta posición, y quiero comentarla y explicar por qué pienso que el heterosexismo no puede ser distinguido del racismo o del sexismo.

Primero, aquéllos que defienden el racismo o el sexismo afirman que hay diferencias “naturales” entre los blancos y las personas de color, o entre los hombres y las mujeres, que justifican un tratamiento discriminatorio y que tornan “antinatural” la igualdad de las razas o de los sexos.

Esto es, los racistas y los sexistas no consideran que sus puntos de vista sean arbitrarios; más bien ellos ven sus opiniones preservadas por un orden “natural”, basados en una supuesta superioridad empírica de los blancos o una superioridad de los hombres.

Segundo, el heterosexismo es similar al racismo y al sexismo porque excluye a los gays y a las lesbianas de la comunidad moral, basado en una orientación sexual que es considerada como “antinatural” por los heterosexuales, quienes ven la heterosexualidad como una orientación sexual superior.

Hay algunos que afirman que ser gay o lesbiana es “antinatural” porque tales relaciones no pueden resultar en el nacimiento de hijos. Hay muchas maneras para las parejas de gays y de lesbianas de tornarse padres y madres. De igual forma, hay muchas parejas de heterosexuales que, para poder ser padres y madres, se valen de tecnologías reproductivas, de la adopción o del embarazo sustitutivo. Más aún, hay muchos heterosexuales que no pueden tener hijos o eligen no tenerlos. ¿Hay algo “antinatural” en el hecho de que ellos se relacionen a pesar de esta limitación o de esta elección?

Es notable que, incluso hoy en día, todavía escuchemos aquella vieja historia del “reclutamiento” —la afirmación de que los gays y las lesbianas son más propensos a imponer su orientación a otras personas, particularmente a los chicos. Esta afirmación no tiene ningún fundamento empírico; en realidad, lo que ocurre es lo contrario. No puedo recordar, de mis tiempos de estudiante, ninguna instancia en que un profesor gay o profesora lesbiana se haya “tirado” a un estudiante, pero me acuerdo de varias instancias en las cuales los profesores heterosexuales del sexo masculino tuvieron una conducta absolutamente inaceptable para con las alumnas. En muchos sentidos, el argumento de que los gays y las lesbianas “reclutan” personas jóvenes es análogo al argumento, defendido en un pasado no muy distante, de que los hombres de color realmente “codician” a las mujeres blancas y las tomarán a todas si nosotros no reforzamos la segregación.

Finalmente, hay quienes ven la orientación gay/lesbiana como “antinatural” por razones religiosas. El problema con este punto de vista es que la esclavitud, la opresión de la mujer, y casi todas las otras formas de discriminación, también se apoyan en varias doctrinas religiosas o, por lo menos, en ciertas interpretaciones de esas doctrinas. Recuerden que la Biblia fue usada como una de las fuentes principales para la justificación de la esclavitud humana.

Por lo tanto, mantengo mi opinión de que la discriminación basada en la especie no es diferente del racismo, sexismo, o heterosexismo, pero esto me recuerda cuánto queda aún por hacer para que se desmantelen las profundas estructuras del prejuicio en nuestra sociedad.


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