28 de marzo de 2007

El “lujo” de la muerte





En una entrevista que me hicieron la semana pasada, mencioné que The Vegan Society había entrevistado a Peter Singer, a Tom Regan y a mí, en su revista The Vegan. En su entrevista, Singer declara:
«Para evitar infligir sufrimiento a los animales —y sin mencionar los costos ambientales de la producción animal intensiva— necesitamos cortar drásticamente la cantidad de productos animales que consumimos. ¿Pero esto significa un mundo vegano? Es una solución, pero no es necesariamente la única. Si es el hecho de infligir sufrimiento lo que nos preocupa, y no el hecho de matar, entonces yo también puedo imaginar un mundo donde la mayoría de las personas coman alimentos a base de plantas, pero que de vez en cuando se den el lujo de comer huevos procedentes de aves criadas a campo libre, o posiblemente incluso carne de animales que viven una buena vida, en condiciones naturales para sus especie, y que después son matados humanitariamente en la granja.» [The Vegan, Otoño 2006.]
En una entrevista de mayo de 2006 en Mother Jones, Singer dice:
«Hay un hueco para la indulgencia en todas nuestras vidas. Sé que algunas personas son veganas en sus hogares pero si salen a comer a un restaurante chic, se permiten el lujo de no ser veganas esa noche. No veo realmente nada malo en eso.»
«No como carne. Soy vegetariano desde 1971. Me hice vegano gradualmente. De un modo general soy vegano, pero un vegano flexible. No compro cosas no veganas para mí en el supermercado. Pero, durante mis viajes, o cuando voy a las casas de otros, voy a estar bastante feliz comiendo una comida vegetariana en vez de una vegana.»
Resulta bastante extraordinario que el así llamado “padre del movimiento de los derechos animales”:
  • Es un “vegano flexible”: esto es, que no es vegano cuando serlo le resulta inconveniente. Esto significa que él no es vegano y, de hecho, él ha caracterizado a un vegano coherente como a un “fanático.” 
  • Piensa que un mundo vegano no es “necesariamente” una solución para el problema de la explotación animal.
  • Caracteriza como un “lujo” consumir carne y otros productos de origen animal. Pero esos comentarios demuestran claramente una posición que es central en la teoría de Singer, la cual está en absoluto desacuerdo con una perspectiva derechos animales/abolición. De acuerdo a Singer, es el sufrimiento de los no humanos, y no el hecho de que los matamos, lo que suscita el fundamental, y quizás el único, problema moral.
Es decir, Singer no cree que sea un problema serio el hecho de que nosotros usamos y matamos animales; si los animales tuvieron “buenas vidas en condiciones naturales para sus especies y después fueron matados humanitariamente en la granja”, entonces no estaremos actuando inmoralmente al usar y comer animales.

¿Por qué Singer adoptaría tal posición? ¿Por qué piensa que matar un nohumano no suscita un problema moral fundamental?

Aunque Singer haya establecido esta posición varias veces en sus escritos, su entrevista en The Vegan contiene una reciente, breve, y clara reiteración de su punto de vista:
«Creo, de hecho, que existen diferencias moralmente relevantes entre varias especies, porque las capacidades cognitivas de los seres son relevantes para, por ejemplo, lo malo de matarlos. Pienso que es peor matar a un ser consciente de sí mismo, esto es, un ser con consciencia de la propia existencia a lo largo del tiempo y capaz de tener deseos para el futuro, que matar a un ser que tal vez sea consciente pero no es consciente de sí mismo y vive en una especie de eterno presente.» (The Vegan, otoño de 2006)
En otras palabras, Singer afirma que si un ser no fuera consciente de sí mismo en el modo en un ser humano normal lo es —o sea, el ser no tiene lo que llamamos autoconciencia reflexiva—, entonces ese ser no es consciente de sí de la manera moralmente relevante que suscitaría que ese ser tuviera un interés en su vida, y que tornaría al acto de matarlo un error moralmente significativo.

Como argumenté en mi libro «Introducción a los Derechos Animales» y en otros lugares, la visión de Singer es problemática en varios aspectos.


Primero, Singer afirma que hay sólo un modo moralmente significativo de ser autoconsciente: tener la clase de autoconsciencia representativa que los seres humanos tienen.


Hay muchas maneras de ser autoconsciente. Cualquier ser que es sintiente o subjetivamente consciente es, necesariamente, conciente de sí mismo. Anna Charlton y yo vivimos con cinco perros salvados del abandono. Cuando uno de nuestros perros ve a otro obtener un bocadito, la primera perra es consciente de que no fue ella quien lo ganó, y viene a sentarse frente a mí y se queda ahí, hasta que le doy uno a ella también. Esto es autoconciencia. Ella es perceptivamente consciente de que es otro perro, y no ella, quien ha obtenido el bocadito.

Los humanos pueden mirar en un espejo y reconocer sus imágenes; los perros pueden reconocer su propio olor en un arbusto que ellos visitaron semanas atrás. Se tata simplemente de dos tipos de conciencia de sí. Pero es especista decir que un tipo de conciencia de sí es mejor, en el plano moral, que otro tipo.


Segundo, Singer parece pensar que sólo los humanos —y quizás los grandes simios no humanos— tienen deseos para el futuro. De nuevo, la visión de Singer es especista, pues afirma que la única manera de tener un deseo para el futuro es tenerlo exactamente de la misma manera que los humanos. Si un ser no planea las cosas con calendarios o relojes, entonces el ser no tiene un deseo para el futuro.


Vivimos con una border collie cuyo pasatiempo favorito es pasear en auto. Si ella ve las llaves de mi auto en cualquier lugar, las agarra con la boca y viene y las pone a mis pies y se queda mirándome. No hay manera de interpretar ese comportamiento sino como una expresión de deseo de hacer alguna cosa. El hecho de que ella no use un reloj de muñeca, o de pata, y piense: “Me gustaría ir a dar una vuelta en 15 minutos” es irrelevante. Ella está expresando un deseo en cuanto a algo que ella quiere hacer.


Tercero, aún si la conciencia de alguien está enraizada en un “eterno presente”, eso no quiere decir que ese ser no sea consciente de sí de una manera moralmente relevante. Consideren un humano con amnesia global transitoria, un tipo de amnesia en que la persona tiene una sensación de sí misma solamente en el presente, y no tiene recuerdos de su pasado ni pensamientos acerca de su futuro. Es más o menos así la manera en que Singer ve las mentes de la mayoría de los no humanos —como enraizadas en un presente continuo. ¿Podemos concluir que un humano con ese tipo de amnesia no tiene ninguna conciencia de sí mismo? Por supuesto que no. Tal humano es autoconsciente incluso aunque es consciencia de sí mismo sólo en el presente. Similarmente, aún si los no humanos tuvieran un sentido de sí mismos sólo en el presente, no podemos decir que ellos no valoran sus vidas y que sólo les preocupa cómo los tratan. Eso es especismo.


Cuarto, y lo más importante de todo, simplemente no hay ninguna relación lógica entre las diferencias que ocurren en el nivel de las características cognitivas y la cuestión del uso de animales. Las diferencias en el nivel de las habilidades cognitivas pueden ser relevantes para ciertos propósitos. 

Consideren el caso de un humano con una severa incapacidad mental. Podemos preferir no darle un registro de conductor, debido a su incapacidad para manejar. ¿Pero su incapacidad sería relevante para decidir si podemos usarlo, forzándolo a “donar” sus órganos o a someterse a experimentos biomédicos? No, claro que no. En realidad, muchos de nosotros argumentarían que la vulnerabilidad de ese incapacitado significa que nosotros tenemos una obligación moral incluso mayor para con él, pero ciertamente no significa que tengamos una obligación moral menor. Similarmente, el hecho de que una vaca pueda tener una mente diferente de la nuestra puede significar que no debemos darle un registro de conductor a la vaca, pero no significa que podemos usar a la vaca para fines para los cuales no usaríamos a ningún ser humano.

De acuerdo a Singer, el veganismo es simplemente un modo de resolver el problema del sufrimiento animal, pero “no es necesariamente el único modo”. Nosotros podemos también continuar permitiéndonos el “lujo” de comer huevos y carnes de animales que tuvieron “buenas vidas” y que son matados “de modo humanitario”. Dado que Singer promueve activamente las ventas de minoristas como Whole Foods, cuyos animales ciertamente no tuvieron “buenas vidas” ni fueron matados de modo “humanitario”, lo que él está realmente diciendo es que es admisible consumir animales que, tal vez, han sido torturados un poquito menos.


Y si somos veganos la mayor parte del tiempo, podemos incluso permitirnos a nosotros mismos el “lujo” de comer carne producida convencionalmente y productos animales cuando vamos a un “restaurante chic.” ¿Será que esa disculpa sólo sirve para las personas con dinero suficiente como para comer en restaurantes “chics”? ¿Será que una hamburguesa de vez en cuando es una cosa errada siempre, ya que un McDonald’s no es un lugar suficientemente “chic”? ¿O comer las hamburguesas de McDonald’s es una cosa siempre correcta porque McDonald’s adoptó, con los elogios de Singer, las guías para manejo y faena de Temple Grandin?


Todo esto me perturba.


Más aún, si, como Singer afirma, su preocupación es el sufrimiento y no la matanza de los animales, entonces su propio comportamiento es inconsistente. Singer afirma que él es vegano cuando compra para sí mismo: “pero, durante mis viajes, o cuando voy a las casas de otros, voy a estar bastante feliz comiendo una comida vegetariana en vez de una vegana.” Así que cuando está viajando o comiendo en la casa de otra persona, él come productos animales pero no consume carnes —presumo que será eso lo que él quiere decir cuando se refiere a comer comida “vegetariana”.


¿Pero por qué Singer distinguiría entre carne y productos animales? Aunque la carne implica matar al animal, Singer no piensa que matar a un animal es moralmente significativo, o al menos no lo suficientemente significativo para hacer del veganismo un imperativo moral. Si es el sufrimiento lo que importa, los productos lácteos y el sufrimiento ciertamente implican tanto sufrimiento como los derivados de la carne, y los animales destinados a la producción láctea o las gallinas ponedoras terminan en los mismos mataderos que los animales destinados a la producción de carne, cuando ellos están “agotados”. Verdaderamente, como ya dije muchas veces, hay probablemente más sufrimiento en un vaso de leche que unos gramos de bife. Entonces parecería que si la preocupación de Singer es el sufrimiento, él no debería ser “flexible” en relación a las comidas sin carnes.


Si las ideas de Singer fueran nada más que las meditaciones de un académico confuso y sin consecuencia en el mundo real, podríamos intentar ignorar sus nociones elitistas en cuanto a lo que constituye una conciencia de sí que sea moralmente significativa para el fin de justificar el “lujo” de comer carnes u otros productos animales. Pero, desafortunadamente, las ideas de Singer, tan absurdas y especistas como son, representan la fundación del omnipresente movimiento por la “carne feliz”, que está procurando trabajar con los explotadores institucionales de animales para tornar la explotación de los no humanos más “humanitaria”, de forma de que podemos aumentar las oportunidades para que las personas sean “ omnivoras conscientes.”


Las ideas de Singer están siendo implementadas por varias organizaciones bienestaristas: Desde PeTA, que da premios a Grandin y a los mercenarios de la “carne feliz”, tal como Whole Foods; a la Humane Society of the United States, que promociona la reforma bienestarista que incrementará la productividad y las ganancias para los explotadores de animales; y que patrocina la etiqueta Certified Humane Raised and Handled para asegurar a los consumidores que están eligiendo de un modo moralmente superior a los que solamente compran ciertos cadáveres y productos originados en sus cuerpos.


La muy dudosa organización "Vegan Outreach", que afirma que el veganismo “no es un fin en sí mismo. No es un dogma o religion, no es una lista de ingredientes prohibidos o leyes inmutables —es solamente una herramienta para oponernos a la crueldad reduciendo el sufrimiento—.”


Singer y estas organizaciones bienestaristas que han adoptado su enfoque se han convertido en socios de los explotadores institucionales y sirven de marketing para las industrias de la carne, lácteos y huevos. Las reformas bienestaristas que ellos apoyan hacen poco, si es que hacen algo, para ayudar a los animales. Y esas reformas, cuando se acoplan con el orgullo y apoyo de Singer y la brigada de la “carne feliz”, ciertamente hacen que las personas se sientan más cómodas acerca de continuar comiendo productos animales, o que vuelvan a comer los productos animales que ya habían pasado a evitar.


Para ver cuál es el problema con el enfoque de Singer (si eso aún no estuviera claro como el agua para ustedes), introdúzcanse en el marco de análisis de Singer acerca de sus principios en relación al racismo, sexismo, o la homofobia. ¿Cómo sería, para ustedes, intentar justificar “salirse de línea” de vez en cuando, con relación a esas formas de discriminación? ¿Es correcto entregarse al “lujo” de un poco de machismo un sábado a la noche? ¿Es correcto permitirse el “lujo” de participar de un comicio del Ku Flux Klan? ¿Hay un “lugarcito para la indulgencia” si limitamos nuestras ofensas homofóbicas a un día por semana?


Aquí hay otra cita de la entrevista de Singer en Mother Jones:
«No quiero enfatizar que no creo que comer éticamente, en particular desde el punto de vista utilitarista, sea una cuestión de decir “Aquí está esta ley rigurosa que yo tengo que hacer todo lo que fuera posible para cumplir.” Pienso que nosotros podemos ser éticamente conscientes y reconocer que, a veces, vamos a tener que hacer concesiones. A veces va a ser muy difícil, muy inconveniente, conseguir la mejor opción, entonces vamos a aceptar alguna otra cosa.»
Hagan el mismo razonamiento acerca de la violación. ¿Sería aceptable decir que no tenemos que obedecer rigurosamente la prohibición del estupro? Al final de cuentas, puede haber ocasiones en que fuera “muy difícil, muy inconveniente” no involucrarse en una violación.

La explotación animal está tan profundamente impregnada en nuestra sociedad, en nuestra cultura y en nuestra historia, que no estamos acostumbrados a considerarla en el mismo nivel que otras formas de discriminación. Si queremos que haya algún cambio algún día, tenemos que pensar acerca de cómo salir de esa confusión y reconocer, claramente, que no podemos justificar ningún uso de animales —por más “humanitario” que nuestro tratamiento pueda ser—. En la medida en que no sintamos rechazo en caracterizar los cadáveres animales y los productos animales como un “lujo”, o aceptar que no tenemos que ser veganos si lo encontramos “muy difícil, muy inconveniente,” ni siquiera hemos empezado aún el proceso.

Para terminar, quiero contarles una cosa que me pasó el último fin de semana. Tuvimos un sábado cálido y fui a una tienda de Whole Foods a comprar algunos vegetales orgánicos. Estaba en la fila, delante de una mujer que tenía un carrito lleno de comida, incluyendo una gran cantidad de carne y queso. Ella se fijó en mi camiseta sobre veganismo y me preguntó si yo era un vegano. Le respondí que lo era y que lo había sido desde hace 25 años.

Ella dijo que fue vegetariana unos pocos años atrás pero su marido y sus hijos gustaban de la carne, así que ella había vuelto a comer carne, pero agregó: “Sólo compro mi carne aquí. Soy miembro de PeTA y ellos le dieron a este supermercado un premio por lo bien que tratan a los animales.” Ella me preguntó si yo había visto los anuncios atrás en las carnes y los huevos, que decían que Whole Foods sólo compra a productores que crían a sus animales “humanitariamente”. Le respondí que sí. De hecho, Whole Foods tiene esos anuncios —grandes, por cierto—. Le dije que no pensaba que las vidas de los animales de Whole Foods fueran realmente diferentes de la vida de otros animales y que, al fin de cuentas, ellos acaban siendo matados de todas maneras. Su respuesta, “Sí, pero espero que sufran menos.”

Y aquí es adonde Peter Singer nos lleva. El veganismo no es necesario. El “padre del movimiento por los derechos animales” no es ni siquiera vegano y considera que ser un vegano coherente es ser un “fanático”, entonces por qué cualquier otra persona necesita ser vegana? Podemos disfrutar del “lujo” de comer carnes y productos que procedan de animales menos torturados que otros y, como somos veganos durante la mayor parte del tiempo, debemos sentirnos tranquilos en cuanto a permitirnos comer incluso animales torturados de la manera convencional, cuando estuviésemos ostentando en un “restaurante chic”.

Podemos permitirnos ser indulgentes con el “lujo” que sólo la muerte hace posible.




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