28 de marzo de 2007

¿Qué batalla estamos ganando?




En un ensayo reciente de este blog (y en mi trabajo a lo largo de los últimos 15 años), argumenté que el bienestar animal no solo fracasa en proveer una protección significativa para los intereses animales, sino que es contraproducente, porque hace que la gente se sienta más cómoda acerca de la explotación animal. Esto perpetúa la explotación y puede incluso resultar en un incremento neto del sufrimiento animal a través del incremento del consumo.

A continuación, un excelente ejemplo reciente acerca de lo que estoy hablando.

La Farmed Animal Net (Red de Animales de Granja), promocionada por Peta, la HSUS (Sociedad Humana de los EE.UU.) Farm Sanctuary, y otras, reportaron en su edición del 16 de marzo
"Strauss Veal & Lamb, que declara procesar entre el 18% y el 25% de las terneras usadas para carne en EE.UU., se ha propuesto como objetivo convertir completamente los establos en corrales grupales en los próximos 2-3- años. Randy Strauss, el Gerente General, ha escrito que las cajas de confinamiento de terneros son “inhumanas y arcaicas” y “no hacen más que exponer al ternero a estrés, miedo, daño psíquico y dolor.” Manifestando que “los Derechos animales son importantes,” dijo: “Queremos ser la compañía que revolucione la industria de la carne de ternero. Hay un número creciente de personas que, si se siente bien acerca de lo que están comiendo, comerán carne de ternero. Si podemos captar el mercado resultante, incrementaremos el porcentje de 0.6- libras consumidas por persona, resultando en una industria de la carne de ternero más saludable.” Strauss afirma que el consumo de ternero subió en Europa -donde los establos para terneros son ahora ilegales-, durante el proceso de conversión de 5-10 años que hubo ahí. La compañía también expresó interés en la cría a campo libre y la producción orgánica."

• Strauss reconoce explícitamente que su objetivo es hacer que la gente se sienta mejor acerca de comer ternero.

• Strauss reconoce explícitamente que la reforma bienestarista conducirá a un incremento en el consumo de ternero.

• Strauss reporta que aconteció un incremento en el consumo de carne de ternero en Europa, como respuesta a la reforma bienestarista.

Pueden leer un artículo acerca de Strauss, "Revolutionizing the Veal Industry," la historia de tapa en la edición de diciembre de Meat Processing.

La reforma de bienestar animal no conducirá, como algunos dicen, a la abolición de la explotación; conducirá a un mayor consumo de animales. La reforma de bienestar animal no conducirá a la erradicación de la condición de propiedad de los animales; simplemente reforzará esta condición.

El Bienestar Animal ni siquiera reduce el sufrimiento animal neto. Hagan cálculos. Asuman que consumimos 5 terneros, quienes experimentaron cada uno 10 unidades de sufrimiento durante el curso de sus vidas, desde que se los quitaron a sus madres apenas nacidos hasta su matanza en el matadero. Esto suma 50 unidades de sufrimiento en total. Luego asuman que una particular reforma bienestarista resulta en la disminución de una unidad de sufrimiento, de manera que cada ternero experimenta ahora 9 unidades en total de sufrimiento. Pero el consumo aumenta a 6 terneros, porque ahora nosotros “nos sentimos bien” acerca de comer carne de ternero. Tenemos ahora un total de 54 unidades de sufrimiento.

Sin embargo, si reducimos el consumo de 5 a 4, bajamos el sufrimiento neto de 50 a 40 unidades.

En suma, el bienestar animal falla en sus propios términos así como también en no acercarnos a la abolición y la erradicación de la condición de propiedad de los animales.

Y los bienestaristas están aplaudiendo esto. Paul Shapiro, Director de la campaña por los Animales de Granja de la HSUS, llama a esta decisión de Strauss “histórica.”

Más aún, elogiando a Strauss y Marcho Farms, otro productor que ha prometido eliminar por etapas los establos de confinamiento a lo largo de los próximos años, HSUS cita las afirmaciones de un científico experto en animales:
«Nuestros resultados muestran que los terneros tienen un fuerte instinto para moverse o ejercitarse que es bloqueado por el confinamiento estrecho crónico. Los estudios también encontraron que el mantenimiento de los terneros en confinamientos estrechos causa efectos fisiológicos adversos que alteran el metabolismo y reducen la habilidad del sistema inmunitario de los terneros para responder a la enfermedad. Todos estos son cambios en el cuerpo que indican el estado de estrés crónico. Los terneros estabulados requieren aproximadamente 5 veces más medicación que aquéllos que están en medio ambientes menos confinados.»
En otras palabras, eliminar el establo de confinamiento de terneros resultará en ulteriores beneficios para los productores, que hará a la producción de carne de ternero aún más eficiente y lucrativa para los explotadores.

Los abolicionistas no son, como algunos bienestaristas afirman, opuestos intrínsecamente a las medidas que reducen el sufrimiento. Si hemos decidido infligir daño, es siempre mejor infligir menos daño que más daño. Pero los abolicionistas se oponen a afirmar que es moralmente aceptable infligir menos daño. Los abolicionistas se oponen a poner recursos en campañas designadas para hacer que el público “se sienta bien” acerca de la explotación animal, porque eso milita contra el reconocimiento social de la inmoralidad intrínseca del uso de los animales, facilita la continuación de la explotación, y resulta en el incremento del consumo. Sí, es “mejor” que un asesino no torture a la víctima antes de matarla. Pero esto no hace al asesinato sin tortura moralmente aceptable. No es algo para “sentirse bien”.

En el caso de los establos de confinamiento de Strauss, los animales continuarán siendo torturados. Quizás serán torturados un poco menos. Estará por verse. Pero los productores recibirán un beneficio económico porque no tendrán que seguir soportando los costos que resultan de la presente situación, el consumo subirá porque una vez más la gente se “sentirá bien” acerca de comer ternero, y los productores estarán en condiciones de ganar dinero extra, pues la gente puede sentir que está comportándose como “omnívoros conscientes

Y justamente hoy, la HSUS anunció novedades. HSUS y PeTA han negociado con Burger King, el que acordó tener un 5% de huevos “a campo libre” para fin de año y un 20% de cuerpos de cerdos provenientes de no humanos confinados en producciones intensivas alternativas a la jaula de gestación. Y Burger King ha anunciado políticas “en favor de los productores” que venden huevos de “campo libre”, quienes enjaulan a sus cerdas en jaulas de gestación de producciones intensivas alternativas, y que gasean a sus pollos.

El anuncio de HSUS declaró:
«Con los cambios de sus nuevas políticas, Burger King está indicando al agronegocio que las prácticas más inhumanas de las granjas industriales están en el camino de salida, “dijo Wayne Pacelle, presidente y Director de la Sociedad Humana de los Estados Unidos. “Como resultado de esta decisión, un gran número de animales de granja a lo largo de la nación serán salvados de mucho sufrimiento innecesario.»
En vez de usar sus más de 100 millones de dólares de reserva para lanzar una poderosa campaña vegana, la HSUS se asocia con Burger King para dar un mensaje al público: ellos pueden ser “omnívoros conscientes” y “consumir con conciencia” si comen en Burger King. HSUS y PeTA están haciendo que el público “se sienta bien” acerca de comer animales. Qué negocio para Burger King, que puede ahora apuntar al orgullo de PeTA, HSUS, y el elenco regular de los “yo también” bienestaristas.

Qué interesante, el 28 de junio de 2001 PeTA dio por terminada su "campaña Murder King" cuando Burger King acordó instituir varias reformas bienestaristas sin importancia, incluyendo “comenzar a comprar cerdos provenientes de granjas que no confinen a las cerdas en jaulas de confinamiento” Y ahora, casi seis años más tarde, PeTA nos dice que Burger King ha “anunciado un nuevo plan rupturista, poniéndolo a la vanguardia de la industria de la comida rápida que tiene en cuenta el bienestar animal”, porque Burger King comenzará a hacer en 2007 lo que prometió hacer en el 2001.

La única cosa “histórica” acerca de todo esto es que el movimiento bienestarista está alcanzando nuevas alturas uniendo a una asociación con los explotadores institucionales, y ayudando activamente a que los explotadores ofrezcan a todo el mundo los cuerpos muertos de los no-humanos.


El “lujo” de la muerte




En una entrevista que me hicieron la semana pasada, mencioné que The Vegan Society había entrevistado a Peter Singer, a Tom Regan y a mí, en su revista The Vegan. En su entrevista, Singer declara:
«Para evitar infligir sufrimiento a los animales —y sin mencionar los costos ambientales de la producción animal intensiva— necesitamos cortar drásticamente la cantidad de productos animales que consumimos. ¿Pero esto significa un mundo vegano? Es una solución, pero no es necesariamente la única. Si es el hecho de infligir sufrimiento lo que nos preocupa, y no el hecho de matar, entonces yo también puedo imaginar un mundo donde la mayoría de las personas coman alimentos a base de plantas, pero que de vez en cuando se den el lujo de comer huevos procedentes de aves criadas a campo libre, o posiblemente incluso carne de animales que viven una buena vida, en condiciones naturales para sus especie, y que después son matados humanitariamente en la granja.» [The Vegan, Otoño 2006.]
En una entrevista de mayo de 2006 en Mother Jones, Singer dice:
«Hay un hueco para la indulgencia en todas nuestras vidas. Sé que algunas personas son veganas en sus hogares pero si salen a comer a un restaurante chic, se permiten el lujo de no ser veganas esa noche. No veo realmente nada malo en eso.»
«No como carne. Soy vegetariano desde 1971. Me hice vegano gradualmente. De un modo general soy vegano, pero un vegano flexible. No compro cosas no veganas para mí en el supermercado. Pero, durante mis viajes, o cuando voy a las casas de otros, voy a estar bastante feliz comiendo una comida vegetariana en vez de una vegana.»
Resulta bastante extraordinario que el así llamado “padre del movimiento de los derechos animales”:
  • Es un “vegano flexible”: esto es, que no es vegano cuando serlo le resulta inconveniente. Esto significa que él no es vegano y, de hecho, él ha caracterizado a un vegano coherente como a un “fanático.” 
  • Piensa que un mundo vegano no es “necesariamente” una solución para el problema de la explotación animal.
  • Caracteriza como un “lujo” consumir carne y otros productos de origen animal. Pero esos comentarios demuestran claramente una posición que es central en la teoría de Singer, la cual está en absoluto desacuerdo con una perspectiva derechos animales/abolición. De acuerdo a Singer, es el sufrimiento de los no humanos, y no el hecho de que los matamos, lo que suscita el fundamental, y quizás el único, problema moral.
Es decir, Singer no cree que sea un problema serio el hecho de que nosotros usamos y matamos animales; si los animales tuvieron “buenas vidas en condiciones naturales para sus especies y después fueron matados humanitariamente en la granja”, entonces no estaremos actuando inmoralmente al usar y comer animales.

¿Por qué Singer adoptaría tal posición? ¿Por qué piensa que matar un nohumano no suscita un problema moral fundamental?

Aunque Singer haya establecido esta posición varias veces en sus escritos, su entrevista en The Vegan contiene una reciente, breve, y clara reiteración de su punto de vista:
«Creo, de hecho, que existen diferencias moralmente relevantes entre varias especies, porque las capacidades cognitivas de los seres son relevantes para, por ejemplo, lo malo de matarlos. Pienso que es peor matar a un ser consciente de sí mismo, esto es, un ser con consciencia de la propia existencia a lo largo del tiempo y capaz de tener deseos para el futuro, que matar a un ser que tal vez sea consciente pero no es consciente de sí mismo y vive en una especie de eterno presente.» (The Vegan, otoño de 2006)
En otras palabras, Singer afirma que si un ser no fuera consciente de sí mismo en el modo en un ser humano normal lo es —o sea, el ser no tiene lo que llamamos autoconciencia reflexiva—, entonces ese ser no es consciente de sí de la manera moralmente relevante que suscitaría que ese ser tuviera un interés en su vida, y que tornaría al acto de matarlo un error moralmente significativo.

Como argumenté en mi libro «Introducción a los Derechos Animales» y en otros lugares, la visión de Singer es problemática en varios aspectos.


Primero, Singer afirma que hay sólo un modo moralmente significativo de ser autoconsciente: tener la clase de autoconsciencia representativa que los seres humanos tienen.


Hay muchas maneras de ser autoconsciente. Cualquier ser que es sintiente o subjetivamente consciente es, necesariamente, conciente de sí mismo. Anna Charlton y yo vivimos con cinco perros salvados del abandono. Cuando uno de nuestros perros ve a otro obtener un bocadito, la primera perra es consciente de que no fue ella quien lo ganó, y viene a sentarse frente a mí y se queda ahí, hasta que le doy uno a ella también. Esto es autoconciencia. Ella es perceptivamente consciente de que es otro perro, y no ella, quien ha obtenido el bocadito.

Los humanos pueden mirar en un espejo y reconocer sus imágenes; los perros pueden reconocer su propio olor en un arbusto que ellos visitaron semanas atrás. Se tata simplemente de dos tipos de conciencia de sí. Pero es especista decir que un tipo de conciencia de sí es mejor, en el plano moral, que otro tipo.


Segundo, Singer parece pensar que sólo los humanos —y quizás los grandes simios no humanos— tienen deseos para el futuro. De nuevo, la visión de Singer es especista, pues afirma que la única manera de tener un deseo para el futuro es tenerlo exactamente de la misma manera que los humanos. Si un ser no planea las cosas con calendarios o relojes, entonces el ser no tiene un deseo para el futuro.


Vivimos con una border collie cuyo pasatiempo favorito es pasear en auto. Si ella ve las llaves de mi auto en cualquier lugar, las agarra con la boca y viene y las pone a mis pies y se queda mirándome. No hay manera de interpretar ese comportamiento sino como una expresión de deseo de hacer alguna cosa. El hecho de que ella no use un reloj de muñeca, o de pata, y piense: “Me gustaría ir a dar una vuelta en 15 minutos” es irrelevante. Ella está expresando un deseo en cuanto a algo que ella quiere hacer.


Tercero, aún si la conciencia de alguien está enraizada en un “eterno presente”, eso no quiere decir que ese ser no sea consciente de sí de una manera moralmente relevante. Consideren un humano con amnesia global transitoria, un tipo de amnesia en que la persona tiene una sensación de sí misma solamente en el presente, y no tiene recuerdos de su pasado ni pensamientos acerca de su futuro. Es más o menos así la manera en que Singer ve las mentes de la mayoría de los no humanos —como enraizadas en un presente continuo. ¿Podemos concluir que un humano con ese tipo de amnesia no tiene ninguna conciencia de sí mismo? Por supuesto que no. Tal humano es autoconsciente incluso aunque es consciencia de sí mismo sólo en el presente. Similarmente, aún si los no humanos tuvieran un sentido de sí mismos sólo en el presente, no podemos decir que ellos no valoran sus vidas y que sólo les preocupa cómo los tratan. Eso es especismo.


Cuarto, y lo más importante de todo, simplemente no hay ninguna relación lógica entre las diferencias que ocurren en el nivel de las características cognitivas y la cuestión del uso de animales. Las diferencias en el nivel de las habilidades cognitivas pueden ser relevantes para ciertos propósitos. 

Consideren el caso de un humano con una severa incapacidad mental. Podemos preferir no darle un registro de conductor, debido a su incapacidad para manejar. ¿Pero su incapacidad sería relevante para decidir si podemos usarlo, forzándolo a “donar” sus órganos o a someterse a experimentos biomédicos? No, claro que no. En realidad, muchos de nosotros argumentarían que la vulnerabilidad de ese incapacitado significa que nosotros tenemos una obligación moral incluso mayor para con él, pero ciertamente no significa que tengamos una obligación moral menor. Similarmente, el hecho de que una vaca pueda tener una mente diferente de la nuestra puede significar que no debemos darle un registro de conductor a la vaca, pero no significa que podemos usar a la vaca para fines para los cuales no usaríamos a ningún ser humano.

De acuerdo a Singer, el veganismo es simplemente un modo de resolver el problema del sufrimiento animal, pero “no es necesariamente el único modo”. Nosotros podemos también continuar permitiéndonos el “lujo” de comer huevos y carnes de animales que tuvieron “buenas vidas” y que son matados “de modo humanitario”. Dado que Singer promueve activamente las ventas de minoristas como Whole Foods, cuyos animales ciertamente no tuvieron “buenas vidas” ni fueron matados de modo “humanitario”, lo que él está realmente diciendo es que es admisible consumir animales que, tal vez, han sido torturados un poquito menos.


Y si somos veganos la mayor parte del tiempo, podemos incluso permitirnos a nosotros mismos el “lujo” de comer carne producida convencionalmente y productos animales cuando vamos a un “restaurante chic.” ¿Será que esa disculpa sólo sirve para las personas con dinero suficiente como para comer en restaurantes “chics”? ¿Será que una hamburguesa de vez en cuando es una cosa errada siempre, ya que un McDonald’s no es un lugar suficientemente “chic”? ¿O comer las hamburguesas de McDonald’s es una cosa siempre correcta porque McDonald’s adoptó, con los elogios de Singer, las guías para manejo y faena de Temple Grandin?


Todo esto me perturba.


Más aún, si, como Singer afirma, su preocupación es el sufrimiento y no la matanza de los animales, entonces su propio comportamiento es inconsistente. Singer afirma que él es vegano cuando compra para sí mismo: “pero, durante mis viajes, o cuando voy a las casas de otros, voy a estar bastante feliz comiendo una comida vegetariana en vez de una vegana.” Así que cuando está viajando o comiendo en la casa de otra persona, él come productos animales pero no consume carnes —presumo que será eso lo que él quiere decir cuando se refiere a comer comida “vegetariana”.


¿Pero por qué Singer distinguiría entre carne y productos animales? Aunque la carne implica matar al animal, Singer no piensa que matar a un animal es moralmente significativo, o al menos no lo suficientemente significativo para hacer del veganismo un imperativo moral. Si es el sufrimiento lo que importa, los productos lácteos y el sufrimiento ciertamente implican tanto sufrimiento como los derivados de la carne, y los animales destinados a la producción láctea o las gallinas ponedoras terminan en los mismos mataderos que los animales destinados a la producción de carne, cuando ellos están “agotados”. Verdaderamente, como ya dije muchas veces, hay probablemente más sufrimiento en un vaso de leche que unos gramos de bife. Entonces parecería que si la preocupación de Singer es el sufrimiento, él no debería ser “flexible” en relación a las comidas sin carnes.


Si las ideas de Singer fueran nada más que las meditaciones de un académico confuso y sin consecuencia en el mundo real, podríamos intentar ignorar sus nociones elitistas en cuanto a lo que constituye una conciencia de sí que sea moralmente significativa para el fin de justificar el “lujo” de comer carnes u otros productos animales. Pero, desafortunadamente, las ideas de Singer, tan absurdas y especistas como son, representan la fundación del omnipresente movimiento por la “carne feliz”, que está procurando trabajar con los explotadores institucionales de animales para tornar la explotación de los no humanos más “humanitaria”, de forma de que podemos aumentar las oportunidades para que las personas sean “ omnivoras conscientes.”


Las ideas de Singer están siendo implementadas por varias organizaciones bienestaristas: Desde PeTA, que da premios a Grandin y a los mercenarios de la “carne feliz”, tal como Whole Foods; a la Humane Society of the United States, que promociona la reforma bienestarista que incrementará la productividad y las ganancias para los explotadores de animales; y que patrocina la etiqueta Certified Humane Raised and Handled para asegurar a los consumidores que están eligiendo de un modo moralmente superior a los que solamente compran ciertos cadáveres y productos originados en sus cuerpos.


La muy dudosa organización "Vegan Outreach", que afirma que el veganismo “no es un fin en sí mismo. No es un dogma o religion, no es una lista de ingredientes prohibidos o leyes inmutables —es solamente una herramienta para oponernos a la crueldad reduciendo el sufrimiento—.”


Singer y estas organizaciones bienestaristas que han adoptado su enfoque se han convertido en socios de los explotadores institucionales y sirven de marketing para las industrias de la carne, lácteos y huevos. Las reformas bienestaristas que ellos apoyan hacen poco, si es que hacen algo, para ayudar a los animales. Y esas reformas, cuando se acoplan con el orgullo y apoyo de Singer y la brigada de la “carne feliz”, ciertamente hacen que las personas se sientan más cómodas acerca de continuar comiendo productos animales, o que vuelvan a comer los productos animales que ya habían pasado a evitar.


Para ver cuál es el problema con el enfoque de Singer (si eso aún no estuviera claro como el agua para ustedes), introdúzcanse en el marco de análisis de Singer acerca de sus principios en relación al racismo, sexismo, o la homofobia. ¿Cómo sería, para ustedes, intentar justificar “salirse de línea” de vez en cuando, con relación a esas formas de discriminación? ¿Es correcto entregarse al “lujo” de un poco de machismo un sábado a la noche? ¿Es correcto permitirse el “lujo” de participar de un comicio del Ku Flux Klan? ¿Hay un “lugarcito para la indulgencia” si limitamos nuestras ofensas homofóbicas a un día por semana?


Aquí hay otra cita de la entrevista de Singer en Mother Jones:
«No quiero enfatizar que no creo que comer éticamente, en particular desde el punto de vista utilitarista, sea una cuestión de decir “Aquí está esta ley rigurosa que yo tengo que hacer todo lo que fuera posible para cumplir.” Pienso que nosotros podemos ser éticamente conscientes y reconocer que, a veces, vamos a tener que hacer concesiones. A veces va a ser muy difícil, muy inconveniente, conseguir la mejor opción, entonces vamos a aceptar alguna otra cosa.»
Hagan el mismo razonamiento acerca de la violación. ¿Sería aceptable decir que no tenemos que obedecer rigurosamente la prohibición del estupro? Al final de cuentas, puede haber ocasiones en que fuera “muy difícil, muy inconveniente” no involucrarse en una violación.

La explotación animal está tan profundamente impregnada en nuestra sociedad, en nuestra cultura y en nuestra historia, que no estamos acostumbrados a considerarla en el mismo nivel que otras formas de discriminación. Si queremos que haya algún cambio algún día, tenemos que pensar acerca de cómo salir de esa confusión y reconocer, claramente, que no podemos justificar ningún uso de animales —por más “humanitario” que nuestro tratamiento pueda ser—. En la medida en que no sintamos rechazo en caracterizar los cadáveres animales y los productos animales como un “lujo”, o aceptar que no tenemos que ser veganos si lo encontramos “muy difícil, muy inconveniente,” ni siquiera hemos empezado aún el proceso.

Para terminar, quiero contarles una cosa que me pasó el último fin de semana. Tuvimos un sábado cálido y fui a una tienda de Whole Foods a comprar algunos vegetales orgánicos. Estaba en la fila, delante de una mujer que tenía un carrito lleno de comida, incluyendo una gran cantidad de carne y queso. Ella se fijó en mi camiseta sobre veganismo y me preguntó si yo era un vegano. Le respondí que lo era y que lo había sido desde hace 25 años.

Ella dijo que fue vegetariana unos pocos años atrás pero su marido y sus hijos gustaban de la carne, así que ella había vuelto a comer carne, pero agregó: “Sólo compro mi carne aquí. Soy miembro de PeTA y ellos le dieron a este supermercado un premio por lo bien que tratan a los animales.” Ella me preguntó si yo había visto los anuncios atrás en las carnes y los huevos, que decían que Whole Foods sólo compra a productores que crían a sus animales “humanitariamente”. Le respondí que sí. De hecho, Whole Foods tiene esos anuncios —grandes, por cierto—. Le dije que no pensaba que las vidas de los animales de Whole Foods fueran realmente diferentes de la vida de otros animales y que, al fin de cuentas, ellos acaban siendo matados de todas maneras. Su respuesta, “Sí, pero espero que sufran menos.”

Y aquí es adonde Peter Singer nos lleva. El veganismo no es necesario. El “padre del movimiento por los derechos animales” no es ni siquiera vegano y considera que ser un vegano coherente es ser un “fanático”, entonces por qué cualquier otra persona necesita ser vegana? Podemos disfrutar del “lujo” de comer carnes y productos que procedan de animales menos torturados que otros y, como somos veganos durante la mayor parte del tiempo, debemos sentirnos tranquilos en cuanto a permitirnos comer incluso animales torturados de la manera convencional, cuando estuviésemos ostentando en un “restaurante chic”.

Podemos permitirnos ser indulgentes con el “lujo” que sólo la muerte hace posible.




21 de marzo de 2007

Una etiqueta de lo más engañosa




Hay una controversia en Gran Bretaña con respecto a la etiqueta de la RSPCA “Freedom Food”. De acuerdo a la RSPCA:
«La Freedom Food es una certificación de la RSPCA para un esquema de rotulado dedicado a mejorar las reglas de bienestar para los 900 millones de animales de granja criados para comida, cada año, en el Reino Unido. Si está preocupado por el origen de su comida y el bienestar de los animales que la producen, entonces por favor, procure comprar huevos, carnes rojas, de aves, peces y productos lácteos que lleven el logo Freedom Food.»
La realidad es que la etiqueta "Freedom Food" es un escándalo.

Reportajes recientes de la BBC, del Canal 4, y de ITV, basados en parte en una investigación realizada por el Hillside Animal Sanctuary en Norwich (UK), demostraron que los animales criados en las granjas certificadas por la Freedom Food llevan una vida tan desolada y tan horrible como los animales de las granjas convencionales. La principal diferencia es que la comida con el logotipo Freedom Food es más cara y que los consumidores se sienten mejor acerca de explotar a los animales. Den un vistazo a estos reportajes y también al documental hecho por Hillside, “Ducks in Despair.” La historia es chocante.

Pero esto no debería sorprendernos.

El escándalo Freedom Food es un ejemplo clásico del fracaso del bienestar animal. La regulación del bienestar no provee protección significativa para los animales. Más aún, hace que el público se sienta más cómodo acerca de la explotación animal y facilita que la explotación continúe.

Y si eso puede pasar en Gran Bretaña —un país del que se puede decir que tiene la tradición más significativa de bienestar animal del mundo y donde, de acuerdo a algunos, las reglas de bienestar animal son más altas que en cualquier otro lado—, imaginen qué fracaso desastroso sería tal esquema de etiquetado en EE..UU.

Pronto lo descubriremos.

La Humane Society of the United States y varios otros grupos bienestaristas se unieron con la Humane Farm Animal Care para producir la etiqueta “Certified Humane Raised and Handled”.

De acuerdo con el sitio web de la Humane Farm Animal Care:
"La Certified Humane Raised & Handled es parte de un programa de rotulado y certificación para el consumidor. Cuando usted ve la etiqueta Certified Humane Raised & Handled, significa que un huevo, o lácteo, o carne roja o producto avícola ha sido producido teniendo en cuenta el bienestar de los animales de granja.
¿Porqué los productores deberían adherirse al Certified Humane Raised and Handled?
La etiqueta Certified Humane Raised and Handled crea una situación en que todo el mundo sale ganando: minoristas y restaurantes, productores, y consumidores. Para los granjeros, la ganancia significa que pueden obtener una diferenciación, aumentar su participación en el mercado y aumentar también sus ganancias por haber optado por prácticas más sustentables.
¿Porqué los minoristas deberían adherirse al Certified Humane Raised and Handled?
La comida natural y orgánica está entre las categorías de comestibles de más rápido crecimiento en los últimos años. Ahora, con la etiqueta Certified Humane Raised & Handled, los comerciantes, los minoristas, los restaurantes, los operadores de servicios alimentarios y los productores, pueden todos beneficiarse con las oportunidades de ventas y ganancias que estos productos ofrecen."
Y si la etiqueta Certified Humane Raised and Handled no fuera suficiente, podemos esperar con ansias a la etiqueta Animal Compassionate que está siendo desarrollada por Whole Foods Market. Como sabemos, el esquema Whole Foods Animal Compassionate tiene el apoyo de Peter Singer, PeTA, Farm Sanctuary, HSUS, Vegan Outreach, y varios otros grupos bienestaristas..

Es sólo una cuestión de tiempo antes de que el público norteamericano reconozca lo que el público británico está reconociendo ahora: Que esas etiquetas “éticas” no tienen sentido. Ellas hacen que los humanos se sientan mejor; no hacen nada por los animales. Dejando de lado que esos esquemas no presentan un contenido sustancial, es imposible controlar y garantizar su cumplimiento.

La cuestión de fondo es que el bienestar animal se concentra en el tratamiento de los animales. Como resultado, busca la regulación de la explotación animal para hacerla más “humanitaria”. Los derechos animales, tal como están representados por el enfoque abolicionista, se concentran en el uso de los animales y buscan la abolición de la explotación animal.

No hay posiciones complementarias; son posiciones contradictorias. Al promover un bienestar animal más “humanitario”, no estamos obteniendo apoyo para la abolición. Por el contrario, estamos reforzando la noción de que no hay nada inherentemente errado en el hecho de que usamos los animales mientras lo hagamos de manera “humanitaria”. Ese focalizar en el tratamiento, no en el uso, lleva a los bienestaristas a intentar obtener cualquier medida que crean que va a reducir el sufrimiento y tornar a la explotación más “benévola” y más “amable”.

Pero debido a que los animales son considerados propiedad y tienen sólo valor extrínseco o condicional, el nivel de bienestar animal está vinculado, en términos legales, a aquéllos intereses de los animales que se requiere proteger para explotar a los animales de un modo razonablemente eficiente. Esto es, generalmente se exige que protejamos los intereses de los animales sólo en la medida en que de ello se derive un beneficio económico para nosotros. Cualquier nivel más alto de protección está limitado por aquello que las personas están dispuestas a comprar. Y el sentido común nos dice que, si la gente piensa que la vida de los animales tiene tan poco valor que están dispuestos a matarlos y comerlos sin ninguna necesidad nutricional o justificación moral —no importa cuán “humanitariamente” sean tratados—, la mayoría no estará dispuesta a pagar mucho por una mayor protección.

Incluso si los consumidores estuvieran dispuestos a comprar más bienestar, la condición de los animales como mercancías llevaría a los productores a hacer exactamente lo que ellos han hecho en la situación de la RSPCA –embolsar el lucro e ignorar las reglas. ¿Quién lo va a saber? No hay suficiente gente para controlar esos programas.

La campaña bienestarista principal en los EE..UU busca la abolición de las jaulas en batería a favor de una jaula más grande llamado galpón “libre de jaulas”. Y la organización que encabeza ese esfuerzo es la HSUS. Pero la HSUS reconoce que la alternativa libre de jaula no costará más que las jaulas un poco más grandes que están siendo promovidas por la industria del huevo. Consideren estas declaraciones de la HSUS:
«El costo de la producción en galpones de gallinas libres de jaulas no es exorbitante y, de hecho, no es significativamente mayor de lo que es el costo del programa de certificación de los United Egg Producers. 
Se espera que la conversión al sistema de galpón aumente el costo de producción en 3 a 12 centavos por docena de huevos. Los huevos de gallinas libres de jaulas en batería normalmente son vendidos por un valor considerablemente más alto que ése, cuando son promovidos como un producto de nicho. 
Dado el costo de mercadotecnia del huevo y la poca variación de precio de ese producto para el consumidor, los productores de huevos en galpones son más que compensados por el aumento de los costos, a través de un aumento en sus ganancias. Los consumidores, a su vez, aumentan su promedio per capita media mensual con huevos entre 4 y 24 centavos… No es para sorprenderse que la producción de huevos de gallinas libres de jaulas en batería sea el segmento de la industria que más rápido crece y más lucro da.»
En esto consiste el bienestar animal. Más ganancias para los productores, una conciencia más limpia para los consumidores, campañas para levantar fondos para las organizaciones bienestaristas, y la continuación de la explotación y de la tortura de los animales. Se trata, como dice la Humane Farm Animal Care, de una situación en que todo el mundo sale ganando”. Los productores ganan, las organizaciones animalistas ganan, y los consumidores ganan. Sólo los animales pierden.

Si se toman los animales en serio, entonces el veganismo es la única solución. Cualquier otra cosa es simplemente alguna otra forma de explotación animal.



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...