26 de febrero de 2007

Mi cena en el comedor “carne feliz” de Erik




El domingo pasado, 25 de febrero, mantuve una charla adorable con Erik Marcus en el podcast del Erik’s Diner [El Comedor de Eric]. Eric defendió la posición de que las reformas bienestaristas están proporcionando una protección significativa a los animales y conduciendo a la abolición, y yo argumenté que esas reformas son en gran extremo insignificantes y que no están haciendo nada más que hacer sentir bien a la gente acerca de continuar explotando animales. También argumenté que un movimiento abolicionista debe emplear medios abolicionistas para alcanzar su objetivo, y que eso significa que debemos invertir nuestro tiempo y nuestros recursos en la educación vegana/abolicionista creativa y no-violenta, tanto como cuidar directamente de los individuos animales como perros y gatos abandonados. ¡Fue una vivaz discusión que duró más o menos 2 horas y media!

Bob Torres de Vegan Freak fue muy amable como para hacer un mp3 con la discusión, para que pueda disponer del mismo aquí. Pueden oír el programa entero haciendo clic en:


Espero que lo disfruten.

Van a notar que una buena parte de nuestra discusión se concentra en la campaña, promovida por la Humane Society of the United States [HSUS] y otras organizaciones, para representar a los huevos de gallinas “libres” de jaulas en batería como una especie de “victoria”. Tomo la posición de que los huevos de gallinas “libres” de jaulas en batería no representan ninguna mejora significativa en la calidad de vida de las ponedoras, y meramente despistan a las personas, haciéndoles creer que están haciendo algo moralmente significativo al consumir huevos de gallinas que, en vez de ser torturadas en las jaulas convencionales, son torturadas en galpones sin jaulas. Eric afirmó que la diferencia entre los dos sistemas es análoga a la diferencia entre Abu Ghraib y una “presión con seguridad mínima”, aunque Eric admitió que él nunca había estado en estos galpones y que es incapaz de refutar las declaraciones de las personas que ya estuvieron en esas instalaciones y que afirman que son, en todo y por todo, tan malas como las granjas de huevos convencionales.

Es interesante notar que ni el mismo director de la campaña HSUS Farm Animal, Paul Shapiro, parece concordar con Eric Marcus en cuanto a los huevos de gallinas “libres” de jaulas en batería. De un artículo del 2004 en Christian Science Monitor: “Pero ‘libres de jaulas’ no significa, necesariamente mucho, en términos de cualidad de vida para las ponedoras. Los huevos que tienen la etiqueta “gallinas libres de jaulas” frecuentemente provienen de gallinas criadas apretadas unas contra otras en amplios galpones, dice Shapiro”. Claro, eso fue antes de que Shapiro fuera a trabajar a la HSUS. Ahora él afirma que los huevos de las gallinas “libres” de jaulas en batería son una alternativa “socialmente responsable” a los huevos convencionales. Disiento tanto con Marcus como con Shapiro después de 2004.

Una historia interesante: Hace algunos años, cuando Shapiro fundó Compassion Over Killing, asistió a una conferencia que yo di en la ciudad de Nueva York. Él conversó conmigo después de mi charla y dijo que él nunca “se vendería” a las organizaciones de alcance nacional. Me criticó por dar mi charla principal dentro de una conferencia patrocinada por una organización de alcance nacional, incluso aunque el tema de mi ponencia fuera el movimiento de base por el veganismo abolicionista., e incluso aunque él mismo estuviese en esa conferencia. Ahora él trabaja para la HSUS y promueve los huevos de gallinas “libres” de batería. Un día, quizás, nuestros caminos se crucen y yo tenga la oportunidad de preguntarle lo que habría hecho si se hubiera “vendido.”

De cualquier forma, disfruté el podcast. No publicaré otro artículo en este blog en el próximo miércoles, porque este programa es bastante extenso y les llevará cierto tiempo oírlo por entero. También publiqué un texto ayer, acerca de una entrevista de Jane Goodall en la que ella dice que no se opone a toda la vivisección y que el vegetarianismo “no es necesariamente una opción que todo el mundo tiene que adoptar.”

Entre el podcast de Vegan Freak y mi cena en el Comedor de la “Carne Feliz” de Erik, me di cuenta que me gusta el formato del podcast y que voy a empezar mi propio podcast en breve. No soy un gran conocedor de la tecnología, así que me va a llevar algo de tiempo ponerme bien al tanto de esto, pero permanezcan sintonizados para un lanzamiento al final de la primavera.


25 de febrero de 2007

Goodall acerca de la vivisección y el vegetarianismo




En un artículo del 19 de febrero de 2007 de la publicación española El Mundo, Jane Goodall dejó en claro que ella no se oponía a toda la vivisección y que, aunque afirma ser vegetariana, no piensa que es “una opción que todo el mundo tenga que adoptar.” No sé si ella es vegana, pero como continúa siendo una celebridad que apoya los productos lácteos de la compañía Stonyfield Farm, presumo que no.

De cualquier forma, aquí hay dos partes de la entrevista que han sido traducidos por la profesora Jenna Torres de St. Lawrence University, quien es también la co-productora del sitio web y podcast Vegan Freak y María Luisa Arenzana, defensora de animales española que traduce textos de derechos animales. Esto debería acabar con cualquier errónea impresión de que Goodall está en contra del uso de primates no humanos en experimentos.

La entrevista:
"P: Cree usted que la experimentación biomédica con primates debería ser prohibida? 
Goodall: Sí, debería ser prohibida, a menos que haya una justificación bien clara de que un experimento pudiera servir para salvar vidas humanas, como ocurre, por ejemplo, con la investigación de la enfermedad de Alzheimer o de Parkinson. No estoy necesariamente contra toda la investigación con primates u otros animales. Lo que creo es que cuando un experimento está justificado por razones médicas, se debería tomar extremo cuidado para que los animales sufran lo mínimo posible. Pero sabemos que hoy las cosas no son así. La realidad es que la mayoría de los laboratorios son lugares terroríficos. 
P: Usted es vegetariana? 
Goodall: Sí, pero no es necesariamente una opción que todo el mundo tiene que adoptar. Sin embargo si las personas sienten que es necesario comer carne, yo creo, que por su propia salud, deberían comer la menor cantidad posible, y deberían siempre buscar productos de granjas orgánicas donde los animales no son mantenidos en condiciones horribles y alimentados con antibióticos."

Gracias al profesor Torres y a la señora Arenzana.

Gracias también a Jane Goodall, por dejar su posición especista tan clara como el agua, y con sus propias palabras.




21 de febrero de 2007

Algunas reflexiones acerca de las organizaciones nacionales




Hace poco fui un invitado en un podcast dividido en dos partes, en Vegan Freak Radio. En la discusión que siguió, en la sección de comentarios de la segunda parte del podcast y en uno de los foros, se planteó la cuestión de si la defensa de los animales debería concentrarse en actividades de base o si el movimiento debe ser controlado por “ejecutivos de la defensa animal”, que determinan la agenda de ese movimiento y se la dictan a los defensores.

Tenía algunas reflexiones acerca de esto que compartí en la discusión del foro y que quiero ahora compartir con ustedes.

A mi modo de ver, hay dos problemas interconectados:

Primero, aunque algunas organizaciones nacionales son mejores que otras, estos grupos, la mayoría de las veces, promueven campañas que se centran más en el tratamiento de los animales que en el uso de los animales. O sea, caracterizan la cuestión principalmente en cómo los animales son usados y no en el hecho de que los animales son usados. Desde que el tratamiento es el foco principal, el movimiento perseguirá el ilusorio objetivo de reducir el sufrimiento para hacer la explotación más “humanitaria” en vez de la abolición del uso por medio de la erradicación incremental de la condición de propiedad de los animales.

De acuerdo a como argumenté a lo largo de muchos años, cualquier medida puede ser caracterizada como una que “reduce el sufrimiento”. Tales medidas generalmente procuran proteger los intereses de los animales hasta donde sea económicamente beneficioso hacerlo y, por lo tanto, no reconocen, de ningún modo significativo, el valor inherente de los no humanos. Por el contrario, estas campañas bienestaristas frecuentemente refuerzan el valor extrínseco o condicional de los animales.

Segundo, como las organizaciones de alcance nacional necesitan de una serie estable de “victorias” para conseguir fondos, frecuentemente incluyendo el pago de salarios considerables a directores, altos funcionarios y empleados selectos, invariablemente caracterizan a sus campañas de formas limitadas y triviales, para que tales campañas sean atractivas al mayor número de donadores posibles y maximicen las posibilidades de “éxito”. Por ejemplo, esas organizaciones tienen campañas centradas en el método de matar, en vez de hablar del hecho de matar; tienen campañas centradas en una forma de vestimenta hecha de animales, pero no en el uso general de los animales para vestimenta. Y, ya que una discusión sobre estrategias y tácticas es “meramente “una inconveniencia” que cuesta tiempo y dinero, esos grupos con frecuencia rotulan de “menosprecio” cualquier crítica o análisis crítico. No toleran divergencias. Dicen que las críticas son “divisionistas” y “hacen mal a los animales”.

Estos dos problemas han actuado con sinergia para producir un movimiento que no va para ningún lado, excepto para atrás. Las “victorias” no proveen protección significativa a los animales en el corto plazo y no conducen a la abolición en el largo plazo. Verdaderamente, el resultado de las campañas de las organizaciones nacionales es que el público se siente más cómoda acerca de la explotación animal. El paradigma no cambia.

Si consideran que las cosas están yendo en la dirección acertada y que se está haciendo un progreso real, entonces deberían continuar apoyando a las organizaciones nacionales. 

Si piensan que es apropiado para los “ejecutivos animalistas” recibir altos salarios, entonces deberían continuar apoyando a las organizaciones nacionales.

Si creen que es una buena idea para las organizaciones animalistas que estén nadando en dinero (con frecuencia, muchos millones de dólares), entonces continúen apoyando a las ricas asociaciones de caridad para los animales.

Si están felices con los “líderes” que, por ejemplo, alegan que ser un vegano consciente es “fanatismo,”, o que derechos animales significa animales muertos, o que reformas bienestaristas insignificantes quieren decir que “[una]revolución está en camino”; si están felices con aquéllos que trivializan el serio problema de la explotación animal por medio de campañas sexuales y pueriles, o que dan premios a los diseñadores de mataderos o cubren de elogios obsequiosos a los mercaderes de la carne “feliz”, y que todo el tiempo caracterizan cualquier expresión de desacuerdo como un intento de herejía y traición, entonces no hay nada en qué pensar: continúen haciendo todo igual.

Pero si piensan que las cosas están yendo en una dirección muy equivocada, y si piensan que los muchos millones de dólares donados a esos grupos están generando un retorno espantosamente pequeño, entonces deben considerar un enfoque alternativo. Deberían rechazar la idea de que activismo significa escribir un cheque a las organizaciones nacionales para apoyar campañas regulatorias/legislativas que no van a ningún lugar.

Argumenté durante mucho tiempo que debemos destinar el grueso de nuestros recursos a promover el veganismo y la educación vegana. Debemos ser veganos y hacer todo lo que estuviera a nuestro alcance para educar, sobre el veganismo, a todas las personas que podamos educar. Nunca habrá ningún progreso significativo hacia la erradicación de la explotación animal mientras que no tengamos un movimiento abolicionista fuerte de organizaciones de base. Y no podemos tener un movimiento abolicionista sin el veganismo como principio moral claro e innegociable. En la medida en que existen organizaciones de alcance nacional, ellas deberían servir principalmente como proveedores de entrenamiento y material educativo para ayudar a conducir a los activistas de base en la conducción de esfuerzos educacionales veganos/abolicionistas eficaces y creativos

Un movimiento basado en la carne “feliz” y otras reformas de bienestar animal es inútil y, verdaderamente, contraproducente. La posición del bienestar animal es indistinguible de la posición de los explotadores de animales. Los explotadores de animales están dispuestos a trabajar con los proponentes del bienestar animal porque los últimos buscan reformas que, para la mayor parte, hacen la explotación más eficiente. Los bienestaristas, en efecto, educan a los explotadores acerca de cómo hacer los menores cambios que incrementarán la productividad y las ganancias.

Deberíamos también destinar recursos a cuidar nosotros mismos a aquéllos no humanos de cuya existencia somos causantes y hacia quienes tenemos obligaciones morales. Esto incluye santuarios que promuevan un mensaje abolicionista, refugios donde no se maten animales, redes de hogares temporales para adopción de animales. Hasta donde las organizaciones nacionales estén poniendo dólares en esas actividades, este es un buen uso del dinero, pero la mayoría destina relativamente pocos o ningún recurso a estos trabajos prácticos.

Por qué es que Peaceful Prairie Sanctuary operando con tan poco dinero y ahora necesitando desesperadamente de fondos cuando organizaciones nacionales están nadando en millones de dólares y algunas de ellas pagan salarios altísimos? Esta situación es justamente un ejemplo de que el “movimiento” representado por las organizaciones nacionales ha perdido totalmente de vista ciertos valores fundamentales y que fracasó miserablemente.

Por muchos años, las organizaciones nacionales controlaron la comunicación entre los defensores animalistas. Los defensores terminaban sabiendo qué estaba ocurriendo, a través de las publicaciones y de las conferencias de determinadas organizaciones, que presentaban perspectivas obviamente adecuadas a servir a los propios fines. Los defensores con visiones diferentes a las de esas organizaciones eran excluídos y sus voces eran efectivamente silenciadas.

Todo esto está cambiando como resultado de internet, lo cual ha hecho posible el desarrollo de un movimiento internacional de base, no violento, abolicionista y fundamentado en el veganismo. Las organizaciones de alcance nacional están intentando sofocar ese movimiento emergente, alegando que sólo un movimiento dirigido por ejecutivos de la defensa animal frecuentemente muy bien pagos, y trabajando a tiempo completo, pueden ayudar a los animales. Esta reacción era previsible, pero debería rechazarse.

Tenemos tiempo y recursos limitados. Es un juego de todo o nada. Cada dólar que donamos y cada segundo de tiempo que pasamos en campañas regulatorias/legislativas, es un dólar menos y un segundo menos que destinamos a la educación vegana abolicionista y a trabajos prácticos.

No estamos dañando a los animales al decidirnos a destinar nuestros recursos en campañas veganas/abolicionistas y trabajos prácticos. Verdaderamente, si algo está dañando a los animales, es perpetuar el insidioso mito de que las reformas bienestaristas reducirán el sufrimiento de maneras significativas a corto plazo y que conducirán a la abolición del uso de los animales nohumanos a largo plazo.

No necesitamos a las grandes organizaciones nacionales cuyos empleados ganan gruesos salarios y viajes subsidiados. Cada uno de nosotros puede ser un “líder”. Para tener éxito, cada uno de nosotros debe ser un líder, una fuerza importante para el cambio. Cada uno de nosotros tiene la habilidad de afectar e influir la vida de los otros. Es un trabajo duro ciertamente. Algunos no estarán interesados; pero otros sí. Pero lo poco que hagamos alcanzarán a otros, y estos a su vez a otros, y así seguirá. Y por cada persona que abrace el veganismo, la fuente de opresión — la demanda — se reducirá.

Quien no sea vegano, entonces debe dejar de ser un explotador de animales y convertirse en uno. Quien ya sea vegano, entonces con esa simple acción ya estás haciendo algo importante, y no dejemos que ninguno nos diga lo contrario. Veganismo es activismo. Recordemos que veganismo no es sólo una cuestión de dieta o estilo de vida; es la expresión del principio abolicionista. Es nuesto compromiso personal con la no-violencia.

Si queremos hacer más, entonces podemos conseguir folletos y material con educación vegana/abolicionista clara e inequívoca, para difundirlo, tal como el disponible sin cargo en Peaceful Prairie Sanctuary. Eduquémonos a nosotros mismos acerca de estos temas. Hablemos acerca de los aspectos morales y medio ambientales del veganismo con todos y cada uno de los que quieran escucharnos. Siempre seamos amable en nuestra difusión. Pero nunca dejemos de ser claros e inequívocos en cuanto a la posición de que nosotros no tenemos ningún justificativo moral para explotar a cualquier animal —por más “humanitariamente” que podamos hacerlo.

Hay muchas, muchas otras cosas que podemos hacer para promover la abolición, que cuestan poco o ningún dinero, y que requieren apenas de nuestra decisión de trabajar para hacer un cambio.

Un ejemplo: Si eres universitario, puedes trabajar para conseguir más opciones veganas en tu facultad, en vez de que ésta compre huevos de gallinas “criadas a campo libre”, lo cual implica también sufrimiento y engaña a las personas, haciéndoles pensar que pueden ser “consumidores conscientes.”

Fijémonos lo que han hecho los profesores Bob Torres y Jenna Torres, de Vegan Freaks. Con una modesta suma de dinero, más mucha persistencia y trabajo duro, han usado internet para educar acerca del veganismo y construir una red mundial de veganos. Vegan Freaks es un excelente ejemplo de educación vegan/abolicionista creativa y es mucho más eficaz que todas las costosas campañas bienestaristas combinadas.

Si estamos en condiciones de donar dinero, entonces podemos patrocinar una mesa de comida vegana en forma regular en tu centro comunitario, O ayudar a aquellos que están haciendo trabajos prácticos. Hay tantas maneras más eficaces de usar el dinero que usarlo para contribuir a las reservas de efectivo de las corporaciones animalistas o para pagar los salarios y los viajes de los ejecutivos de esas organizaciones.

La primera vez que alguien les diga que se hizo vegano por tus esfuerzos, comprenderán que no necesitan “líderes” o “ejecutivos animalistas”, los cuales controlan las cosas y suprimen las disidencias porque esto no es bueno para los “negocios.” Verán que ustedes, actuando por sí mismos o con un amigo o dos y sin mucho dinero en absoluto, pueden hacer una contribución importante al movimiento emergente para acabar con la esclavitud animal, en vez de perpetuarla haciéndola socialmente más aceptable, debido a que es considerado como más “humanitaria.”

Claro, es fácil firmar un cheque, pero eso no está haciendo nada para ayudar a los animales. Claro, es fácil dejarse llevar por las grandes corporaciones y hacer lo que ellas quieren que hagan, en vez de realizar su propio trabajo de base y ser atacados por los ejecutivos de la defensa animal por ser “divisionistas” o “despreciativos” del trabajo de ellos. Pero cualquier movimiento social que rechace la disidencia y la discordancia no es un movimiento social — es un culto—. Y cualquier movimiento que sostiene que el activismo es firmar un cheque acabó con su propio poder para cambiar las cosas y se convirtió en nada más que en un negocio.

Ustedes — nosotros — tenemos la capacidad de cambiar esto. Y la responsabilidad, también.



18 de febrero de 2007

“Todos los seres humanos también se van a morir”






Parece que el movimiento animalista está muy ocupado, a los tropezones, bregando frenéticamente por conseguir la mejor posición para besar el trasero corporativo de Whole Foods Market y su Director Ejecutivo (CEO), John Mackey.

Seguro, Whole Foods vende toneladas de cadáveres de animales (frescos y congelados) y miles de productos de origen animal. Pero no sientan miedo, defensores de los animales. Son productos animales “felices”. Nada menos que una luminaria como Peter Singer, el así llamado “padre del movimiento por los derechos animales,” nos cuenta que “Whole Foods constituyó la Animal Compassion Foundation (Fundación Compasiva para los Animales), una organización independiente, sin fines de lucro, cuya misión es ‘proveer servicios de educación e investigación para auxiliar e inspirar a los granjeros y a los productores de carne de todo el mundo, ‘a alcanzar reglas de excelencia en bienestar animal mientras al mismo tiempo se mantiene la viabilidad económica.’” (The Way We Eat: Why Our Food Choices Matter, 181) Eso sí que es radical, ¿eh? La Animal Compassion Foundation va a “auxiliar e inspirar” a aquéllos que producen cuerpos animales a mejorar las cosas hasta el punto en que ellos puedan tener una ganancia aceptable. En otras palabras, nosotros podemos venderlos y tener ganancias, pero ustedes, los “consumidores compasivos.” se pueden sentir bien en cuanto a esto. Cuenten con una revolución.


Whole Foods, de acuerdo a Nuestro Padre, es un “negocio ético,” (183), una parte de lo que Singer considera que es el abordaje ““conscientemente omnívoro” de la explotación de los no humanos. Y Whole Foods promete que los “productores que consiguieron cumplir con éxito estas normas facultativas, podrán etiquetar sus productos con la designación especial de Animal Compassionate’.” Otra etiqueta de carne “feliz”, para competir con las etiquetas Certified Humane Raised & Handled y la Freedom Foods. ¡Así que cuántas opciones de carne “feliz”!

Singer, junto con las corporaciones bienestaristas Humane Society of the United States, People for the Ethical Treatment of Animals, Farm Sanctuary, Compassion Over Killing, y Vegan Outreach, además de otras, escribió a Mackey una carta abierta expresando “aprecio y apoyo por la iniciativa pionera que tuvo Whole foods Market de establecer las Farm Animal Compassionate Standards [Normas Compasivas para los Animales de Granja]”. Cuando le preguntaron si estaba preocupado con el hecho de que Whole Foods estaba usando su carta con propósitos de relaciones públicas y marketing, Singer respondió:
"No tengo ningún problema con esto. Apoyo lo que la carta dice y ellos pueden usarla a voluntad. Quiero decir, nosotros les escribimos esa carta esperando que la usaran. No fue simplemente una carta personal a John Mackey para guardarla en su armario de archivos."
PETA dió un premio a Whole Foods en el 2004, declarando que la empresa “hizo consistentemente más por el bienestar animal que cualquier otro minorista de la industria, exigiendo que sus productores se adhieran a normas estrictas”.

La revista VegNews reporteó a Mackey en nota de tapa y dio premios a Whole Foods y a Mackey.

Incluso Tom Regan, quien se esfuerza tanto en diferenciarse de Singer, entró en la caravana de Whole Foods. En el Internacional Compassionate Living Festival de 2005, que intentaba homenajear a los “individuos ejemplares que osaran desafiar el status quo y asumir la causa por los oprimidos”, Regan invitó a Mackey como conferencista principal. En el folleto de Regan, Mackey fue descripto como el “Director ejecutivo vegano de Whole Foods Market, el supermercado líder de alimentos naturales y orgánicos y fuerza propulsora de niveles más altos de bienestar animal.”

Algunos defensores de los animales pueden objetar el hecho de que Singer, Regan, PETA, VegNews y otros defensores de la carne “feliz” se hayan transformado en la división de marketing de los explotadores comerciales, tales como Whole Foods, cuyos negocios se apoyan en que el público no esté aceptando los derechos animales. Algunos defensores de los animales pueden afirmar que hay algo claramente absurdo en el hecho de elogiar a Whole Foods por ser un propietario de esclavos más “humanitario”, cuyos capataces golpean a sus esclavos 5 veces por día, en vez de 6 veces.

Pero tales objeciones serían injustificadas. Estos defensores de la carne “feliz” tienen el derecho de emocionarse efusivamente con Whole Foods. Esta es una corporación que cuida las cosas. Y las cuida muchísimo.

Tomen por ejemplo la decisión reciente de Whole Foods en relación a las langostas.

En junio de 2006, Whole Foods anunció que había estudiado un informe donde se llegaba a la conclusión de que las langostas y los cangrejos eran sintientes, o subjetivamente conscientes, y habían concluido que, hasta que “sea posible mejorar suficientemente el manejo y la manipulación de langostas vivas, a fin de asegurar su tratamiento humanitario a lo largo de la cadena de abastecimiento”, Whole Foods no vendería langostas vivas.


El anuncio de Whole Foods del 16 de junio de 2006, también decía que sus supermercados continuarían “vendiendo productos seleccionados, crudos y congelados de carne de langosta”, así que la “Victoria” era, en realidad, que el “consumidor compasivo” sería libre de ver las langostas vivas en un acuario de Whole Foods; las mismas serían matadas en algún otro lugar y sus cadáveres llevados a Whole Foods para la venta.

De acuerdo a las noticias publicadas el 8 de febrero de 2007 en The Boston Globe y en Portland Press Herald, Whole Foods iba a renunciar a su prohibición de langostas vivas para un nuevo supermercado de Whole Foods que se abriría en Portland, en Maine.

Pero no se alarmen, defensores de los animales. Whole Foods, en el fondo, desea lo mejor para las langostas.

Aunque Whole Foods permitirá la comercialización de las langostas en el supermercado de Portland, esas langostas estarán dispuestas, desde que hayan sido atrapadas, en “posición vertical, con las garras hacia arriba y las colas hacia abajo, dentro de compartimientos de plástico” –lo que Whole Foods llama “condos.” (condominios)–

Y para ilustrar el punto de que una buena moral y buen negocio van juntos –o sea, que el bienestar animal está enlazado con la explotación eficiente de los animales como hace mucho tiempo argumento–, ésa es una situación en que todo el mundo sale ganando: Los productores de langostas, y los comerciantes de langostas ¡tanto como las propias langostas! Little Bay Lobster Co., la compañía que desarrolla esos “condos”, declaró que los métodos de envío tradicionales significan que “cerca del 5% de las langostas mueren durante el transporte, lo que cuesta a la industria de la langosta de Maine hasta $20 millones de dólares por año”. Los “condos” aíslan a las langostas entre sí, confinando a cada una en un pequeño gabinete plástico y reduciendo, de esta manera, las muertes que ocurren cuando las langostas andan unas por encimas de las otras. Además de esto, el sistema del “condo” “mejora la apariencia de las langostas en los supermercados, donde los clientes exigentes pueden no querer a una que tenga su antena comida por otra de sus compañeras de celda,” según afirma Little Bay, el cual agrega: “Hacemos eso por lucro. Pero, al final, eso atiende a los objetivos de Whole Foods.”

Y Little Bay va a precisar con seguridad de una base mejor para lucrar. El 10 de febrero de 2007, el Portland Press Herald informó que Little Bay fue multada con $86.000 dólares por la Environmental Protection Agency (Agencia de Protección Ambiental), por descargas ilegales de contaminantes en un río y otras infracciones, que incluían sumergir trampas para langostas en un químico tóxico haciendo que el tóxico se mezclara con las aguas del río.

Ahora ustedes probablemente se están preguntando acerca de matar a las langostas. ¡No se preocupen, defensores de los animales! ¿Creen ustedes que Peter Singer, Tom Regan, PeTA, y cualquier otro miembro de la Cuadrilla de Líderes de Hinchas de Whole Foods los engañarían?

Toda langosta que esté en el supermercado por más de siete días (ellas serán “identificadas a partir de bandas con un código de color enganchadas en sus garras”) serán “electrocutadas y vendidas en forma de ensalada de langosta u otras exquisiteces.” Sí, “los trabajadores usarán un aparato llamado ´CrustaStun’ que instantáneamente matará a las langostas con 110 voltios, en vez de hervirlas.” Los clientes también pueden pedir sus langostas electrocutadas antes de llevarlas a sus casas.

Finalmente, las personas pueden comer langostas de nuevo, sin sentir culpa acerca de tener que matarlas en agua hirviendo. Esto es seguramente lo que significa ser un “omnívoro consciente” – explotar a los animales sintiéndose al mismo tiempo moralmente superior– ¿Quién podría pedir algo más?

Pero, ¿qué pasa con la elección del consumidor? ¿Esto no tiene importancia? ¿Y si un consumidor quisiera hervir su langosta, en vez de que la langosta sea electrocutada “humanitariamente” por Whole Foods? Al fin de cuentas, Peter Singer nos dice, en "The Way We Eat", que John Mackey tiene una “perspectiva libertaria” (182). Singer menciona esto al explicar por qué Mackey está en contra de los sindicatos en Whole Foods. Pero, sin duda, un tipo que se opone a las organizaciones sindicales por razones libertarias, tiene que estar preocupado con las elecciones de los consumidores.

Y él lo está. El Boston Globe informa: “Los clientes aún podrán comprar langostas vivas y matarlas en casa.”

Por un momento, me quedé preocupado.

¿Y el tratamiento “humanitario”? Después de todo, ¿no es realmente detestable hervir una langosta viva? Tranquilos. Whole Foods ha pensado en esto. El Portland Press Herald informa: “A los clientes que se lleven langostas vivas se les dará una cartilla con la explicación del método de preparación “humanitario”.

Así que tienen:
  • “Condos” para las langostas y mayor lucro para la industria de la langosta.
  • Electrocución de langostas con el “CrustaStun” para el consumidor verdaderamente compasivo que quiera comer langosta con un mínimo de culpa.
  • Hervido “humanitario” para los menos “compasivos” pero sin embargo aún “omnívoros conscientes.”
  • Hervido convencional para el resto, pero incluso estos consumidores son mejores moralmente que aquéllos que compran en un supermercado convencional, porque ellos compraron sus langostas en Whole Foods, un acto que en sí mismo es una declaración de compromiso del estilo de vida “Compasivo con los Animales”.
  • Y si ustedes compran sus langostas en uno de los días de compras especiales, cuando Whole Foods dona el 5% del total de sus ventas a la Animal Compassion Foundation, entonces pueden contribuir a un mejor bienestar animal para los animales de granja cuando compran su langosta.
¿Puede haber alguna duda acerca de por qué el grupo de la carne/productos animales “felices” está tan entusiasmado con Whole Foods y John Mackey? Ciertamente ninguna.

No asombra que PeTA se haya apresurado a elogiar a Whole Foods por su cambio a la prohibición de venta de langostas, diciendo que aunque PETA deseaba que ninguno vendiera langostas, Whole Foods debería ser “aplaudido, sin embargo, por tratar de mejorar las condiciones de vida de las langostas antes de la venta.” En otra historia del Boston Globe del 7 de febrero del 2007, se informó que “People for the Ethical Treatment of Animals (PETA), el grupo por los derechos animales con sede en Virginia, preferiría que no se vendieran langostas vivas, pero dice que la empresa debería también ser elogiada por el hecho de asegurar que los animales estén siendo tratados humanitariamente. ´Nuestra expectativa es que todos los negocios de Maine que venden langostas vivas tengan que implementar los protocolos de bienestar animal a fin de competir con Whole Foods, lo que sería una buena cosa,’ dijo Matt Prescott, de las oficinas de PeTA en Norfolk, Va.”

¡Una Victoria para las Langostas!

Quizás PeTA hará un nuevo video con una mujer vestida como langosta que hará un striptease para entrar luego en una olla, sonriendo y agitándose al ser “electrocutada” con un fingido “CrustaStun”.

Para aquéllos que piensen que todo esto es bastante trágico, anímense. Los dejo con un pensamiento filosófico de David Lannon, el presidente de Whole Foods North Atlantic Regional: 
Todos los seres humanos también van a morir. Pero la calidad de vida es importante mientras están vivos. Es lo mismo con los animales.
Esto sí que es un pensamiento profundo.

7 de febrero de 2007

Carne/Productos Animales “felices”: ¿Un paso en la dirección correcta o “un punto de acceso más fácil” de regreso a comer animales?






Un artículo reciente de la BBC News Magazine [Revista de Noticias de la BBC] acaba de atrapar mi atención. Cita a la maestra de escuela Rachael Deacon: “Pago un mayor precio para comprar comida más saludable. No quiero que se mate a mis animales de un modo horrible o que vivan una vida horrible.” Dejando de lado que Ms. Deacon piense que existe algo tal como un matadero que no sea horrible, ¿su preocupación general es un caso de éxito para los defensores de animales que promueven la carne “feliz” como un paso progresivo en el camino hacia un mundo con menos sufrimiento y muerte?

No. Ella fue vegetariana por 10 años, pero ahora ha vuelto a comer carne.


Deacon es una “omnívora consciente”, que ilustra el problema con el enfoque de la carne “feliz” que ha dado alcance al movimiento animalista. Las grandes corporaciones bienestaristas han creado etiquetas, tales como la de Certified Humane Raised & Handled [Certificado de Cría y Manejo Humanitario] y la etiqueta Freedom Food, para hacer que los consumidores se sientan mejor comiendo animales que han sido criados y matados de maneras en que, si se aplicaran a los humanos, serían consideradas, sin duda alguna, constituyendo un caso de tortura. Los defensores de animales premian a los diseñadores de mataderos y elogian públicamente a las cadenas de supermercados que venden cadáveres supuestamente criados y matados “humanitariamente” y otros productos animales “felices”-

Este enfoque no conduce a la gente, progresivamente, en la dirección correcta. Por el contrario, les da una razón para justificar la vuelta hacia atrás. Focaliza en el tratamiento del animal más que en el uso del animal y engaña a la gente al hacerle pensar que las regulaciones bienestaristas resultan de hecho en una protección significativa para los animales.

El artículo de la BBC Some sausages are more equal than others,” [Algunas salchichas son más iguales que otras.”] ilustra aún más este problema. La reportera, Megan Lane, nos dice que fue vegetariana durante 14 años, pero que ha “comenzado a comer carne nuevamente, pero solo carne proveniente de animales que han disfrutado de una vida feliz antes de ser matados” Ella dice que cuando se hizo vegetariana, “la carne orgánica y de campo libre” no se conseguía fácilmente, como es ahora.

Lane describe la compra de carne orgánica y la de animales criados en campo libre como un “sector de mercado, cuyos productos son adquiridos típicamente por aquéllos que deciden malgastar dinero para solucionar un problema.” Ella nota que las ventas de carne “feliz” han subido un 14% en el último año en el Reino Unido pero que aún suman solo el 1,4% de las ventas de carne roja.

Cita a Chris Lamb de la Meat and Livestock Commission [Comisión de Carne y Ganado], quien dice que “si hay alguien que es vegetariano por razones éticas, el hecho de que ahora hay negocios que venden productos orgánicos y provenientes de animales criados al aire libre que hace lucir a toda la cosa lucir más aceptable, les da a ellos un punto de acceso más fácil de regreso.”

Lane cita también que un vocero de la Asociación Vegetariana, quien reconoce que los animales de producción orgánica y en campo libre también son matados, pero que manifiesta que “muchos de los tres millones de vegetarianos del Reino Unido dejaron de comer carne debido a la crueldad y las prácticas deficientes implicadas en la granja industrial.” La Sociedad Vegetariana declara: “No estamos criticando los métodos más responsables empleados por los granjeros orgánicos para ganarse la vida.” La historia prosiguió con comentarios de lectores, muchos de los cuales exaltaron las virtudes de la carne “criada éticamente”.

¿No es precisamente un poco irónico que un representante de la Comisión de Carne y Ganado entienda perfectamente lo que está pasando aquí? La carne “feliz” hace a “la cosa toda lucir más aceptable.” La carne “feliz” significa más comedores de carne y más animales matados. ¿Por qué los defensores de los animales no lo ven? Es realmente muy simple.

El artículo de Lane refleja la realidad de que promover carne “feliz” no está llevando a la gente en una dirección positiva. Verdaderamente, todo lo que esto está logrando es hacer que los pocos privilegiados que pueden afrontar el gasto de comprar carne orgánica en negocios más caros. se sientan moralmente superiores, y ofrecer, a muchos, una excusa para volver a comer carne y otros productos animales.

Y no es solo el artículo de Lane que provee evidencia del retroceso causado por el movimiento de la carne “feliz.” En un artículo en Meatingplace, una revista de la industria cárnica cita a la prominente nutricionista Marion Nestle: “Aún por mucho tiempo, los vegetarianos comprometidos y de larga data, están comiendo carne porque la industria respondió a las condiciones que ellos más objetaban. Esto presenta una mayor oportunidad de crecimiento, porque los consumidores pagarán más por estos productos.”

En otro artículo reciente, nos cuentan acerca de María Humel, quien “tiene una debilidad por los animales –y por los chicos que piden pollo a la parmesana y dedos de pollo.” Humel hace las compras en un negocio que vende productos cárnicos rotulados con el Certified Humane [Certificado de Producto Humanitario], por la Humane Farm Animal Care [Cuidado de Granja Animal Humanitaria] y sus socios de la Humane Society of the United States (HSUS) [Sociedad Humana de los EE. UU.], la American Society for the Prevention of Cruelty to Animals (ASPCA) [Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales], Animal People, [Gente por los Animales] y otras. El sello de Certified Humane “ayuda a equilibrar su compasión con el consumo de los chicos.” Humel explica: “Eso es muy importante para mí porque yo realmente debería ser vegetariana.” En otras palabras, ella debería ser vegetariana si los “grupos de derechos animales que crearon la etiqueta”, no estuvieran ahí para poner un sello de aprobación en su consumo de productos animales.

En el mismo artículo, el Gerente General de D’Agostino’s, una cadena de supermercados de Nueva York, dice que “las ventas de algunos de sus productos han subido desde que la compañía comenzó a promover el logo de ‘certificado humanitario’ dos años atrás. El negocio vende más de 35 alimentos con certificado humanitario, incluyendo yogurt, leche, pollo, manteca, huevos, cerdo y ternera –una carne cuyas ventas han subido más del 25% desde que los negocios comenzaron a venderla con la etiqueta.”

Es claro que el movimiento de la carne/productos animales “felices” no está llevando, progresivamente, al veganismo: está incentivando el consumo de animales por gente que creyó en la insensatez de que podemos “consumir con conciencia”

¿Estos “omnívoros conscientes” realmente piensan que la regulación del bienestar animal está haciendo una diferencia verdadera y palpable en las vidas de estos animales? Si así fuera, se están engañando. No hay ninguna diferencia significativa entre los productos animales producidos convencionalmente y los productos animales de cría en campo libre, orgánicos, o “criados humanitariamente”, excepto que los últimos dejan más ganancias en los bolsillos de las corporaciones.

Para una detalla información sobre este tema, ver "The Free-Range Myth" en el sitio web de The Peaceful Prairie, un santuario animal abolicionista que tiene una posición tomada sobre la carne y los productos animales “felices”.

El mito de la "cría al aire libre" consiste en dos presentaciones –una que explica cómo los huevos de gallinas provenientes de campo libre no son mejores que los huevos de gallinas en jaulas en baterías y uno que explica porqué la crianza en granja “humanitaria” es un oxímoron.

Recomiendo muchísimo estos dos folletos a los defensores de animales que quieran tener buen material educativo vegano/abolicionista; son excelentes y dejan en claro que no hay tal cosa como consumo moralmente aceptable de cuerpos animales o sus productos. El mito del "criados en libertad" y otros materiales que Peaceful Prairie tiene disponible para bajar desde Internet, provee ejemplos excelentes de lo que quiero decir cuando hablo de educación vegana/abolicionista creativa.

La culpa del entusiasmo por la carne y otros productos animales “felices” pertenece en su totalidad a los activistas que apoyan y realizan campañas por esas regulaciones diciendo que hacen una diferencia real, y que ignoran que es el uso de los animales, y no el tratamiento, lo que constituye la base moral de la cuestión.

Si Peter Singer, el llamado “padre del movimiento de los derechos animales” dice que es moralmente aceptable ser un “omnívoro consciente”, o ridiculiza a aquéllos que son veganos consecuentes como “fanáticos,” entonces la gente –aún aquellos a quienes les importan los no humanos- encontrarán aceptable comer carne y otros productos animales “felices”. Si Tom Regan, que disputa la paternidad con Singer pero quien, junto a Singer, celebra al magnate John Mackey de la carne “feliz” de Whole Foods, entonces no sorprende que así algunos animalistas piensen que comer productos animales “felices” es aceptable y que es una buena estrategia a seguir.

El 25 de enero de 2007, Smithfield Foods, un gran productor de carne no humana, anunció que en los próximos diez años, se dejarán de usar las celdas de gestación para las cerdas preñadas, a favor de conjunto de corrales que proporcionará más espacio. Este anunció siguió a una campaña de HSUS, Farm Sanctuary, y otros grupos bienestaristas contra la celda de gestación. Esta campaña costó bastante más de 1.6 millones de dólares. Como establecí en mi previo ensayo, ¿Un “triunfo” del Bienestar Animal?, los defensores de animales argumentan que los estudios demuestran que los productores de cerdos obtendrán mayores ganancias cambiándose a un sistema de alojamiento alternativo.

En respuesta al anuncio de Smithfield, el Presidente y Gerente General de HSUS, Wayne Pacelle, proclamó que “[una] revolución está en camino en la industria del cerdo,” Pacelle estableció: “No puedo pensar en algo más importante en términos de tratamiento humanitario de animales que lo que ha sucedido en el sector del negocio agropecuario.” Otros adeptos a la regulación bienestarista prosiguieron con declaraciones similarmente hiperbólicas. Por ejemplo, Eric Marcus muy notablemente calificó a la iniciativa de Smithfield como “una noticia espectacular.”

¿Qué mensaje transmite esto a la gente? Transmite el mensaje de que hay –o en 10 años habrá-, una mejora significativa en el tratamiento de los cerdos producidos por Smithfield Farms. Pacelle usa la palabra “revolución.” Transmite el mensaje de que los animales de Smithfield Farms tendrán “vidas felices.” Refuerza la idea de que los consumidores compasivos pueden eximirse de su obligación moral hacia los no humanos comprando los cadáveres de los animales de Smithfield.

En resumen, el anuncio de Smithfield es, verdaderamente, “una noticia espectacular” para Smithfield Foods, que disfrutará de una mayor productividad y lucro y estará en condiciones de cobrar ganancias extras para que los consumidores elitistas puedan continuar comiendo animales y se sientan bien consigo mismos. También es “una noticia espectacular” para HSUS, Farm Sanctuary, y las otras bienestaristas, que se asegurarán de proclamar esta gran “victoria”-, esta “revolución”-, en una corriente infinita de eventos para recaudar fondos y promociones, mientras se pelean entre ellos por obtener el crédito por esta “noticia espectacular,” esta “revolución.”

Pero es una triste derrota para los no humanos. El hecho de que los defensores de animales gasten una enorme cantidad de dinero en una campaña que hará solamente que los Megan Lanes, Rachel Deacons, y María Humels de este mundo piensen que está bien comer cuerpos y productos animales porque ellos tienen una “vida feliz”, es, a mi juicio, consternador.

No puede haber ninguna duda de que una inversión en educación vegana habría sido un mejor uso de los recursos. Un puñado de nuevos veganos sería más significativo, por varias razones, tanto a largo como a corto tiempo, que una década pasando de celdas de gestación a favor de un sistema alternativo, cuyos detalles ni siquiera son bien conocidos aún. Recuerden que la “prohibición” de la celda de gestación en Florida se aplica a los recintos en que una cerda está encerrada “la mayor parte de cada día,” Permite todavía el uso de la celda de gestación bajo determinadas circunstancias, tales como por menos de la “mayor parte de cualquier día”, o el período inmediatamente anterior al parto, y por un tiempo “no mayor de lo que es razonablemente necesario” para “propósitos veterinarios”. La “prohibición” de Florida solo exige que la cerda pueda ser capaz de darse vuelta “sin tener que tocar ningún lado del recinto de la cerda.” Mi opinión es que lo mismo ocurrirá con Smithfield Foods. Esto es, una cierta prohibición en las celdas de gestación no hará ninguna diferencia significativa en la aún horrible vida y muerte de las cerdas. Pero la “prohibición” no es ni siquiera realmente una prohibición. Al igual que la mayoría de las regulaciones del bienestar animal, es principalmente una herramienta de marketing y será respetada solo en la medida en que hacerlo sea económicamente beneficioso.

Los abolicionistas nunca deberían promover el consumo de animales, por “humanitario” que sea, particularmente porque promover carne/productos animales “felices” alienta a aquéllos que están éticamente preocupados, a participar en el engaño de que podemos realmente dar una “vida feliz” a los animales que comemos. Dejando de lado que la esclavitud animal no puede ser justificada independientemente de cuán “humanitaria” sea, la realidad es que la producción en campo libre y la granja “humanitaria” implican una enorme cantidad de sufrimiento. Estas fantasías románticas acerca de la maravillosa vida de los animales en la “granja familiar” son solo eso –fantasías. Hasta la mejor “granja familiar” es un lugar espantoso para los animales.

Imaginen que hay dos propietarios de esclavos. El primer propietario golpea a sus esclavos veinte veces por semana. El segundo los golpea diecinueve veces por semana. ¿Hay entre los dos alguna diferencia significativa, que justifique la idea de que el segundo propietario de esclavos tiene un comportamiento moralmente más valioso? ¿Deberíamos considerar que pegar a los esclavos diecinueve veces por semana es una indicación de que “[una] revolución está en camino” ¿Deberíamos considerar que un golpe menos es una “noticia espectacular”?

Si tu respuesta a las preguntas de arriba es “no,” entonces no puedes apoyar coherentemente la posición de Singer, HSUS, Farm Sanctuary, Vegan Outreach, PETA, y el resto del movimiento bienestarista por la carne “feliz”.

Es “mejor”, por supuesto, pegar a los esclavos diecinueve veces por semana en vez de hacerlo veinte veces. Pero esto no hace que pegar diecinueve veces por semana a los esclavos sea moralmente aceptable, indicador de que “[una] revolución está en camino” o “una noticia espectacular”. Esto no hace moralmente justificable a la esclavitud —sin importar lo “humanitaria” que pueda ser.

Tenemos tiempo y recursos limitados. Cada centavo y cada segundo gastado en hacer la explotación animal más “humanitaria” es un centavo y un segundo menos gastado en educar acerca de la única cosa que importa para la abolición: veganismo. Y cada centavo y cada segundo gastado en explotación “humanitaria” no solo hace muy poco si es que hace algo por el sufrimiento animal ahora, sino que, promoviendo la completa mentira de que los animales criados en una granja orgánica o en campo libre tienen un “vida feliz,” el enfoque bienestarista incentiva al público a continuar consumiendo animales y perpetúa el paradigma especista que sitúa a los animales –humanos y no humanos- en el mismo lugar en que estaban al principio.

De la única cosa que podemos tener certeza es de que una vez que aceptamos el absurdo que indica el anuncio de Smithfield Food de que “[una] revolución está en camino,” o como “una noticia espectacular,” la real revolución —el rechazo no violento de la explotación animal a favor de la abolición y el reconocimiento del veganismo como la adopción personal de la abolición— nunca llegará.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...