29 de noviembre de 2006

Peter Singer apoya la vivisección: ¿por qué están sorprendidos?




El 26 de noviembre de 2006, The Sunday Times (UK), reporta que en un documental de la BBC, Peter Singer, descrito por The Times como “el padre del moderno movimiento de los derechos animales” se encuentra con Tipu Aziz, un viviseccionista de Oxford que usa primates en su investigación de la enfermedad de Parkinson. Aziz le dice a Singer que él induce esta enfermedad en primates y afirma que su uso de 100 monos ha ayudado a 40.000 humanos. Singer le responde:

Bueno, pienso que si el caso es como usted lo presenta, es claro que yo tendría que concordar con que fue un experimento justificable. No pienso que debería reprocharse a sí mismo por hacerlo, dado que –entiendo que usted es el experto en esto, no yo-, no hubo otra manera de lograr este conocimiento. Podría verlo como una investigación justificable.

Hasta ahora, recibí 44 emails de defensores de animales de los EE.UU., de Gran Bretaña y de otros lugares expresando asombro e incredulidad con relación a la posición de Singer. Casi todo el mundo comienza su mensaje con alguna expresión de sorpresa del tipo “¿Puede usted creer lo que Singer ha dicho?

Mi respuesta es simple: ¿Porqué están sorprendidos?

Si ustedes leyeron lo que Peter Singer ha venido escribiendo durante 30 años, está absolutamente claro que él considera moralmente permisible el uso de no humanos –y humanos- en la vivisección. De hecho, Singer rechaza explícitamente los derechos animales y la abolición de la explotación animal; él no cree que comer animales o productos de origen animal sea, en sí, moralmente erróneo; afirma que podemos ser “omnívoros conscientes;” y alega que podemos tener relaciones sexuales “mutuamente satisfactorias” con otros animales, y que es moralmente permisible matar a niños con incapacidades.

En resumen, en vez de preguntar: “¿Puede usted creer lo que ha dicho Singer ?”, es más apropiado preguntar: ¿Alguien puede, por favor, explicar cómo fue Singer se convirtió en el “padre del moderno movimiento por los derechos animales”?

Singer es un utilitarista. Afirma que lo que es cierto o errado en cualquier situación depende solamente de las consecuencias. Si matar a 1000 macacos puede salvar a 40.000 humanos, entonces la acción estaría moralmente justificada. Singer rechaza explícitamente la noción de derechos animales, la cual nos impediría tratar a aquéllos 100 macacos exclusivamente como medios para nuestros fines. Pero Singer también piensa que sería apropiado usar humanos con graves dolencias mentales en esa situación, porque sería especista preferir a los no humanos en lugar de humanos situados en una situación semejante. Por tanto, desde este punto de vista, Singer promueve un enfoque que está completamente en desacuerdo no sólo con la posición de los derechos animales, sino también con los principios, comúnmente respetados, de los derechos humanos, y que, verdaderamente, es consistente con la visión de los doctores nazis que usaban a humanos “defectuosos” en experimentos.

Singer afirma que, en la mayoría de los casos, los animales no humanos no tienen un interés en continuar viviendo. Por lo tanto, nuestro uso, en sí, de otros animales, no se relaciona con una cuestión moral; lo que importa es nuestro trato de esos animales. Singer dice esto explícitamente en varios lugares, inclusive en su libro "Liberación Animal".

Singer defiende la idea de que los animales, en su mayoría, no tienen conciencia de sí mismos y no tienen una “existencia mental continuada” ni deseos para el futuro (p.228). Un animal puede tener interés en no sufrir, pero, como “no es capaz de comprender el hecho de que tiene ‘una vida’, en el sentido que requiere un entendimiento de que esto sea existir durante un período de tiempo”, un animal no tiene ningún interés en continuar viviendo ni en ser usado como recurso o propiedad de los humanos (228-29). A los animales no les importa si los criamos y los matamos para comerlos, si los usamos en experimentos, o si los explotamos como nuestros recursos de cualquier otra manera, siempre y cuando tengan una vida razonablemente agradable. Según Singer, como los animales no tienen ningún interés en sus vidas per se, “no es fácil explicar porqué la pérdida para un animal que está muerto no puede, desde un punto de vista imparcial, compensarse por medio de la cría de un nuevo animal que llevará una vida igualmente agradable” (229).

Aunque Singer critica la cría intensiva de animales, afirma que puede ser moralmente justificable comer animales “que tengan una existencia agradable en un grupo social adecuado a sus necesidades de comportamiento, y después que sean matados de modo rápido e indoloro” (229-30). Afirma que él “puede respetar a las personas conscientes que toman el cuidado de comer sólo carnes provenientes de esos animales” (230).

En el libro más reciente de Singer, The Way We Eat: Why Our Food Choices Matter (en co-autoría con Jim Mason), Singer argumenta que podemos ser “omnívoros conscientes” y explotar éticamente a los animales si, por ejemplo, elegimos comer solo animales que han sido criados y matados “humanitariamente”.

El mensaje de Singer es claro: puede ser preferible ser vegano o vegetariano, en razón de los abusos de la cría intensiva industrializada. Pero él no tiene ninguna objeción en matar y comer animales para comida y nunca la tuvo.

Si tienen alguna duda acerca de esto, lean la entrevista a Singer en la edición de octubre de la revista neobienestarista Satya. En sus propias palabras:
«Creo que las personas están engañadas si piensan que yo diluí aquel argumento ético subyacente. Ahora, otra gente supone, incidentalmente, que en Liberación Animal yo dije que matar animales está siempre mal, y que ése fue de alguna manera el argumento para ser vegetariano o vegano. Pero si vuelven y lo releen, no van a encontrar ese argumento.»
Singer deja claro que considera el problema como los abusos de la cría intensiva industrializada. Una vez que hacemos el proceso más “humanitario”, y tratamos el tema del sufrimiento de manera de satisfacer los criterios utilitaristas de Singer, entonces podemos volver a comer animales. Singer piensa que es un error ser “demasiado fanático en cuanto a insistir en una vida puramente vegana”. Preguntado acerca de su propio veganismo, responde: “Oh, no hay la menor duda en cuanto a esto, soy impuro.”

Singer no sólo no ve ningún problema inherente en el hecho de comer animales y productos de origen animal, sino que tampoco ve ningún problema en tener contacto sexual con animales no humanos –nuevamente, siempre que lo hagamos “humanitariamente”-. En el sitio de pornografía light de Nerve.com, Nuestro Padre nos dice:
«Pero el sexo con animales no siempre implica crueldad. ¿Quién no ha estado alguna vez en una ocasión social interrumpida por el perro de la casa agarrando las piernas de un invitado y refregando vigorosamente su pene en ellas? El anfitrión normalmente desalienta estas actividades, pero, en privado, no todos tienen objeciones a ser usados o usadas por su perro de esa manera y, de vez en cuando, pueden darse actividades mutuamente satisfactorias (vean el artículo)
En The Way We Eat, Singer y Mason cuentan que trabajaron durante un día en una granja de pavos, “recolectando el semen e introduciéndolo en las hembras”. Capturaban y sujetaban a las pavas mientras que otro funcionario “exprimía la abertura hasta que se abría y manaba el blanco semen hacia adelante. Empleando una bombilla al vacío, lo aspira con una jeringuilla”. Singer y Mason entonces tenían que “quebrar” a las hembras, lo que implicaba aprisionarlas “de forma que su trasero estuviese recto y su cloaca abierta”. El inseminador entonces insertaba un tubo dentro de la hembra y empleaba una ráfaga de aire comprimido para insertar el semen dentro del oviducto de la hembra. Entonces aparentemente, la versión de Singer de la “liberación animal” significa que nosotros podemos infligir daño a los animales a fin de satisfacer nuestra curiosidad acerca de los mecanismo de la explotación animal.

Finalmente, Singer sostiene posiciones que la mayoría de nosotros encuentra inaceptable en lo que respecta a los derechos humanos básicos. Por ejemplo (una de muchas), en Practical Ethics (Ética Práctica), Singer discute si es moralmente aceptable matar a un bebé que nació con hemofilia. Sostiene que aunque el tema es complicado, podemos defender que es posible matar al bebé si esta es la única manera de que los padres tengan otro niño “normal”, porque “cuando la muerte de un niño defectuoso condujera al nacimiento de otro niño con mejores pronósticos de una vida feliz, la suma total de felicidad será mayor si el niño defectuoso es matado” (186). Aunque esto trata a los niños humanos como “reemplazables”, Singer considera que los niños probablemente son similares a los no humanos no auto-conscientes, y que es acceptable matarlos. Afirma que “matar a un niño defectuoso no es moralmente equivalente a matar a una persona. Con mucha frecuencia esto no está mal en absoluto.” (191)

Podría continuar y continuar con ejemplos que demuestran que las idea de Singer no tienen nada que ver con los derechos animales o con lo que la mayoría de nosotros considera como una concepción aceptable de los derechos humanos. Sin embargo, una cosa positiva que pueden decir acerca de Singer es que él nunca trató de ocultar estas ideas. Por lo tanto, estoy desconcertado en cuanto a por qué alguien puede estar sorprendido con sus comentarios sobre el uso que Azis hace de los macacos en Oxford.

En la entrevista de Satya, Singer dice, en respuesta a una pregunta acerca de la reacción a The Way We Eat:
«Estoy satisfecho porque la gente que son veganos ellos, y que están involucrados en algunas de las mayores organizaciones por los derechos animales, le han dado un fuerte apoyo. Recibí algunas quejas de parte del tipo de gente que esperaba que las haría. Quiero decir, hay gente que creo que están siempre listas a criticar a otras que están básicamente del mismo lado que ellas, pero que no son tan puras como ellas, y ellas insisten en el hecho de que este libro no dice simplemente que deberían hacerse veganos y nada más.»
Singer deja de lado la cuestión fundamental. Aquéllos que creen que está moralmente errado consumir productos animales no están “del mismo lado” que Singer. La posición de Singer no es diferente de la que tienen los explotadores institucionalizados de animales quienes, como Singer, sostienen que podemos usar animales siempre y cuando tengamos cuidado de asegurarnos que ellos no sufren “demasiado”. La postura de Singer reduce el tema de los derechos animales a un debate acerca de lo que constituye “demasiado”, lo cual deja de lado la cuestión de que no podemos justificar el uso –aunque sea “humanitario”- de los no humanos. No hay nada malo con ser un “purista” acerca de los derechos fundamentales. ¿Puede alguien defender la idea de que es ser “purista” rechazar la violación “humanitaria” o el abuso infantil “humanitario”? Por supuesto que no.

Mientras que el así llamado “padre del moderno movimiento de los derechos animales” considere como “fanática” la promoción del veganismo como base moral, el movimiento continuará haciendo exactamente lo que ha estado haciendo – ir hacia atrás-. Está ya bien llegado el tiempo para que aquéllos que buscan la abolición de la explotación animal y no meramente su regulación, renieguen de Nuestro Padre y se embarquen en la tarea de crear un movimiento socio-político no violento que desafiará la explotación de los animales de un modo significativo.


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